Estabilidad jurídica y simplificación regulatoria, claves para la inversión extranjera en colombia



De cara a reactivar la economía nacional y a fortalecer los lazos comerciales con EE. UU., desde el poder legislativo del país se deben promover reglas de juego claras, facilitación de trámites y las condiciones adecuadas para lograr la confianza de los inversionistas.

Bogotá, 13 de agosto de 2020 (AmCham Colombia).- Durante un conversatorio virtual convocado por la Cámara de Comercio Colombo Americana, AmCham Colombia, y moderado por el presidente de Canal 1, Ramiro Avendaño; varios senadores de la República coincidieron en que el país necesita de mayores estímulos a la inversión extranjera, al tiempo que, existe un exceso de trámites y regulaciones que dificultan el desarrollo empresarial y el flujo del comercio internacional.

 

“Una de las cosas que se debe hacer desde el Congreso es defender la reducción de tasas, no podemos permitir que Colombia tenga la segunda tasa de renta o la segunda tasa efectiva de tributación, la suma de todos los impuestos a las empresas, sobre su utilidad neta, más alta de América Latina y, aunque estamos tratando de bajarla al 50 %, hay que seguirla reduciendo”, señaló Fernando Araújo, senador del Centro Democrático.   

 

Añadió que, el exceso de normas genera barreras de entrada y una de sus consecuencias es la concentración de unas pocas empresas en la economía. “En el sistema bancario, por ejemplo, tres empresas controlan más del 50 % del sector en Colombia y pasa igual en la mayoría de los segmentos; contrario a esto, lo que necesitamos es que entren nuevos competidores al mercado, lo que se traduciría en mayores posibilidades para el consumidor, mejores precios, generación de empleo y una economía más robusta”, enfatizó Araújo.  

 

Es precisamente el exceso de trámites, muchas veces innecesarios, uno de los obstáculos que más asfixia y dificulta la operación de las empresas, tanto locales como del exterior. “En Colombia hacemos complejo lo simple, esto se refleja en las regulaciones, en los sistemas de arbitraje y en toda esta tramitología que hace tan difícil exportar, importar e, inclusive, hacer empresa. Esa es la reforma judicial que debe preocupar en materia de estabilidad jurídica”, advirtió Roy Barreras, senador del Partido de la Unidad Nacional.    

 

Al respecto, Juan Diego Gómez, senador del Partido Conservador, concordó en que el país debe ofrecer las condiciones adecuadas para lograr la confianza de los inversionistas y estas no pueden estar supeditados a las decisiones de la Corte Constitucional, la Corte Suprema o el Consejo de Estado con el fin de proteger algún derecho, tutela o mecanismo particular interno del país. “Ahí de lo que se trata es de cuidar a las empresas, pues son las que nos pueden ayudar a generar empleo y, en estas circunstancias, a reactivar la economía”.  

 

Otro de los temas por mejorar es la competitividad que, de acuerdo con el senador del Partido Liberal, Horacio José Serpa, se ha visto frenada, en buena parte, porque el país se ha estancado en discusiones estériles y no ha avanzado en ejecución, por ejemplo, en materia de infraestructura.“Como congresistas debemos ponernos en el papel de los empresarios si queremos lograr ser más competitivos. Llevamos mucho tiempo discutiendo acerca de temas como el metro de Bogotá, el Túnel de la Línea, la APP del río Magdalena y la regulación de plataformas electrónicas sin llegar a algún acuerdo, lo cual no le permite avanzar al país”, señaló Serpa.   

 

Para el senador Juan Diego Gómez, la flexibilización laboral también hace parte de las tareas pendientes y, además, juega un papel clave en la reactivación económica del país. “Contrario a lo que algunos piensan, esto permitiría la protección integral de los derechos laborales, gestionando una mano de obra competitiva que permita generar los flujos de costos adecuados según la actividad, sector o industria donde se encuentren esas compañías”, explicó.   

 

En esta misma línea, el senador Fernando Araújo dijo que se necesita también la formalización tanto de los trabajadores como de las empresas, así como un mayor apoyo a los emprendedores. “Frente a este último aspecto, una alternativa sería destinar una porción de los recursos de los fondos de pensiones al apoyo del emprendimiento”, aseveró.  

 

Internacionalización, una oportunidad en medio de la crisis  

 

En cuanto al plano internacional, Araújo añadió que, gracias a su ubicación geográfica, capital humano y mercado interno atractivo, Colombia es un buen destino para la inversión; sin embargo, “se deben reducir las barreras no arancelarias para aprovechar los 1600 millones de consumidores a los cuales tiene acceso preferencial a través de sus acuerdos de libre comercio”.  

 

En este sentido, es fundamental seguir consolidando la relación binacional con Estados Unidos, nuestro principal aliado comercial, y con otros socios de la región. “En esta nueva etapa requerimos más que nunca el acompañamiento de EE. UU. y trabajar juntos en diferentes temas de la agenda para lograr ampliar nuestra presencia en ese mercado; para ello es clave, por ejemplo, tener menos generales y más secretarios de comercio”, aseguró el senador Serpa.   

 

Y es que, ahora que Estados Unidos está apostando por la relocalización en América Latina de empresas establecidas en Asia, se abren oportunidades para atraer varias de esas compañías a Colombia, por lo que, “hay que aumentar los esfuerzos por estimular la inversión extranjera y facilitar el desarrollo empresarial, pero, para eso, el Estado colombiano debe dejar de ser un simple regulador y convertirse en motor de la economía”, advirtió Roy Barreras, senador del Partido de la Unidad Nacional.  

 

En este sentido, según Barreras, el país debe seguir diversificando su canasta exportadora y no detener, con normas anticuadas, el despliegue tecnológico. “Hay empresas en el Valle del Cauca, por ejemplo, que exportan software a EE. UU. y a Europa, y nuestro deber es impulsarlas. Hay que avanzar, entonces, hacia la determinación de las plataformas tecnológicas para que puedan expandirse en el país, ojalá, con mano de obra colombiana”.  

 

El senador del partido de la Unidad añadió que, en esta nueva etapa de pospandemia, en que se encuentran los países cerrados, hay desglobalización y una tendencia a la nacionalización, “debemos impulsar nuestros sectores con mayor potencial, como el agro, los servicios y las plataformas de desarrollo tecnológico, hacia el mercado de Estados Unidos, especialmente ahora que el país está abierto a una integración regional”.