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Integración regional frente a la desaceleración mundial

18 de febrero de 2019

Los desafíos que la ralentización de la economía global y el surgimiento del proteccionismo plantean a los países una nueva realidad frente a la cual hay que proyectar políticas y prever contingencias.

 

 

La revista The Economist publicó recientemente un análisis sobre las dinámicas del comercio mundial y el estancamiento de la globalización (conocido entre los expertos como “slowbalization”), con estadísticas decrecientes del intercambio comercial global de los últimos años y el surgimiento de movimientos ultranacionalistas, proteccionistas y conservadores en Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo.

 

Esos fenómenos son, según esa publicación, una señal para fortalecer los lazos comerciales a nivel regional como mecanismo para contrarrestar la contracción y crecer en medio de un panorama económico global de incertidumbre.

 

Trasladadas al contexto colombiano, este mensaje no supone abandonar los esfuerzos por acceder a mercados atractivos fuera de nuestro continente, sino de recordar a nuestros empresarios que los mercados que se encuentran más cercanos a nuestras fronteras tienen mucho potencial y siguen siendo desaprovechados en gran medida.

Es importante subrayar que, si bien debemos rehacer y multiplicar el comercio intrarregional, no podemos dejar de diversificar y evitar tener muchos huevos en pocas canastas.

 

Y debemos superar la percepción negativa que tenemos de algunos vecinos, producto de las tensiones políticas en la última década, con episodios de inestabilidad económica y desconfianza, en particular con Venezuela y Ecuador. Las exportaciones a Venezuela se derrumbaron 94,1% entre 2008 y 2018 y con Ecuador se estancaron cuando entraban en una fase de evolución.

 

Venezuela se encuentra hoy en una coyuntura histórica que podría terminar en un restablecimiento de la democracia y la reconstrucción de su andamiaje económico -en la que Colombia debe tener un papel protagónico-, mientras que con Ecuador se han superado poco a poco las diferencias y comienza a haber un ambiente más propicio para la integración que para el distanciamiento.

 

Observemos por un momento las estadísticas de comercio de Colombia en 2018 con los países con los que compartimos fronteras terrestres: las exportaciones a Panamá (US$3.069 millones), Ecuador (US$1.851 millones), Brasil (US$1.561 millones), Perú (US$1.165 millones), y Venezuela (US$354 millones), alcanzaron los US$8.002 millones, presentando un aumento de 18,6% frente a 2017, y representando el 19,1% del total de exportaciones del país.

 

Sin embargo, el total de las importaciones de estos países en 2018 llegó a cerca de US$265 mil millones, es decir, solo un 3% de esas importaciones fueron de origen colombiano.

 

Dedicar esfuerzos para aumentar las exportaciones a los países anteriormente mencionados es solo un primer paso que busca que el proceso se pueda replicar, paulatinamente, con el resto de países de nuestro continente. México, Chile y Argentina se presentan como oportunidades muy interesantes para los productos y servicios colombianos. 

 

Si analizamos el tamaño de la economía de Latinoamérica y el Caribe observaremos que la región sería la cuarta economía global. Y esa regionalización sería más poderosa si es continental e incluyeran a Estados Unidos y Canadá.

 

Según el análisis de The Economist, la integración regional que se avecina en todo el mundo, como resultado de la ralentización de la economía, podría llegar a ser mucho más profunda que la integración alcanzada hasta el momento a través de la globalización.

 

Publicado en Caracol Radio.