La vitrina del futuro



Esta semana se inaugura una Vitrina que ya es reconocida en todos los ámbitos del sector dentro del país y en el exterior, en una evolución que ha implicado riesgos calculados y bien logrados y que hoy le permite tener más de 1.400 expositores que esperan al menos 28.000 visitantes profesionales provenientes de 36 países.

Por: Maria Claudia Lacouture, directora ejecutiva de AmCham Colombia

Lunes 24 de febrero del 2020  (AmCham Colombia)- Hace 39 años se creó la Vitrina Turística de Anato con el liderazgo y la visión de Óscar Rueda, su entonces director, y con excelentes gestiones como la de Sergio Diaz-Granados, hasta llegar a su consolidación y prestigio bajo el mandato de Paula Cortés, con la presencia histórica, permanente e influyente de Jean Claude Bessudo desde la Junta Directiva.
Esta semana se inaugura una Vitrina que ya es reconocida en todos los ámbitos del sector dentro del país y en el exterior, en una evolución que ha implicado riesgos calculados y bien logrados y que hoy le permite tener más de 1.400 expositores que esperan al menos 28.000 visitantes profesionales provenientes de 36 países.

Es muy gratificante ser testigo de esta evolución, ver que crece como un adolescente hacia su madurez y cómo, año tras año, se consolida como un referente internacional, lo que nos obliga a continuar con procesos de innovación e incorporar a la muestra conceptos universales relacionados con la sostenibilidad, la responsabilidad de todos en la preservación, en el orden, en la promoción de las buenas prácticas y de políticas adecuadas que armonicen y contribuyan al desarrollo organizado e incluyente.

Para ello y para todo lo demás es fundamental la formación del recurso humano y que nuestras autoridades nacionales, departamentales y municipales sepan qué tienen y qué pueden hacer, conozcan al detalle sus obligaciones, normas y regulaciones y estén capacitados y determinados para aplicar la ley, incentivar la formalización y captar inversión.

Igual de importante es el desarrollo apropiado de los destinos, la incorporación de las comunidades locales en las tomas de decisión, darle valor a la oferta por su calidad y competitividad, con profesionalismo, pues está bien sabido que no es lo mismo ser muy amable a dar un buen servicio.

Muy oportuna la elección de Villavicencio como destino nacional invitado para esta edición de la Vitrina porque es, además, la puerta de entrada a un territorio de grandes proporciones e inmensas posibilidades: la Orinoquía.

La Orinoquía, que tiene tres veces la extensión de Portugal y más de la mitad del territorio de España o de toda Centroamérica, comienza a descubrir valiosos tesoros naturales como Caño Cristales y Chibiriquete que permanecieron ocultos, o al menos desconocidos, hasta que el proceso de paz los dejó al alcance de los turistas.

Tengo que reconocer que me falta bastante para conocer bien esta región, aunque sí lo suficiente como para tener la absoluta certeza de aquí no solo está el futuro agrícola de Colombia sino enormes territorios para un turismo de naturaleza que en el futuro serán referente mundial y que por lo mismo debemos planificarlo, desarrollarlo y promoverlo con una idea clara de lo que queremos y necesitamos.

Tanto para Villavicencio como para los demás destinos que participan en la Vitrina sería de gran importancia aprovechar este espacio para generar esa actualización normativa y los parámetros que se requieren para un desarrollo sostenible, para estar actualizados en los diferentes ámbitos, que van desde la formación hasta el uso de la tecnología.

La Vitrina ha sido y seguirá siendo una muestra de cómo Colombia avanza en turismo y tiene la oportunidad de consolidar esa evolución si se convierte en un punto de partida del debate sobre el futuro del sector, en escenario de formación, epicentro del conocimiento tecnológico y abanderada del desarrollo sostenible.

Publicado en La República, disponible aquí