Mujeres en las juntas directivas: ¿cuál es su impacto en las empresas?




Cinco líderes de multinacionales hablaron, durante la Cumbre Empresarial de Liderazgo Femenino y Transformación Digital, sobre los avances y retos que existen en las compañías en temas de equidad de género y oportunidades laborales y salariales.

Bogotá, 13 de abril de 2021 (AmCham Colombia).-  En el marco de la Cumbre Empresarial de Liderazgo Femenino y Transformación Digital, organizada por AmCham Colombia con apoyo de Google, cinco líderes del sector empresarial se reunieron para hablar sobre la importancia que tienen las mujeres en las juntas directivas y las prácticas que hacen desde sus compañías en busca de un escenario laboral más equitativo, diverso y coherente.

El panel, que estuvo moderado por Alexander Guzmán, Director del programa de mujeres en juntas directivas del CESA, contó con la participación de Monica Contreras, Presidente TGI-Transportadora de Gas Int., Sergio Martínez, CEO Global Organización Sanitas, Angela Hurtado, Managing Director JPMorgan Chase & Co, Zulay Pérez, Risk Management Partner KPMG y Felipe Bayón, presidente de Ecopetrol.

“Lo primero que hay que decir es que el tema de las mujeres en las juntas directivas dejó de ser solamente una aspiración personal y pasó a convertirse en una decisión que impacta en la rentabilidad de las compañías. De acuerdo con diferentes estudios de universidades americanas, esto se debe a tres factores principalmente: primero, la mujer entiende mejor al cliente; segundo, la presencia femenina genera una discusión más alta gracias a que somos más dadas a escuchar; y tercero, nos estamos quedando más tiempo en el sector productivo”, explicó Zulay Pérez, durante su intervención.

No obstante, tener mujeres en las juntas directivas exige un compromiso muy fuerte por parte de las asambleas de accionistas quienes al final dentro del modelo de gobierno corporativo pueden decidir avanzar con mayor participación femenina. Un caso de éxito a resaltar es el del Grupo de Energía de Bogotá, del cual TGI es filial. “Este año, a través de la asamblea general de accionistas el Grupo tomó la decisión de tener 33% de participación femenina en las juntas directivas. Además, por primera vez en la historia del GEB y en la historia de TGI hemos logrado una junta 100% par con mujeres de primer nivel”, señaló con orgullo Mónica Contreras.

Para Sergio Martínez, CEO Global de la Organización Sanitas: “Las políticas de equidad son importantes, pero más importante es la equidad en oportunidades. Creo que, si alineamos tanto a mujeres como hombres, si tenemos claro que debe existir una representación en la junta directiva tan diversa como tu público: en etnias, edades, géneros, pero también en formaciones, entenderemos por qué el talento añadirá mucho mayor valor y repercutirá en el resultado que busca la compañía”.

En términos de cifras, el panorama de las mujeres en las juntas directivas se traduce en que actualmente, uno de cada tres puestos en la OCDE, de los 37 miembros, están ocupados por mujeres. En las juntas directivas de Estados Unidos, las mujeres tienen una participación del 28%, mientras que en Colombia llega al 17% y en América Latina al 8%.

De acuerdo con Felipe Bayón, “En Ecopetrol, por ejemplo, el tema de diversidad e inclusión tiene la más alta prioridad. Cada una de las áreas donde está etnias o discapacidad, tiene una persona de nivel ejecutivo que está encargado de promover y de permitir que las oportunidades, los espacios y las conversaciones se den. Pasamos del 27% en candidatos mujeres en los puestos al 44%”.

Respecto al tema de las cuotas, Angela Hurtado, Managing Director JPMorgan Chase & Co, considera que “tienen que ir con unos procesos importantes de una política de diversidad clara dentro de las organizaciones. Debemos aprender de los países nórdicos que vieron en las cuotas una oportunidad de garantizar que esas políticas corporativas eran mucho más consistentes y llevaban una velocidad”.

Finalmente, el panel de mujeres en las juntas directivas, concluyó con la reflexión de que no se trata de una guerra de géneros sino de trabajar en equipo por la diversidad y la equidad. No es hacer una competencia entre hombres y mujeres sino aprovechar esa complementariedad en habilidades y capacidad para obtener negocios más diversos, equitativos y rentables.