No más desinformación asumida




Hay que reformar, modernizar y capacitar a las fuerzas policiales, un ejercicio que todos los países deben hacer de manera permanente, pero de ahí a asumir que estamos frente a un caso fallido es excesivo y desconoce además que Colombia ha sido uno de los países que más ha progresado en la última década en América.

Por: Maria Claudia Lacouture, Directora Ejecutiva de AmCham Colombia

Mayo 11 del 2021 (AmCham Colombia).– La desinformación en esta coyuntura difícil que vivimos se está convirtiendo en un asunto tan grave como los disturbios y la violencia que aquejan al país. A los pronunciamientos de organismos e instituciones internacionales sobre la supuesta represión excesiva y sistemática de la policía nacional comienzan a sumarse artículos de prensa sesgados que distorsionan la realidad colombiana, como el publicado en el Washington Post por el experto en asuntos de seguridad Paul J. Angelo quien, según mencionó Caracol Radio, presenta un análisis al parecer con información de redes sociales y colegas colombianos, sobre la supuesta vocación represiva de las fuerzas del orden de Colombia.

Angelo habla de cientos de detenciones ilegales, agresiones sexuales y uso excesivo de la fuerza, sobre la tentación de sacar el Ejército a las calles y el afán oficial de estigmatizar por igual y sin diferencias a los manifestantes y a los vándalos como terroristas que solo pueden ser sometidos con mano dura. Sobre los desmanes, los saqueos, los ataques a la policía, los bloqueos que impiden la circulación de medicinas y alimentos, o el acceso a hospitales, no dice nada y eso definitivamente para mí es una visión parcializada.

En Estados Unidos con las movilizaciones por el asesinato de Goerge Floyd ocurrió algo parecido. Según la politóloga y profesora de la Universidad de los Andes Sandra Borda, 85% de las protestas fueron pacíficas, sin embargo, los medios mostraron lo contrario, le hace creer a la gente que todos son maleantes.

Por supuesto que hay que reformar, modernizar y capacitar a las fuerzas policiales, un ejercicio que todos los países deben hacer de manera permanente, pero de ahí a asumir que estamos frente a un caso fallido es excesivo y desconoce además que Colombia ha sido uno de los países que más ha progresado en la última década en América Latina en todos los sentidos, como lo demuestra el simple hecho de que entre 1980 y 2020 ha logrado el mejor desempeño en crecimiento del PIB (94,9%), solo detrás de Chile (161,1%). Los demás países están por debajo de 50%.

Hay una permanente tendencia a desconocer los logros del país y la mejora de todos los indicadores sociales, aunque es una constante mundial (y una ironía) que el progreso del mundo no se compagine con el estado de ánimo de sus poblaciones, como lo señalan las investigaciones del profesor de Harvard Steven Pinker. A pesar de los importantes avances de los últimos tiempos en Colombia, la pandemia ha hecho un efecto devastador que agudizó el ambiente de pesimismo, producto en buena parte de la polarización política y también, hay que mencionar, de la necesidad de buscar una mejor redistribución de la riqueza y mayor equidad.

Hago un llamado a los medios de comunicación para que informen con equilibrio y objetividad, a los líderes de opinión para que defiendan el estado de derecho, a los ciudadanos para que comprendan que si destruimos nuestro país detonaremos un círculo vicioso de inseguridad, atraso, violencia y miseria; a los empresarios para que mantengan ese espíritu trabajador que genera empleo y oportunidades, a los congresistas para que propicien el diálogo y el consenso sin individualismos y contribuyan a la construcción de una nación pujante y emprendedora.

Todos somos hijos de Colombia, entre todos construimos un país que avanza, todos tenemos que poner de nuestra parte.