Sentido común




En materia de competitividad, en efecto, tenemos un largo camino por recorrer y en cualquiera de las opciones el foco debemos ponerlo allí, en fortalecer las empresas, sus procesos productivos y aprovechar mejor las oportunidades tanto para llegar a Estados Unidos como para competir con otros mercados.

Por: Maria Claudia Lacouture, Directora Ejecutiva de AmCham Colombia

Bogotá 19 de julio 2022 (AmCham Colombia) – Por lo que dicen los delegados del Presidente electo para los empalmes y por lo que se informa en los medios de comunicación, todavía no es clara la real intención que tiene el próximo Gobierno con relación al Tratado de Libre Comercio que desde hace diez años rige las relaciones comerciales entre Colombia y Estados Unidos.


Se habla de revisar y de renegociar. Entre revisar y renegociar hay un abismo de diferencia, aunque el primero puede desembocar en el segundo, y para ambos casos el mismo tratado provee los mecanismos para hacerlo.


No obstante, la renegociación supone escenarios más drásticos e inciertos y la posible pérdida de beneficios ganados, mientras que revisar, que es un mecanismo más viable, puede ser provechoso y abrir buenas posibilidades para ahondar en asuntos de cooperación e inversión.

Por lo que se percibe de los primeros acercamientos de los delegados con funcionarios estadounidenses es de esperar que predomine el sentido común, el diálogo mediante los canales establecidos, lo cual tranquiliza, pues una acción unilateral abrupta supondría grandes pérdidas para el comercio, la inversión, la cooperación y para las propias relaciones que pasan por buen momento y pueden mejorar en todos los ámbitos.

Se espera que el presidente electo extenderá al comercio su voluntad manifiesta de lograr acuerdos y aprovechar así la buena receptividad que tienen hoy en EE.UU. los asuntos colombianos tanto en el Gobierno como en el Congreso y los estados. Y por ello es mejor buscar acuerdos mínimos, trabajar para que todo mejore: mejore el tratado, se amplíen las posibilidades y mantengamos los bondadosos beneficios de ser buenos aliados.

En materia de competitividad, en efecto, tenemos un largo camino por recorrer

Renegociar es viable, pero no por viable acertado, por lo que procede avanzar por las instancias establecidas, a través de la Comisión Administradora, y buscar soluciones para las demandas que mencionan los delegados del presidente electo y que tienen que ver las normas de origen y acumulación, rapidez en la homologación de ciertos productos y negociación sobre la exportación de maíz a Colombia. La recomendación es permanecer siempre dentro de los mecanismos del acuerdo.

Pero no olvidemos que aplica la cláusula de reciprocidad. Si dentro de esta comisión no se llega a solucionar la diferencia, la renegociación implicará un nuevo tire y afloje de solicitudes y pretensiones, perderíamos el acceso al mercado, las ventajas obtenidas y nos veríamos abocados a importar insumos indispensables a muy altos precios, porque no seremos competitivos de la noche a la mañana.

En materia de competitividad, en efecto, tenemos un largo camino por recorrer y en cualquiera de las opciones el foco debemos ponerlo allí, en fortalecer las empresas, sus procesos productivos y aprovechar mejor las oportunidades tanto para llegar a Estados Unidos como para competir con otros mercados.

La discusión pública se debería orientar a cómo podemos aprovechar más el TLC, cómo se pueden agilizar los procesos de homologación, cómo se logra tener mayor cooperación para tecnificar, para mejorar la productividad en las empresas, para constituir alianzas público-privadas y hacer frente al desafío.


Y para dar los primeros pasos hacia la competitividad lo primero que necesitamos es claridad sobre lo que se pretende y sentido común para ejecutar acciones que realmente contribuyan al desarrollo equitativo y sostenible de los colombianos.

Publicado en La República, disponible aquí