Turismo sin maquillaje



Es inaplazable, en tiempos de pandemia, ofrecer esa ayuda, trabajar los retos de siempre, que siguen vigentes, para ponerse al día en el turismo, atraer el “nuevo” turista que está represado, y buscar opciones rápidas, con los cuidados necesarios que conocemos todos y que la industria está en capacidad de ofrecer.

Por: Maria Claudia Lacouture, Directora Ejecutiva de AmCham Colombia

Julio 13 del 2020 (AmCham Colombia) – Colombia necesita salvar la poca industria turística que está quedando. Según la Cepal, 140.000 empresas en Colombia están en riesgo de cerrar como consecuencia de los efectos económicos de la pandemia y dentro de estas las del sector turístico han sido las más afectadas.

Los esfuerzos del Gobierno han sido importantes, como el anuncio de la entrega de un billón de pesos con garantías oficiales de 90% y plazos de gracias de 12 meses, sin embargo, estos esfuerzos deben estar acompañados de la reactivación del sector, que implica un esfuerzo colectivo y mucha política pública que impida la debacle.

Es inaplazable, en tiempos de pandemia, ofrecer esa ayuda, trabajar los retos de siempre, que siguen vigentes, para ponerse al día en el turismo, atraer el “nuevo” turista
que está represado, y buscar opciones rápidas, con los cuidados necesarios que conocemos todos y que la industria está en capacidad de ofrecer.


Y para eso no sirven maquillajes, ni soluciones fáciles ante problemas tan complejos, ni tampoco abrir un hotel cuando se impide que las personas se trasladen de una ciudad a otra para que efectivamente esa reactivación piloto sea real.

Tenemos el desafío de construir juntos un modelo de turismo sostenible, con perspectiva estratégica global, lo cual exige propuestas muy concretas por parte del poder público.

Debemos plantearnos un nuevo contrato social verde que permita al turismo crear riqueza y generar empleo, que se transforme y contribuya a reducir la contaminación, a contrarrestar las emisiones de dióxido de carbono y a la vez mejorar el sistema sanitario, el uso de energías limpias, con una planeación ordenada de los destinos y equilibrio entre la preservación de los ecosistemas y las realidades económicas.

Que ese contrato social interprete correctamente las señales de los viajeros, sus gustos y necesidades, las tendencias, la seguridad, así como la oferta de los destinos para responder de manera pertinente y oportuna. El Gobierno y el sector privado, y todos los colombianos, debemos contribuir a la reconversión sostenible para que miles de empresas y millones de empleos puedan mantenerse a flote.

Algunas tendencias comienzan a delinearse: viajes cortos y destinos cercanos, experiencias al aire libre, reservas flexibles, tarifas imperdibles, buenas opciones de pago y flexibilidad para reprogramar fechas en caso de que se necesite (esté podrá ser un factor determinante en un comienzo).

Así mismo, la seguridad sanitaria: el viajero ahora tiene altos estándares sanitarios, por lo que demanda más información sobre la situación local, los protocolos en los destinos y los seguros a los que puede acogerse. Los seguros de viajes serán más demandados.

Y, por supuesto, las compras en línea. La pandemia acelera la preferencia por las transacciones online en el sector turismo, así como las ventas anticipadas de paquetes turísticos utilizables para cuando finalice la pandemia de coronavirus y hasta junio del año próximo, dar un pequeño respiro a los prestadores del sector que ahora lo requieren más que nunca.

Expertos bien informados describen la situación del turismo como una ruleta rusa. O se reabren los negocios o se cierran para siempre. El turismo necesita soluciones urgentes, pero concretas, no a cuentagotas, sino con determinación y sin maquillajes.

Publicado en La República, disponible aquí