Una verdadera transformación digital en Colombia dependerá de acabar con las brechas y estereotipos de género y culturales de nuestra sociedad




En la Cumbre de Liderazgo Femenino y Transformación Digital de AmCham Colombia con apoyo de Google se expusieron las necesidades que hay en materia de desarrollo económico para cerrar la brecha de género.

Bogotá, 15 de abril de 2021 (AmCham Colombia).- Si bien es cierto que la pandemia evidenció las falencias en materias de desempleo donde las mujeres y los jóvenes han sido los más afectados, también puso de relieve la oportunidad de dar un salto a la transformación digital, lo que representa un reto y hace pertinente mirar hacia donde  unir esas dos variables para darle mayor inclusión a la mujer, con empleo y capacitación oportuna a las nuevas industrias que se están desarrollando, así lo expresó la Directora de AmCham Maria Claudia Lacouture al iniciar el conversatorio acerca de Transformación Digital para el desarrollo económico, en el marco de la Cumbre de Liderazgo Femenino y Transformación Digital organizado por la entidad con el apoyo de Google.

Por su parte Juan Daniel Oviedo, director del DANE indicó que para que Colombia pueda ver las oportunidades que tiene en la trasformación digital y pueda promover su desarrollo social y económico, “tiene unas brechas que si o si debe resolver, al mismo tiempo o antes de incursionar en esta revolución digital” y asegura que existen estereotipos de género muy marcados  que predestinan a las mujeres a trabajos domésticos y de cuidados no remunerados así como a otras actividades relacionadas a sectores que no necesariamente estarán apalancadas en la revolución tecnológica del país.

Aunque se reconocen los  avances en materia de conectividad y acceso al internet no se puede obviar que existen diferencias y desigualdades entre los estratos. Según lo  evidencia un reciente estudio del DANE, “mientras que 89,2 % de personas de estrato 6 usan todos los días a la semana internet, en el estrato 1 solo un 27,6 % de la población lo hace”.

Pero más allá del tema de conectividad Oviedo considera que la prioridad está en reconocer que el origen de la desigualdad está en lo cultural.

Según el DANE, 67% de las mujeres y entre 68 y 69 % de los hombres están de acuerdo en que las mujeres son mejores para el trabajo doméstico, lo que se traduce en una barrera cultural para abrirles la puerta a las mujeres a participar de una revolución digital.

Por su parte, la representante a la Cámara Catalina Ortiz señala que no se puede confundir  transformación digital con innovación,  y que no cree que la “disrupción de la economía venga solo con ponernos al día con lo que tiene que ver con la transformación digital, por importante que esta sea”.

Al tratar el tema de competencias para asumir la nueva realidad digital, Sebastián Nieto, jefe de la unidad para América Latina y el Caribe del Centro de Desarrollo de le OCDE, explicó que se hace necesario determinar cómo generar una mejor educación digital desde temprana edad, tomando en cuenta que se estima que un 20% de los procesos de trabajos actuales pueden desaparecer en América Latina, y ahí entra el juego de cómo se perciben las competencias digitales de las mujeres que “son cuatro veces más bajas en América latina para las mujeres que para los hombres y esto se traduce al mercado laboral”, por lo que se debe rescatar el tema de la confianza en darle a la oportunidad a las mujeres.

En torno  a la confianza Ana Maiguashca, ex codirectora del Banco de la Republica propone que el diálogo que se tiene que instaurar entre públicos y privados sea el de abandonar el miedo y la desconfianza  y  para lograr derribar ese fenómeno cultural la opción es  abordarlo y hablarlo incansablemente.

Finalmente Adriana Camacho, profesora asociada de la Universidad de los Andes aportó que uno de los retos del sector educativo es determinar por qué a pesar de que las mujeres que entran a estudiar carreras STEM  los resultados de sus pruebas saber son superiores a las de los hombres, no se ve reflejado en los cargos de poder, por lo que dejó abierto el cuestionamiento ¿qué más falta hacer y qué empuje se necesita para lograr equidad y participación en una transformación digital y de innovación?