El discurso radical de Trump ensombrece la fiesta nacional de EE. UU.



En medio del repunte de casos de covid-19, los estadounidenses tuvieron un discreto 4 de julio.

Bogotá, 07 de julio de 2020 (El Tiempo).- EE. UU. celebró este pasado fin de semana la fiesta nacional del 4 de julio, día que se conmemora la independencia del país. Esta fecha estuvo marcada por el repunte de casos de covid-19 –lo que obligó a evitar la mayoría de las festividades tradicionales–, las protestas antirracistas y por un discurso del presidente Trump que alentó la polarización.

“Ahora estamos en proceso de derrotar a la izquierda radical, los marxistas, los anarquistas, los agitadores, los saqueadores y a la gente que, en muchas instancias, no sabe en absoluto lo que está haciendo”, dijo el mandatario.

Lejos del tono habitualmente conciliador de las alocuciones del 4 de Julio, el republicano atacó también a los medios de comunicación.

“Cuanto más mientan, cuanto más calumnien (…), más trabajaremos para decir la verdad, y venceremos”, declaró.

El pasado viernes, Trump inauguró la celebración del 4 de Julio con un acto en el Monte Rushmore, Dakota del Sur, famoso por los rostros de cuatro exmandatarios tallados sobre la montaña, en el que defendió los monumentos del país, cuando ha cobrado fuerza un debate sobre su significado y el racismo. 


La famosa ladera de Dakota del Sur donde están esculpidos los rostros de los expresidentes George Washington (1789-1797), Thomas Jefferson (1801-1809), Abraham Lincoln (1861-1865) y Theodore Roosevelt (1901-1909) es para miles de indígenas estadounidenses un lugar sagrado en el que tallaron los rostros de sus “colonizadores”.

Y se convirtió en escenario de una ceremonia que tiene lugar cuando EE. UU. vive un proceso de reflexión sobre el historial racista de muchos de los estadistas y generales homenajeados en monumentos y estatuas.

Tras los discursos que pronunció el presidente Donald Trump a propósito de esta fecha, en el país se desataron una serie de protestas. Banderas estadounidenses fueron quemadas y en Baltimore, por ejemplo, derribaron otra estatua de Cristóbal Colón.

Por el lado de las celebraciones familiares, el día de la fiesta nacional se vio empañado por el coronavirus. La pandemia provocó el cierre de playas populares, normalmente abarrotadas el fin de semana del 4 de Julio, en los extremos del país, ya que California y Florida sufren alarmantes oleadas de casos del virus.

En todo el país, los desfiles fueron cancelados, las bulliciosas comidas en los jardines de las casas se redujeron y las reuniones familiares se cancelaron en medio de la preocupación por los viajes en avión y por la propagación del virus.

Publicado en El Tiempo, disponible aquí