Golpe de Biden que fortalece su aspiración por la nominación demócrata



Se impuso a Sanders en Michigan, que era clave, y en tres estados más.


 Martes 17 de Marzo de 2020 (El Tiempo) -.Una semana después de su sorprendente triunfo de la semana pasada, el exvicepresidente Joe Biden volvió a pegar de nuevo en las elecciones primarias que se realizaron este martes en seis estados del país.

Y su nuevo golpe, para una mayoría de analistas, sería el equivalente a un knock out técnico contra el Senador Bernie Sanders, único rival que le queda en al contienda por la nominación del partido demócrata para las presidenciales de este noviembre próximo.

Biden triunfó de manera nítida en Michigan, Idaho, Mississippi y Missouri y estaba empatando con Sanders en el estado de Washington, donde aún no han terminado de contar los votos. El senador de Vermont, por su parte, solo ganó en Dakota del Norte.

En este momento el exvicepresidente lidera en el conteo de los delegados con 787 a su favor frente a los 647 que obtiene Sanders. Se requieren 1.991 para obtener la nominación de manera automática.

Y si bien todavía faltan 25 estados por votar más algunos territorios especiales, el meteórico ascenso de Biden en estas últimas dos semanas casi que garantiza su victoria o al menos deja muy pocas opciones reales para un Sanders que arrancó la temporada de primarias con pie derecho con triunfos en Iowa, Nueva Hampshire y Nevada, pero que desde entonces se ha venido desmoronando.

Y por varias razones. La primera, y quizá la más poderosa, es la que se desprende de los resultados de este martes y los de la semana pasada. Biden le ha estado ganando a Sanders en estados que le eran muy favorables y por márgenes amplios.

Especialmente en Michigan, un estado en el que Sanders triunfó en las elecciones del 2016 cuando competía contra Hillary Clinton y le sirvió para resucitar su candidatura ese año.

En esta ocasión Biden lo barrió, llevándose el 53 por ciento del voto frente al 37 del Senador. Aunque era lógico que a Biden le fuera bien en estados sureños como Mississippi, Carolina del Sur y Tennessee, dada la alta participación del voto afroamericano, Sanders tenía que ganar plazas como Michigan donde pesa más el voto de los jóvenes, la gente de raza blanca y la clase media.

Y es algo que se ha estado repitiendo en otros estados de este mismo corte como Maine, Massachusetts, Missouri y Minnesota. Y también en otros más rurales, como Idaho. No pudo ni siquiera ganar en Texas donde Sanders iba adelante en las encuestas gracias al voto latino.

Pero lo más grave de su derrota en Michigan es que Sanders llevaba meses diciendo que su fortaleza en ese estado -como lo demostraba el triunfo en 2016- era prueba de que era el mejor rival para enfrentar a Donald Trump.

Como se recuerda fue un puñado de votos en Michigan -al igual que en Wisconsin y Pennsylvania- los que le dieron la victoria a Trump en las generales del 2016. Biden, de hecho, le demostró todo lo contrario al superarlo con creces en los condados que Trump terminó volteando a su favor (Michigan es un estado con larga tradición favoreciendo a demócratas pero que en el 2016 fue ganado por los republicanos).

Como dice la analista demócrata Meredith Kelly, el argumento de Sanders de que su fortaleza son precisamente este tipo de estados no se está reflejando en las urnas. “La gente no está saliendo a votar por él como se esperaba. Antes le están dando la espalda“, afirma Kelly.

Biden, además, está demostrando que es el favorito para las personas que viven en los suburbios de estos estados. Algo que es clave pues fueron precisamente esos electores los que les devolvieron a los demócratas el control de la Cámara de Representantes en las legislativas de 2018.

El camino de Sanders también se ve complicado dado el calendario electoral que se avecina, con votaciones en Florida, Georgia, Illinois, Ohio y Arizona el próximo martes. Todos estados que perdió en el 2016 frente a Hillary Clinton. Si esa tendencia se sostiene -y nada indica hoy que vaya a cambiar-, Sanders quedaría herido de muerte y sin posibilidades matemáticas de alcanzar los 1.991 delegados necesarios para la nominación.


Eso por que en el sistema de primarias del partido demócrata, los delegados se reparten de manera proporcional al voto siempre y cuando un candidato obtenga más del 15 por ciento
 (si obtiene menos el total de delegados se otorga al ganador).

En otras palabras, así logrará recuperarse un poco en las primarias previstas para abril cuando votan estados de noreste de EE.UU. que le son más viables como Nueva York o Pennsylvania, ya no le alcanzaría para recortar la ventaja que ya le sacaría Biden.

Para sumarle a eso, las grandes figuras del partido han salido en desbandada a respaldar a Biden. Entre ellos casi todos los candidatos a la nominación que estaban compitiendo hasta hace muy poco y vienen creciendo las voces que le piden que se retire y apoye al exvicepresidente por el bien de la unidad del partido. Voces que seguirán en aumento con cada nuevo triunfo de Biden.

Y no lo ayudan las encuestas a nivel nacional donde Sanders tiene una desventaja de más de 17 puntos frente a su único rival (53 vs 36 por ciento), que además lo supera en sus opciones de ganarle a Trump en las elecciones generales (En la última muestra de CNN Biden le saca 10 puntos a Trump mientras que Sanders solo 7).

El exvicepresidente, de hecho, ha comenzado a utilizar un lenguaje amistoso para referirse al senador y con un ojo puesto en sus votantes, cuyo apoyo necesita si quieren frenar la reelección de Trump.

Sanders y su entorno han dicho que el senador no está cerca aún de aceptar una derrota y han colocado sus apuestas en el debate que ambos sostendrán este domingo. Se trata del primer encuentro entre ambos en el que no habrá otros candidatos compitiendo y creen que Sanders, que es muy bueno en este tipo de formatos, podría debilitar a un Biden que ha trastabillado en ellos.

Eso, piensan, podría frenar la locomotora en la que viene trepado el exvicepresidente desde hace dos semanas o al menos reducir su velocidad. Es quizá, de hecho, la única apuesta que le queda pues salvo un descalabro monumental de Biden este fin de semana -y cosas se han visto-, su panorama no podría ser peor.

Publicado en El Tiempo disponible aquí.