¿Qué efecto tendría adelantar el fin del aislamiento en EE. UU.?



Trump quiere que el país vuelva a la normalidad pese a llamado de OMS tras crecimiento de casos. 

Jueves 26 de Marzo de 2020 (El Tiempo ) -. Gran polémica desató el presidente Donald Trump esta semana al indicar que muy pronto comenzará a relajar las medidas de distanciamiento social que se adoptaron para frenar el avance del coronavirus pese a un nuevo pronóstico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) según el cual Estados Unidos está por convertirse en el nuevo foco de la pandemia.

Este martes Margaret Harris, portavoz de la OMS, confirmó que existe una gran celeridad en la propagación del virus en este país donde actualmente ya van más de 50.000 personas contagiadas y la cifra de muertos ya se acerca a los mil (750 hasta la tarde de este martes).

Hace poco más de dos semanas, cuando la enfermedad acaba de aterrizar en el país, los contagiados no superaban 200 y la cifra de muertos era menos de 10.

“El mayor impulsor del brote sigue siendo Europa, pero también Estados Unidos, que en conjunto cuentan con el 85 por ciento de casos a nivel mundial en las últimas 24 horas y de este 85 por ciento, el 40 por ciento ocurrió en EE. UU.”, precisó Harris tras subrayar que son necesarias medidas de aislamiento aún más severas si se quiere atajar el rápido avance de la pandemia.

Pero Trump, al parecer, está muy preocupado con el rápido deterioro de la economía y podría levantar las restricciones a partir de este 1 de abril, cuando se vencen los primeros 15 días de cuarentena que la Casa Blanca recomendó.

“La cura no puede ser peor que la enfermedad”, dijo el presidente este lunes tras anunciar que EE. UU. volverá a la normalidad “muy pronto”.

A comienzos de la semana pasada la administración republicana publicó una guía que llamaba al cierre de restaurantes y todo tipo de actividades que congregaran a más de 10 personas.

Si bien en la práctica cada estado ha venido tomando sus propias determinaciones en cuanto a cierres y políticas de distanciamiento social, las órdenes de Trump imperan sobre el todo el gobierno federal y en su gran mayoría han sido acatadas por los gobiernos locales.

El presidente, además, había sugerido que las nuevas políticas podrían extenderse al menos 8 semanas o incluso más.

De acuerdo con diversas fuentes, el presidente ahora estaría considerando dar marcha atrás luego de escuchar la opinión de políticos, empresarios y comentaristas de corte conservador para quienes un “cierre” de tal magnitud sería devastador para la economía.

Su decisión, sin embargo, no solo iría en contra de lo recomendado por la OMS sino de sus propios científicos y expertos.

Estos consideran que es necesario mantener el esquema de distanciamiento social por al menos 8 semanas para frenar el avance de la pandemia y evitar que colapsen los sistemas de salud. Estos mismos especialistas sostienen que EE. UU. está aún lejos de llegar al pico y vaticinan miles de contagios y cientos de muertos adicionales en los próximos días.

Pese a ello, Trump y un sector importante de asesores en su administración sienten que quizá ha llegado el momento de hacer “sacrificios” si se quiere preservar el bien común.

“Tenemos un caso clásico en el que la gente de salud pública dice que hay que mantener la cuarentena por el tiempo que sea necesario sin importar el costo económico. Pero si esto dura siete o diez semanas, ya no habrá una economía por salvar. Su opinión es importante, pero no puede existir una política bajo la cual se pretenden salvar todas las vidas humanas a cualquier costo” , dice Stephen Moore, uno de los economistas que le ha venido pidiendo a Trump que levante las medidas.

Más controvertidas aún fueron las declaraciones del vicegobernador de Texas, Dan Patrick (republicano), cuando sugirió que los “abuelos” o aquellos mayores de 70 años deben comenzar a pensar en “sacrificarse” en nombre de sus nietos o de las nuevas generaciones en aras de preservar la economía del país.

Como se sabe, la enfermedad ha sido más letal en este sector de la población. Y Patrick lo que sugiere es dejarla seguir su curso y que mueran los que tengan que morir sin causar además una hecatombe económica.

El presidente, además, ha comenzado a minimizar el impacto del coronavirus comparándolo con otros casos que, según él, no han provocado que se tomen medias tan extremas.


En una conferencia de prensa este lunes sostuvo que anualmente se mueren miles de estadounidenses en accidentes de tránsito pero no por eso se les pide que dejen de manejar.

Y volvió a comparar el coronavirus con la influenza, al indicar que esta última mata a más de 30.000 personas en EE. UU. todos los años sin que por ello se infarte la economía o el sistema de salud.

Los expertos en enfermedades infecciosas han repetido en múltiples ocasiones que no se pueden comparar ambas enfermedades pues frente a la influenza ya existe una vacuna y los casos están esparcidos a lo largo del año mientras el coronavirus es una enfermedad frente a la que no hay cura y que podría causar muchas más muertes en un corto período de tiempo.

De acuerdo con fuentes, la Casa Blanca se estaría inclinando por un restablecimiento “parcial” de la economía a través de nuevas recomendaciones que serían más quirúrgicas.

Entre ellas, por ejemplo, que en ciudades como Nueva York, donde la propagación ha sido masiva, se mantengan las restricciones pero se levantan en otras ciudades o regiones que no presentan altos niveles de contagio. Así mismo, insistir en el tele trabajo y pedir a la ciudadanía que regresen a sus empleos si pueden evitar medios masivos de transporte.

También, que regresen a trabajar los menores de 40 o 50 años pues se supone que estos tienen más chances de sobrevivir en caso de contagio que los mayores de 50.

Aún así, la eventual decisión de Trump y su fin “utilitarista” está generando fuertes críticas aún entre los mismos republicanos.

“Sería un gran error sugerir un cambio de curso en lo que se refiere al confinamiento. No se puede tener una economía funcional si los hospitales están desbordados. Los doctores creen, de hecho que deberíamos ser aún más agresivos con el confinamiento”, afirmó el senador Lindsey Graham, uno de los aliados de Trump en la cámara alta.

Para Liz Cheney, tercera en la jerarquía de los republicanos en la Cámara de Representantes, de poco servirá una economía normalizada si, a la vez, hay miles de estadounidenses de todas las edades muriéndose en los hospitales.

El trasfondo de todo este debate, según muchos analistas, termina siendo también un tema político.

Es innegable el efecto adverso que el coronavirus está teniendo en la economía. Expertos ya predicen que la enfermedad probablemente empujará al país a una recesión con tasas de desempleo superiores al 20 por ciento.

Y Trump cree que si eso se materializa podría perder las elecciones en noviembre próximo pues su principal carta para retener la Casa Blanca por cuatro año más es vender la solidez de la economía estadounidense en su primer período como presidente.

Y de allí su insistencia a que se enciendan nuevamente los motores y se aprueben cuanto antes en el Congreso fondos para estabilizarla.

Puede ser. Pero también es cierto que no es posible mantener el cierre de manera indefinida mientras se desarrolla una vacuna que podría tardar entre 12 y 18 meses en llegar.

“Desde cualquier perspectiva que se le mire esto va tener enormes costos tanto económicos como en vidas humanas. La clave es encontrar el balance. Un levantamiento de las medidas en este momento probablemente ocasionará una expansión sin freno de la enfermedad que se traducirá en muchas muertes que se hubiesen podido evitar”, afirma Marc Lipsitch, epidemiólogo da la Universidad de Harvard.

Por eso muchos expertos lo que han sugerido son confinamientos de cuatro o más semanas seguidas por aperturas graduales de uno o dos meses. Al cabo de los cuales se vuelva a otra cuarentena cuando el virus se vuelva a propagar.

Eso permitiría que los hospitales puedan atender a los enfermos sin verse desbordados mientras finalmente aparece la vacuna.

Publicado en El Tiempo disponible aquí.