Reformas de Biden siguen estancadas en Congreso de EE. UU.




El presidente tuvo que acudir al Capitolio para impulsar sus propios proyectos.

Bogotá 04 de octubre (El Tiempo)– La Casa Blanca afirma que el Partido Demócrata nunca estuvo tan cerca de resolver sus diferencias sobre las grandes reformas del presidente Joe Biden, pero este viernes las negociaciones entre los legisladores progresistas y los centristas de la formación oficialista se perfilaban más difíciles que nunca.

El jueves por la noche, la portavoz del presidente demócrata hizo todo lo posible para transmitir un mensaje positivo.

Los legisladores demócratas, demasiado divididos, acababan de renunciar a someter a votación final un importante plan de financiación de infraestructuras. “Estamos más cerca que nunca de un acuerdo”, dijo Jen Psaki. Pero llevará “más tiempo terminar el trabajo”.

Los demócratas reanudaron este viernes sus discusiones para evitar el fracaso en el Congreso de los grandes proyectos del presidente. Y Biden despejó su agenda para dedicarse a estas discusiones. De hecho, el mandatario concurrió este viernes al Capitolio para impulsar sus proyectos para los que no puso plazo. “Se los digo: lo lograremos”, declaró a periodistas luego de reunirse a puertas cerradas con legisladores de su partido. “No importa cuándo, no importa si es en seis minutos, seis días o seis meses”, añadió. El presidente, un exsenador, buscó así mostrar un partido unido detrás de sus ideas.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, prometió una votación esta semana sobre el plan de infraestructura, pero con sus declaraciones, Biden dio a los jefes demócratas la oportunidad de comprar un tiempo para lograr equilibrios necesarios.

El mandatario prometió “reconstruir mejor” a EE. UU. después de la pandemia y frente al cambio climático. Quiere renovar la infraestructura física y rearmar la red de apoyo social.

Biden, cuya popularidad ha disminuido desde la caótica retirada de Afganistán, y que lucha por despertar el entusiasmo popular por sus reformas, debe tener éxito en varios frentes. Por un lado, hay fuertes inversiones en carreteras, puentes, redes eléctricas, bastante consensuadas, apoyadas por varios legisladores republicanos y, en principio, por los demócratas. Y por otro lado, hay un gigantesco programa de gasto social (educación, salud, cuidado infantil) y ambiental, del que los conservadores no quieren escuchar y que divide al campo demócrata. Su monto, aún incierto, se anunció inicialmente en 3.500 millones de dólares.

Asistencialismo”

La relación entre los dos es objeto de negociaciones bastante incomprensibles para el público en general. Los demócratas progresistas se niegan a votar sobre infraestructura sin garantías sobre el gasto social y dicen que los demócratas de centro, una vez que se hayan financiado los puentes y las carreteras, pospondrían una votación sobre este otro componente.

Para algunos demócratas centristas, entre los que se destacan el senador Joe Manchin y la senadora Kyrsten Sinema, el tema de fondo es el monto (que les gustaría bajar) y el financiamiento (que cuestionan), a través de aumentos de impuestos a los ricos y a las multinacionales.

Pero más allá de estos tire y afloje, el debate gira en torno a la filosofía misma del proyecto Biden, que se supone que hará del Estados Unidos del siglo XXI un modelo de prosperidad y estabilidad con respecto a China.

Para estos demócratas de centro, y para los republicanos, el Estado no debería interferir demasiado, incluso con las mejores intenciones, en la vida privada de los estadounidenses.

Manchin ha dicho públicamente que se opone al desarrollo de una “mentalidad de asistencialismo”. Para los legisladores más izquierdistas, encabezados por el senador Bernie Sanders, por el contrario, existe una necesidad urgente de corregir las enormes desigualdades.

Y en el medio está Biden, que intenta la síntesis repitiendo que es un capitalista, pero señalando que es necesario apoyar a la clase media trabajadora. Los demócratas controlan la Cámara de Representantes, pero su mayoría en el Senado es tan estrecha que cualquier deserción tiene un costo muy alto.

Publicado en El Tiempo, disponible aquí