Responsabilidad Social Corporativa, ¿realmente debería ser una responsabilidad?



Aquellos que han conocido los dos sectores saben que hoy la práctica de la RSC es casi inherente a cualquier empresa o multinacional, convirtiéndose en una práctica común de los sectores más representativos de la industria nacional.


Por: Make-A-Wish Colombia.
Colombia aún enfrenta los niveles más altos de desigualdad social en Latinoamérica, potenciando la poca capacidad que tiene el Estado para cerrar brechas sociales y satisfacer necesidades de índole social que, para muchos países desarrollados, son tan elementales como para los colombianos lo es el café.

Es por esta situación que se abren oportunidades para que el sector social en Colombia siga en crecimiento, adhiriéndose al objetivo común de suplir necesidades sociales que, por su naturaleza, generan escenarios de vulnerabilidad y caracterizan a los países en vía desarrollo.

Rockefeller, Ford, Carnegie y unos cuantos magnates del sector privado son los autores y creadores de lo que hoy se conoce como la responsabilidad social corporativa (RSC) que, en pocas palabras, equivale a los esfuerzos del sector privado por ayudar al sector social, una unión de sinergias entre el objetivo de crear utilidad monetaria y utilidad social.

Aquellos que han conocido los dos sectores saben que hoy la práctica de la RSC es casi inherente a cualquier empresa o multinacional, convirtiéndose en una práctica común de los sectores más representativos de la industria nacional. A nivel global es una práctica constante del sector privado, pero en realidad, ¿cuáles son los beneficios de apoyar a una entidad sin ánimo de lucro y por qué se le ha entregado esta responsabilidad al sector privado cuando, en realidad, debería ser del sector público?

Hay muchas perspectivas de análisis para este tema en específico, pero está claro que hay un beneficio mayor al apoyar a una entidad sin ánimo de lucro, debido a que esta acción puede agregar valor al negocio a largo plazo e, inmediatamente, alinearse con la naturaleza de cualquier organización que es generar utilidades.

Desde 2002, Colombia ha incrementado, representativamente, los niveles de inversión extranjera directa, y los pronósticos para el futuro son aún mejores, enfrentándose a muchas alianzas, adquisiciones y fusiones de empresas que responden al constante crecimiento horizontal que el sector privado afronta.

Es así como todo este movimiento de RSC ha evolucionado en lo que se conoce como capitalismo consciente. Este concepto fue establecido por John Mackey, creador de “Whole Foods”, como un sistema económico emergente que se basa en los cimientos del capitalismo: el intercambio voluntario, el espíritu empresarial, la competencia, la libertad de comercio y el estado de derecho; junto con la confianza, la compasión, la colaboración y la creación de valor para el buen funcionamiento de una economía.

Este movimiento está alineado a las encuestas más recientes realizadas a las nuevas generaciones. Ejemplo de esto es Deloitte Millennials, que arrojó que casi el 40% de los encuestados creen que el objetivo de las empresas debería ser “mejorar la sociedad”; asimismo, el estudio realizado por el Grupo de Inteligencia demostró que el 64% de los millennials consideró como una prioridad, para ellos, hacer del mundo un lugar mejor. En este sentido, la nueva fuerza laboral está en desacuerdo con la antigua noción de la naturaleza de la empresa, que consistía solo en hacer dinero; hoy en día, si lo que se busca es atraer y retener al talento humano joven colombiano, que representa aproximadamente el 46%, se deben crear espacios para trabajar y para satisfacer las nuevas necesidades de esta generación que quiere apoyar las causas sociales. 

Una iniciativa que compañías como General Electric, Cemex, Zurich, entre otras, han acogido es el “Wish Challenge” de la fundación Make-A-Wish Colombia, dedicada a cumplir los deseos de niños diagnosticados con enfermedades críticas y que ofrece un voluntariado innovador, el cual aparte de promover una causa social en la compañía, une herramientas de coaching y design thinking para que los empleados trabajen por un propósito común y esto genere una alineación entre las dos organizaciones.

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