Edición 219 - Comercio exterior y logística: Conectando oportunidades 2026
Una nueva ventana para la inversión extranjera en Colombia

Por: Sanclemente Fernández Abogados S.A.
Colombia tiene hoy una oportunidad que no debería subestimarse: volver a posicionarse como un destino atractivo para la inversión extranjera. Las cifras recientes del Banco de la República muestran que la inversión extranjera directa en Colombia alcanzó los US$3.794 millones entre enero y marzo de 2026, lo que representó un crecimiento del 63,4 % frente al trimestre inmediatamente anterior y del 34,4 % frente al mismo período de 2025[1].
En la actualidad las empresas están reorganizando sus cadenas de suministro, buscando mercados más cercanos, proveedores confiables y mejores plataformas de acceso regional, y Colombia cuenta con varios activos relevantes: ubicación estratégica, salida a dos océanos, tratados comerciales, experiencia empresarial, sectores con potencial y una agenda pública que empieza a hablar nuevamente de inversión, seguridad jurídica y competitividad.
Colombia tiene el potencial de consolidarse como una plataforma regional para los negocios. Sin embargo, la decisión de invertir no depende únicamente de la rentabilidad de un proyecto. La eficiencia logística, la conectividad, la infraestructura, las facilidades para el comercio exterior y la estabilidad del entorno regulatorio son factores a considerar por parte de los inversionistas internacionales.
El capital extranjero busca oportunidades, pero también busca previsibilidad: reglas claras, trámites razonables, autoridades coordinadas, contratos ejecutables y una lectura seria de los riesgos regulatorios, cambiarios, tributarios, ambientales, laborales y aduaneros que puede enfrentar una operación en el país.
La coyuntura política también importa. El programa económico del nuevo gobierno plantea una agenda de desregulación, reducción de cargas empresariales, simplificación tributaria y fortalecimiento de la competitividad. También, se propone revisar ineficiencias en entidades y procedimientos que suelen impactar directamente la ejecución de proyectos, como licenciamientos ambientales, consultas a comunidades, reglamentos técnicos y trámites ante autoridades como DIAN, MinComercio, MinTIC y MinTransporte[2].
Ese mensaje tiene un efecto directo sobre inversión extranjera y comercio exterior. Si Colombia logra reducir tiempos, simplificar procedimientos y dar mayor seguridad jurídica, puede mejorar su posición frente a otros países de la región que compiten por el mismo capital. En sectores intensivos en permisos, infraestructura, transporte o energía, la diferencia entre invertir o no invertir muchas veces depende de la capacidad del Estado para dar respuestas claras y oportunas.
Uno de los sectores que mejor refleja esta oportunidad es el minero-energético. El programa del nuevo gobierno otorga un lugar central a la recuperación de la exploración y producción de petróleo y gas, al fortalecimiento de la autosuficiencia energética, a la aceleración de proyectos costa afuera y al desarrollo de minería legal y estratégica. Esto puede abrir nuevamente una ventana relevante para inversionistas en hidrocarburos, minería, energía, infraestructura, transporte y cadenas de suministro asociadas.
Existe oportunidad de inversión en toda la cadena de producción: exploración, operación, servicios especializados, transporte, almacenamiento, infraestructura portuaria, tecnología, equipos, cumplimiento ambiental, contratación, financiamiento, seguros y comercio exterior.
También, hay oportunidades en infraestructura, agroindustria, turismo, energías renovables e industria; varias de estas áreas aparecen dentro de las propuestas económicas del nuevo gobierno como sectores llamados a recibir inversión privada. Para efectos de comercio exterior, estos sectores tienen algo en común: necesitan mover bienes, tecnología, capital, talento e información a través de fronteras.
En ese escenario, Colombia puede ser vista como una puerta de entrada interesante para compañías que buscan atender el mercado local y, al mismo tiempo, posicionar el país como plataforma regional. La conversación sobre relocalización cercana (nearshoring) y relocalización de cadenas de suministro no debería limitarse únicamente a algunos países como es el caso de México. Colombia puede competir si logra combinar ubicación, talento, infraestructura, acuerdos comerciales, seguridad jurídica y una oferta logística capaz de responder a las necesidades de inversionistas que buscan diversificar riesgos en América Latina.
Convertir el interés de un inversionista en un proyecto exitoso requiere mucho más que una buena oportunidad de negocio. La seguridad jurídica y una adecuada estructuración legal siguen siendo factores determinantes para cualquier decisión de inversión.
Desde esa perspectiva, el comercio exterior no es solo importación y exportación. Es la arquitectura que permite que una inversión funcione: cómo entran los equipos, bajo qué régimen aduanero, con qué beneficios, con qué tiempos, con qué contratos de transporte, con qué seguros, con qué certificaciones y con qué capacidad de respuesta frente a contingencias. Una buena oportunidad de inversión puede perder valor si la cadena no está bien estructurada desde el inicio.
Por esa razón, el acompañamiento legal debe llegar antes del inicio de la operación. La estructuración de inversión extranjera exige una mirada integral que combine derecho corporativo, cambiario, tributario, aduanero, regulatorio, contractual, ambiental, laboral, de competencia, propiedad intelectual, infraestructura y litigios. En sectores como hidrocarburos, minería, energía, logística e infraestructura, esa visión transversal es la que permite anticipar riesgos y convertir una oportunidad comercial en un proyecto jurídicamente viable.
Sanclemente Fernández Abogados S.A. acompaña a las empresas en esa ruta. Su valor está en entender que la inversión extranjera, el comercio exterior y la logística no son asuntos separados, sino piezas de una misma decisión empresarial. Desde la planeación inicial hasta la operación, apoya la identificación de riesgos, la estructuración legal, la revisión regulatoria, la negociación contractual, la interacción con autoridades y la defensa de los intereses de sus clientes.
Colombia tiene razones para volver a estar en el radar de los inversionistas. La clave estará en transformar el discurso de apertura en condiciones reales para hacer negocios.
[1] Banco de la República. (2026). Inversión extranjera directa por actividad económica [Base de datos]. https://suameca.banrep.gov.co/estadisticas-economicas-back/reporte-dv.html?path=ied_por_actividad_economic
[2] De la Espriella, A. (2026). Propuestas del Tigre: Primeras 13 propuestas para reconstruir la patria [Programa de gobierno]. https://defensoresdelapatria.com/wpcontent/uploads/2026/04/PROPUESTAS-DEL-TIGRE.pdf
Septiembre 2026