El Valor Económico De Demandar: Cómo La Financiación De Litigios Impulsa Inversiones En América Latina -  AmCham Colombia
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El valor económico de demandar: cómo la financiación de litigios impulsa inversiones en América Latina

5 de mayo de 2025

La financiación de litigios y arbitrajes internacionales se ha convertido en una herramienta estratégica para las empresas que enfrentan entornos regulatorios complejos en América Latina. Este modelo permite monetizar derechos, mitigar riesgos y proteger inversiones en sectores clave como energía, minería e infraestructura.

Por Juliana Giorgi, General Counsel para Latam en Qanlex

Bogotá 05 de abril 2025-. El litigio comúnmente es percibido como algo desafortunado: implica gastos, tiempo, conflictividad e incertidumbre. Pero cuando no puede evitarse y el reclamo tiene mérito, activarlo legalmente no solo protege derechos: también moviliza capital, dinamiza sectores técnicos y jurídicos, y actúa como contrapeso frente a sistemas institucionales frágiles. En el ámbito empresarial, demandar —cuando corresponde— es también una forma legítima de defender valor.

Actualmente, América Latina enfrenta escenarios particularmente desafiantes en materia regulatoria. Regímenes políticos cambiantes, modificaciones normativas abruptas, intervenciones contractuales por parte de Estados, dilaciones en la concesión de permisos o licencias, o la anulación de las mismas, o medidas unilaterales que afectan con frecuencia sectores como la energía, minería o infraestructura. Casos recientes en Colombia, así como en Perú o México, reflejan un patrón donde los marcos jurídicos no siempre ofrecen garantías claras para las inversiones.

Las disputas que surgen de este tipo de fricciones no son menores. Según datos del CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones del Banco Mundial), solo entre 2020 y 2023 se tramitaron casos por más de 60.000 millones de dólares. En 2024, el 62% de las nuevas demandas involucraron a las industrias del petróleo, gas, minería y energía eléctrica. Del 100% de los casos registrados, el 40% correspondió a reclamaciones contra Estados latinoamericanos. Muchas de estas disputas superan los 100 millones de dólares en juego, con impactos directos sobre presupuestos públicos y planes de inversión privada.

Frente a este contexto, el arbitraje internacional se ha consolidado como el mecanismo más confiable para resolver disputas transfronterizas. De acuerdo con la encuesta de Queen Mary University y White & Case de 2021, el 90% de las empresas y expertos jurídicos prefieren el arbitraje internacional —ya sea de forma exclusiva o combinado con otros métodos— para tratar este tipo de controversias. Su neutralidad, capacidad de ejecución internacional y previsibilidad procesal lo convierten en la opción más valorada, especialmente en economías inestables.

No obstante, litigar o arbitrar conlleva costos elevados. Honorarios legales, tasas arbitrales, traducciones certificadas, peritajes técnicos y otros gastos asociados pueden sumar varios millones de dólares. En muchos casos, empresas con reclamos sólidos no pueden avanzar simplemente por falta de liquidez, lo que limita su acceso real a la justicia.

Ahí es donde entra la financiación de litigios como un recurso para inversionistas y empresas. Este modelo permite que un tercero —generalmente un fondo especializado— financie todo el proceso a cambio de una participación en el resultado, asumiendo el riesgo en caso de pérdida. El financiador también puede monetizar el resultado esperado del litigio, proporcionando liquidez. Modelos como el de Qanlex se apoyan en tecnología, análisis legal y estructuras financieras para acompañar a empresas con casos meritorios, sin exigirles desembolsos iniciales ni comprometer su operatividad.

El crecimiento del sector es sostenido. De acuerdo con un informe publicado en 2022 por Custom Market Insights, el mercado global de financiación de litigios podría alcanzar los 25.800 millones de dólares para 2030, impulsado por una tasa de crecimiento anual superior al 9%. , de acuerdo con un reporte de Custom Market Insights publicado en 2022. Más allá de la necesidad financiera, cada vez más empresas lo incorporan como parte de su estrategia legal y de manejo de riesgos, equiparando esta herramienta a un seguro, una cobertura o un mecanismo de monetización de litigios, convirtiendo demandas en activos legales.

Desde una perspectiva más amplia, la financiación de litigios no solo permite que una demanda meritoria pueda llevarse adelante, también promueve el equilibrio entre las partes, lo cual tiene aún más relevancia si quien está del otro lado es un Estado. Donde hay capital, hay defensa; y donde hay defensa, hay contrapeso. En regiones donde el sector privado y el Estado no siempre juegan con las mismas reglas, eso puede marcar la diferencia entre una inversión viable y una pérdida estructural.