La ética Se Volvió Clave Para El Crecimiento Empresarial -  AmCham Colombia
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La ética se volvió clave para el crecimiento empresarial

2 de junio de 2026

La ética y la transparencia son más que reputación: son activos que sostienen la competitividad.

Bogotá 02 de junio 2026-. De acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025 de Transparencia Internacional —que evalúa 182 países y territorios según la percepción de corrupción en el sector público—, Colombia ocupó el puesto 99 con una calificación de 37 sobre 100.

El resultado representa una caída de siete posiciones frente al año anterior y mantiene al país por debajo del umbral de 50 puntos, nivel que el organismo asocia con problemas graves de corrupción. Lo anterior, refleja el entorno en el que hoy operan las empresas colombianas: un escenario donde la confianza es cada vez más difícil de construir y sostener. Los escándalos éticos, tanto locales como internacionales, han debilitado la credibilidad institucional y elevado las exigencias de inversionistas, clientes y colaboradores, quienes demandan mayor coherencia, integridad y transparencia por parte de las organizaciones con las que se relacionan.

En este contexto, la confianza dejó de ser únicamente un atributo reputacional para convertirse en un activo estratégico intangible que sostiene la operación y la sostenibilidad de las compañías. Y, según expertos en la materia, su construcción depende de dos pilares inseparables: la ética y la transparencia.

Para Faisuly Rodríguez Pérez, gerente de Riesgo Corporativo y Cumplimiento de Compensar, “la ética define lo que hacemos y la transparencia cómo lo mostramos. Son dos conceptos que no pueden operar por separado, porque la coherencia entre ambos es la que construye credibilidad y fortalece la confianza con los grupos de interés”.

Más allá del componente reputacional, promover una cultura de ética y transparencia también impacta los resultados de negocio. De acuerdo con Ethisphere, organización global especializada en estándares de ética empresarial, las compañías reconocidas por sus buenas prácticas superaron a sus pares en desempeño bursátil en un 8,2 % durante los últimos cinco años. “La ética y la transparencia no son un costo ni un acto de buena voluntad. En nuestro caso, son dos palancas que garantizan que afiliados, clientes, colaboradores y aliados quieran mantenerse con nosotros. La confianza construida sobre estos pilares es el verdadero motor de la competitividad”, añadió Rodríguez.

Construir una cultura ética y transparente no es un desafío exclusivo de las grandes compañías. En un entorno empresarial cada vez más expuesto al escrutinio público, cualquier organización —sin importar su tamaño o sector— puede verse afectada por riesgos de corrupción, conflictos de interés o prácticas que comprometan su reputación.

Y precisamente allí radica uno de los principales aprendizajes para el empresariado: el costo reputacional de un solo hecho puede ser mucho mayor que la inversión necesaria para prevenirlo. “Hoy Colombia necesita, más que nunca, que el empresariado lidere esta transformación. Cada decisión ética que toma una empresa contribuye a elevar los estándares del entorno empresarial y social. Si avanzamos juntos, no solo construiremos compañías más confiables, sino también un país más confiable”, concluyó Faisuly Rodríguez Pérez, gerente de Riesgo Corporativo y Cumplimiento de Compensar.