La Menopausia Afecta El Rendimiento Laboral, Pero Colombia Aún No Mide Su Impacto -  AmCham Colombia
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La menopausia afecta el rendimiento laboral, pero Colombia aún no mide su impacto

20 de octubre de 2026

Un estudio internacional desarrollado en colaboración con Astellas encontró una afectación promedio del 30 % en el desempeño laboral de las participantes empleadas con síntomas vasomotores moderados o graves.

  • Especialistas señalan que el ausentismo no refleja toda la dimensión del problema: algunas mujeres continúan trabajando mientras enfrentan síntomas que afectan su descanso, concentración y bienestar.

Bogotá D.C., 20 de  octubre de 2026. Una mujer puede llegar puntualmente a su trabajo, cumplir con sus reuniones y continuar con sus responsabilidades mientras enfrenta noches sin dormir, oleadas de calor, fatiga o dificultades para concentrarse. Aunque estos síntomas pueden afectar su desempeño, no necesariamente se traducen en incapacidades o ausencias laborales. Es una realidad poco visible que comienza a plantear nuevas preguntas sobre la salud de las mujeres y su participación en el mundo laboral.

En el marco del Día Mundial de la Menopausia, que se conmemora el 18 de octubre, expertos llaman la atención sobre las consecuencias que pueden tener los síntomas de esta transición natural en el bienestar y la productividad de las mujeres, especialmente cuando no reciben acompañamiento oportuno.

La evidencia internacional permite dimensionar el problema. El estudio WARM, desarrollado en colaboración con Astellas en Brasil, Canadá, México, Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia, encontró que los síntomas vasomotores moderados o graves, como los sofocos y la sudoración nocturna, se asociaron con una afectación promedio del 30,4 % en el desempeño laboral de las participantes empleadas.

La investigación también evidenció que el 56,9 % de las mujeres sintomáticas evaluadas no recibía tratamiento para estos síntomas, pese a las repercusiones que podían tener sobre su calidad de vida, descanso y actividades cotidianas.

Para la doctora Laura Valles, líder del Área Terapéutica de Especialidades de Astellas Farma Colombia, estos resultados muestran la necesidad de ampliar la conversación sobre la menopausia y reconocer que sus manifestaciones van mucho más allá de las oleadas de calor.

La especialista explica que los síntomas pueden afectar significativamente el sueño, el bienestar y la capacidad de las mujeres para desarrollar sus actividades habituales. Por eso, considera fundamental promover conversaciones tempranas con los profesionales de la salud, reconocer las diferencias en la experiencia de cada mujer y facilitar el acceso a una atención individualizada.

El costo de trabajar sin sentirse bien

Uno de los aspectos menos visibles de esta realidad es el denominado presentismo laboral: cuando una persona continúa asistiendo a su trabajo, pero experimenta dificultades para desempeñarse debido a síntomas que afectan su bienestar.

A diferencia del ausentismo, que puede identificarse mediante incapacidades o días no trabajados, el presentismo resulta más difícil de reconocer y cuantificar.

Un estudio de Mayo Clinic, publicado en 2023 y realizado con información de 4.440 mujeres, encontró que el 10,8 % había faltado al trabajo durante los 12 meses anteriores debido a síntomas relacionados con la menopausia. La investigación estimó que, solo en Estados Unidos, el tiempo laboral perdido representaba aproximadamente 1.800 millones de dólares anuales.

Pero el impacto puede ir más allá de las ausencias. Las alteraciones del sueño, los problemas de concentración y los cambios en el estado de ánimo pueden convertirse en barreras para el desempeño laboral y el bienestar de algunas mujeres.

En Colombia, aunque todavía no existen cifras nacionales sólidas que permitan determinar el efecto de la menopausia sobre la productividad o el ausentismo, especialistas consideran necesario comenzar a reconocer y medir esta realidad.

«Que no midamos el problema es parte del problema. Necesitamos que las empresas, las ARL y el sistema de salud empiecen a registrar estos datos», señala Isabel Jáuregui, presidenta de la Junta Directiva Nacional de Asomenopausia.

Para Jáuregui, uno de los mayores desafíos es que esta transición puede coincidir con una etapa de importantes responsabilidades profesionales, cuando muchas mujeres también asumen tareas de cuidado familiar.

¿Están preparadas las empresas colombianas?

El impacto de los síntomas de la menopausia plantea un desafío que trasciende la atención médica y comienza a involucrar a empleadores, equipos de talento humano y responsables de seguridad y salud en el trabajo.

Según Jáuregui, las organizaciones pueden implementar medidas sencillas para acompañar a las trabajadoras que experimentan síntomas que afectan su jornada laboral, sin necesidad de esperar cambios normativos.

Entre estas acciones se encuentran promover espacios de conversación libres de estigmas, sensibilizar a los equipos de talento humano, garantizar condiciones adecuadas de ventilación, facilitar el acceso a agua y baños, y considerar alternativas de flexibilidad laboral cuando sean necesarias.

También destaca la importancia de integrar esta etapa de la vida en los programas de bienestar y facilitar el acceso a orientación médica, respetando siempre la privacidad y las necesidades particulares de cada mujer.

«Acompañar a una mujer en esta etapa no es un gasto, es retener talento y experiencia en el mejor momento de su carrera», afirma Jáuregui.

La ciencia abre nuevas posibilidades

Mientras crece la discusión sobre el impacto de la menopausia en el entorno laboral, la investigación médica también ha permitido comprender mejor los mecanismos biológicos asociados con algunos de sus síntomas.

De acuerdo con la doctora Laura Valles, uno de los avances relevantes ha sido identificar el papel de las neuronas KNDy y del receptor de neuroquinina 3 en los mecanismos de regulación de la temperatura corporal.

Este conocimiento ha contribuido al desarrollo de estrategias terapéuticas dirigidas específicamente a esa vía, ampliando las alternativas disponibles para el manejo de los síntomas vasomotores.

La especialista señala que actualmente existen opciones hormonales y no hormonales que permiten abordar los síntomas de manera individualizada, teniendo en cuenta los antecedentes médicos, los riesgos, las necesidades y las preferencias de cada paciente.

Desde Astellas, la investigación científica y la educación médica continua forman parte de los esfuerzos para fortalecer el conocimiento sobre la menopausia y promover conversaciones informadas entre las mujeres y los profesionales de la salud.

El propósito, explica Valles, es contribuir a que las mujeres comprendan mejor sus síntomas y puedan encontrar, junto con sus médicos, alternativas de manejo acordes con sus necesidades.

Una conversación pendiente en Colombia

La menopausia no es una enfermedad ni todas las mujeres experimentan síntomas que interfieran con sus actividades. Sin embargo, cuando estos afectan significativamente el bienestar, normalizarlos o asumir que deben soportarse sin acompañamiento puede retrasar la búsqueda de atención.

La falta de información, los estigmas asociados con el envejecimiento y la limitada conversación sobre esta etapa en los entornos laborales representan desafíos para su reconocimiento.

En ese contexto, especialistas coinciden en que avanzar hacia una mayor comprensión de la menopausia requiere involucrar tanto al sector salud como a las organizaciones.

Porque reconocer sus posibles efectos sobre el trabajo no significa cuestionar la capacidad profesional de las mujeres, sino generar condiciones para que puedan continuar desarrollando su trayectoria laboral con bienestar, autonomía y acceso oportuno a la atención en salud.