Más Allá De La Disminución De Calificación De Estados Unidos -  AmCham Colombia
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Más allá de la disminución de calificación de Estados Unidos

8 de agosto de 2023

El problema fiscal en Estados Unidos ha ido en aumento desde hace varias décadas.

Bogotá 08 de agosto 2023 (Forbes)-El pasado martes 1o de agosto, la agencia calificadora Fitch decidió degradar el rating soberano de Estados Unidos, pasando del nivel máximo de ‘AAA’ a ‘AA+’. Esta acción quizás sorprendió a algunos, pero se veía como inevitable. Especialmente después de que Fitch puso hace un par de meses a EE. UU. en perspectiva negativa, y poco más de una década después de que S&P Global Ratings recortó la calificación en 2011. Mucho se ha escrito al respecto desde hace mucho tiempo y la literatura sobre el tema se ha incrementado en los últimos días. Sin embargo, aprovecho este espacio para hacer una reflexión de más largo plazo, dando continuidad al artículo que escribí el 8 de junio de 2023 “Grandes interrogantes en el panorama fiscal de EU”, donde –entre otras cosas– abordé el riesgo de su perfil crediticio.

En la teoría económica existe un concepto llamado “Equivalencia Ricardiana” que sugiere que cualquier cambio en el gasto de gobierno sustentado por la emisión de deuda no tendrá efectos de largo plazo en la demanda agregada. Bajo un marco inter-temporal, se argumenta que en algún momento en el futuro tendrán que cobrarse mayores impuestos para compensarlo, y, por ende, habrá una recalibración a la baja del consumo de los hogares (que anticiparán dicho aumento). En este sentido, el mayor gasto gubernamental se compensará con un menor gasto del sector privado y mayores niveles de deuda no tendrán un impacto en las tasas reales de interés, el volumen de inversión, etc. Esta contribución del célebre economista del siglo XIX, David Ricardo, y expandida por la teoría económica neoclásica (Robert Barro, entre otros) ha desatado debates muy interesantes a lo largo de los años. Cabe advertir que no ha estado exenta de críticas, sobre todo porque requiere de supuestos muy estrictos. Pero a la luz de lo que está sucediendo con Estados Unidos y otros países, con fuertes niveles de apalancamiento, se ha vuelto toral en el análisis de lo que pueda acontecer hacia delante y su potencial impacto (o no) sobre el crecimiento, los ciclos económicos y el bienestar de la población. 

Más allá de la reacción de los mercados, la recomposición de portafolios, la incertidumbre sobre qué medida se utilizará como tasa libre de riesgo en los modelos financieros, y muchos factores más que son materia de una amplia discusión en estos momentos, estas acciones de las calificadoras son advertencias de la imperiosa necesidad que tiene Estados Unidos (y otros países más) de llevar a cabo un mayor control de sus finanzas públicas. E inclusive, acerca de la obligación de llevar a cabo una reforma fiscal de gran calado.

El problema fiscal en Estados Unidos ha ido en aumento desde hace varias décadas. Estados Unidos tiene una razón Deuda/PIB de 127.7%, una de los más elevadas no solo entre países con similar perfil crediticio, desarrollo económico e institucional, sino prácticamente en todo el mundo. Este fuerte apalancamiento lo ha venido arrastrando por mucho tiempo, pero se exacerbó con los fuertes estímulos fiscales durante la pandemia del COVID-19. De hecho, en los últimos años nos hemos acostumbrado a ver fuertes luchas entre líderes políticos norteamericanos por incrementar un límite de endeudamiento que es cada vez más preocupante (como este 2023, y que fue una de las razones detrás de la decisión de Fitch; y en 2011, de S&P Global). La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que la deuda se ubicará en 118.2% para el año 2033, en niveles aún muy elevados.

A pesar del debate sobre qué medidas específicas deben de llevarse a cabo para arreglar esta situación, existe un consenso generalizado del problema económico que representa. Desafortunadamente, hay poca voluntad política en EE. UU. para corregirlo ante los costos que puede significar para los líderes y el partido que tome cartas en el asunto. Además, se torna mucho más difícil al considerar los tiempos políticos actuales, donde las miradas están puestas en las elecciones presidenciales de noviembre de 2024. 

Otro factor que agrega complejidad es la percepción de que Estados Unidos, al tener el derecho exclusivo sobre la oferta de dólares, es capaz de sostener estos niveles de endeudamiento debido a que es la moneda de reserva más ampliamente utilizada en todo el mundo. Por ejemplo, la famosa “Teoría Monetaria Moderna” (MMT en inglés), cuyos máximos exponentes son los economistas Warren Mosler o Stephanie Kelton, aduce a que países con el control de las monedas de reserva –como el caso EE. UU. – no tienen una alta dependencia de la recaudación de impuestos o de la emisión de deuda, ya que pueden gastar en base a una mayor impresión de dinero. Dado ello, no debería de existir mayor preocupación sobre incrementos en los niveles de apalancamiento. 

Estas son solamente algunas de las teorías o percepciones que han dificultado que Estados Unidos tenga una estrategia más responsable en el manejo de sus finanzas públicas. Por ello, me pareció interesante abonar a esta reflexión después de la acción tomada por Fitch Ratings en días recientes. Probablemente Estados Unidos y otros países altamente apalancados se verán forzados –tarde o temprano– a llevar a cabo importantes reformas fiscales por el bien de la estabilidad económica y financiera global. Además, esto limitará la respuesta de políticas públicas para afrontar los riesgos de recesión en varias regiones.

Publicado en Forbes, disponible aquí