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A UN VOTO. EL “BIG BEAUTIFUL BILL” DE TRUMP APROBADO EN EL SENADO.

1 de julio de 2025

El Senado de Estados Unidos aprobó, tras más de 24 horas de intensos debates, el ambicioso proyecto fiscal y presupuestario impulsado por el presidente Donald Trump, conocido como One Big Beautiful Bill. La votación fue extremadamente ajustada: 50 senadores a favor y 50 en contra, lo que obligó al vicepresidente J.D. Vance a intervenir con su voto de desempate. Tres senadores republicanos —Susan Collins, Thom Tillis y Rand Paul— rompieron filas con su partido, reflejando las divisiones internas sobre el alcance y las implicaciones del paquete. La senadora Lisa Murkowski, quien inicialmente había mostrado reservas, terminó respaldando el proyecto tras asegurarse excepciones específicas para hospitales rurales en Alaska.

La ley, de 940 páginas, propone extender de forma permanente los recortes tributarios de 2017, aumentar considerablemente el gasto en defensa y seguridad fronteriza, y recortar fondos para programas sociales como Medicaid y los cupones de alimentos (SNAP). También introduce por primera vez requisitos laborales para beneficiarios de Medicaid. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), si el proyecto entra en vigor, alrededor de 11,8 millones de personas podrían perder el acceso a servicios de salud, y el déficit federal aumentaría en aproximadamente 3,3 billones de dólares durante la próxima década.

La aprobación no estuvo exenta de tensión. Los demócratas intentaron frenar el proceso con maniobras parlamentarias, incluida la lectura completa del texto en el pleno del Senado, y presentaron enmiendas para aumentar impuestos a los millonarios y reforzar el financiamiento a hospitales rurales, todas rechazadas por la mayoría republicana. En contraste, sí se aceptaron ajustes que blindan ciertos fondos para Alaska y refuerzan partidas destinadas a la frontera sur.

Un elemento inesperado fue el enfrentamiento entre Donald Trump y Elon Musk. El empresario, que apoyó el regreso de Trump al poder, se convirtió en uno de los críticos más férreos del proyecto tras confirmarse los recortes a los subsidios para energías limpias y vehículos eléctricos. Musk advirtió que podría crear un nuevo partido político y financiar campañas en contra de legisladores republicanos que respaldaron la ley. La respuesta de Trump fue directa: publicó en Truth Social que, sin subsidios públicos, “Musk tendría que regresar a Sudáfrica”, insinuando además una posible revisión de los contratos del gobierno con sus empresas. La polémica afectó el mercado: las acciones de Tesla cayeron más de un 5 % al cierre del día.

El proyecto ahora deberá ser reconciliado con la versión previamente aprobada por la Cámara de Representantes. Allí, sin embargo, se anticipan nuevos obstáculos. Sectores conservadores critican el incremento al techo de la deuda —que asciende a 5 billones de dólares— mientras que algunos republicanos moderados rechazan los recortes a programas sociales. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, ya advirtió que no aceptará cambios sustanciales respecto al texto original. Aunque Trump ha manifestado optimismo, admitió que lograr la aprobación definitiva antes del 4 de julio “será difícil”.

Con esta aprobación en el Senado, Trump consolida un paso clave en su agenda económica y fiscal. No obstante, las fracturas internas del Partido Republicano, el rechazo unificado de los demócratas y la creciente oposición del mundo empresarial, representada en esta ocasión por Elon Musk, anticipan un camino lleno de obstáculos para su implementación final.

LO QUE GANA EL SECTOR EMPRESARIAL CON EL “BIG BEAUTIFUL BILL” APROBADO POR EL SENADO

Con la aprobación del One Big Beautiful Bill en el Senado de Estados Unidos, el sector empresarial obtiene una serie de beneficios fiscales y financieros que, según líderes gremiales, representan un paso significativo hacia un entorno más competitivo y propicio para la inversión y el crecimiento económico.

Entre los principales elementos del proyecto de ley se encuentra la permanencia de deducciones clave que habían sido instauradas de forma temporal en 2017. La más destacada es la deducción del 100 % para inversiones en activos empresariales, que permitirá a las empresas descontar de manera inmediata el valor total de equipos, maquinaria y tecnología adquirida para expandir o modernizar sus operaciones. Esta medida busca estimular la inversión de capital, especialmente en sectores como manufactura, energía e infraestructura.

Otro componente clave es la deducción para gastos en investigación y desarrollo (I+D) realizados dentro del país. Hacer esta disposición permanente no solo apoya a empresas tecnológicas y de innovación, sino que incentiva a compañías de todos los tamaños a desarrollar productos y procesos más eficientes, fortaleciendo la competitividad frente a otras economías avanzadas que subsidian ampliamente su innovación.

También se incluyen ajustes al régimen de deducción de intereses empresariales, lo que facilita el financiamiento para nuevos proyectos, una herramienta especialmente valorada por pequeñas y medianas empresas. Además, el proyecto mantiene la deducción del 20 % para ingresos de negocios tipo “pass-through”, como sociedades, LLCs y otras estructuras empresariales comunes en EE. UU., contribuyendo a aliviar la carga tributaria de millones de empresas familiares y profesionales independientes.

Estas disposiciones han sido bien recibidas por el sector privado, y la Cámara de Comercio de Estados Unidos fue una de las primeras en salir a respaldarlas públicamente. En un comunicado, Neil Bradley, vicepresidente ejecutivo de la U.S. Chamber, afirmó que el proyecto “ofrece certidumbre fiscal a largo plazo y sienta bases sólidas para el crecimiento sostenido de empresas y trabajadores”. También destacó que la permanencia de incentivos como la depreciación acelerada y el crédito por I+D representa “una victoria concreta para la inversión, la innovación y el empleo”.

La Cámara recordó que ha liderado una intensa campaña durante más de un año para promover la adopción de estas reformas fiscales, organizando decenas de reuniones con legisladores y empresarios en todo el país. Según sus sondeos internos, una mayoría de votantes también respalda la idea de hacer permanentes estos alivios fiscales y tiende a apoyar a candidatos que promuevan ese enfoque económico.

Si bien el proyecto aún debe ser reconciliado con la versión de la Cámara de Representantes, su aprobación en el Senado envía una señal clara al mundo empresarial: la política fiscal estadounidense podría consolidarse en torno a reglas más previsibles, pro-inversión y favorables al crecimiento. Para las empresas, esto no solo representa un alivio inmediato, sino también una plataforma más sólida para planear a largo plazo en un entorno global cada vez más competitivo.

EE. UU. EVALUA ELIMINAR ARANCELES A PRODUCTOS AGRICOLAS NO CULTIVABLES

La administración Trump está considerando eximir del arancel del 10 % a ciertos productos agrícolas que Estados Unidos no puede producir localmente, como parte de una revisión estratégica de su política comercial. Así lo afirmó la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, en una entrevista con The Wall Street Journal, al señalar que “todo está sobre la mesa”, y que se están evaluando exenciones para evitar “incrementos innecesarios en productos esenciales” que no se cultivan en el país.

Rollins no mencionó productos específicos como café o cacao, pero sí dejó claro que la intención es proteger al consumidor estadounidense de aumentos de precios en bienes importados indispensables. Esta línea de razonamiento abre la puerta a revisar el impacto del arancel del 10 % sobre bienes agrícolas provenientes de América Latina, entre ellos los exportados por Colombia.

En ese contexto, la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia) ha identificado una serie de productos colombianos que se verían directamente beneficiados si la administración Trump concreta la eliminación de aranceles para productos no cultivables. Entre ellos destacan cacao, aguacate, limón Tahití y pescado, que han enfrentado una pérdida de competitividad frente a países como México, cuyos productos ingresan a Estados Unidos sin aranceles.

Eliminar esta barrera permitiría a Colombia recuperar condiciones de competencia equitativa con países con acceso preferencial. En el caso del cacao, aunque Colombia es aún un jugador emergente, la reducción de costos de entrada al mercado más importante del mundo podría acelerar su posicionamiento.

Rollins explicó que esta medida —aún en fase de estudio— forma parte de una estrategia más amplia para equilibrar el proteccionismo industrial con la estabilidad de precios al consumidor. La decisión final dependerá de un análisis técnico que determine qué productos califican como “no cultivables” en Estados Unidos, así como de su impacto en la inflación doméstica. No se han dado fechas concretas ni detalles sobre el procedimiento de implementación.

Las próximas semanas serán clave para conocer los alcances reales de esta posible flexibilización arancelaria y para que Colombia articule una estrategia proactiva que le permita capitalizarla plenamente.

TRUMP INAUGURA EL CENTRO DE DETENCIÓN MIGRATORIA ‘ALLIGATOR ALCATRAZ’ EN LOS EVERGLADES

La administración Trump inauguró oficialmente el centro de detención de inmigrantes conocido como “Alligator Alcatraz”, ubicado en los Everglades de Florida, a unos 60 kilómetros de Miami. El lugar, rodeado por caimanes, pitones y pantanos, busca dificultar cualquier intento de fuga. Trump visitó el centro acompañado por Ron DeSantis y Kristi Noem, y aseguró que es prácticamente imposible escapar de allí. El presidente describió el entorno como parte del diseño disuasivo del recinto.

Durante su visita, Trump afirmó que este centro albergará a “los inmigrantes más peligrosos del planeta” y que la única salida será la deportación. La secretaria de seguridad, Kristi Noem, advirtió que quienes no se autodeporten podrían terminar allí sin posibilidad de regresar legalmente a EE. UU. El mensaje busca presionar a los inmigrantes indocumentados a salir voluntariamente. El nombre “Alligator Alcatraz” ha sido adoptado oficialmente por las autoridades del estado.

El centro cuenta con capacidad para 5.000 detenidos y dispone de 3.000 camas, reforzado con 200 cámaras, 8.500 metros de alambre de púas y más de 400 agentes de seguridad. Está diseñado con aire acondicionado permanente y un presupuesto operativo anual de 450 millones de dólares. También se venderán camisetas y gorras con el nombre del centro. El recinto está dentro de una antigua base usada para entrenamiento militar y vuelos de deportación.

Organizaciones ambientalistas han presentado demandas para frenar su operación, argumentando que no se han realizado estudios de impacto ambiental como exige la ley federal. Alegan posibles daños a la biodiversidad del ecosistema de los Everglades. Mientras tanto, el gobierno federal estima que hay cerca de 11 millones de inmigrantes en situación irregular en EE. UU., y busca con esta instalación reforzar su estrategia de detención y deportación masiva.

TRUMP AMENAZA CON NUEVOS ARANCELES A JAPON POR PRESUNTA NEGATIVA A COMPRAR ARROZ ESTADOUNIDENSE

El presidente Donald Trump volvió a encender las tensiones comerciales, esta vez con Japón, al acusar públicamente al país asiático de negarse a comprar arroz producido en Estados Unidos. A través de su red Truth Social, el mandatario afirmó que Japón “no quiere nuestro arroz”, pese a enfrentar escasez interna, y anunció que enviará una carta formal a las autoridades japonesas para exigir explicaciones. La amenaza llega a pocos días del vencimiento de la moratoria arancelaria impuesta por su propia administración, cuyo plazo finaliza el 9 de julio. En ese contexto, Trump reiteró su intención de imponer aranceles más altos a países que no accedan a renegociar sus términos comerciales con Estados Unidos.

Sin embargo, los datos oficiales contradicen el argumento de Trump. De acuerdo con el Censo de EE. UU., Japón importó cerca de 298 millones de dólares en arroz estadounidense durante 2024 y ya ha comprado 114 millones de dólares en lo corrido de 2025. Esto sugiere que no solo continúa comprando arroz a EE. UU., sino que lo hace en volúmenes considerables, incluso en medio del endurecimiento arancelario. Hasta el momento, el gobierno japonés no ha anunciado ninguna restricción nueva a las importaciones de arroz, y las compras han seguido fluyendo conforme a lo pactado en los mecanismos de importación existentes.

Desde Tokio, la reacción fue prudente pero firme. El secretario jefe del gabinete japonés, Yoshimasa Hayashi, confirmó que las negociaciones bilaterales continúan, aunque evitó referirse directamente a las declaraciones de Trump. Por su parte, el ministro de Economía, Ryosei Akazawa, fue más directo al señalar que Japón “no sacrificará su sector agrícola” ante presiones externas, subrayando que el país mantendrá una postura de defensa de su soberanía alimentaria mientras continúa buscando un acuerdo equilibrado con Washington.

La crítica de Trump parece tener como base un informe de 2021 de la Oficina del Representante Comercial de EE. UU., que calificaba el sistema japonés de importación de arroz como “altamente regulado y opaco”, al considerar que restringía el acceso real de los productores estadounidenses al consumidor japonés. Aunque ese informe no ha sido actualizado ni reforzado con nueva evidencia, fuentes cercanas a Trump señalan que el documento ha sido reactivado como fundamento de su postura actual. En línea con su política comercial de presión, el mandatario advirtió también en una reciente entrevista con Fox News que, si Japón no accede a sus demandas, podría imponer un arancel del 25 % a los automóviles japoneses exportados a Estados Unidos.

Actualmente, las exportaciones japonesas están sujetas a un arancel temporal del 10 %, luego de haber enfrentado tarifas del 24 % antes de la moratoria. La administración Trump ha utilizado esta estructura tarifaria como herramienta de negociación en una estrategia más amplia de redefinición de los acuerdos comerciales bilaterales. Desde la Casa Blanca, el director del Consejo Económico Nacional, Kevin Hassett, aseguró que las puertas al diálogo siguen abiertas y que, incluso si se alcanza un marco general de acuerdo, aún quedarán aspectos por definir con Japón y otros aliados estratégicos.

Con el 9 de julio como fecha límite, persiste la incertidumbre sobre el desenlace de estas negociaciones. Si no se logra un acuerdo antes de ese día, Estados Unidos podría reactivar aranceles más agresivos —de entre el 11 % y el 50 %— para los países que no se alineen con sus condiciones. Japón, por su parte, se enfrenta al desafío de mantener su autonomía agrícola sin cerrar la puerta a un acuerdo comercial que preserve su acceso preferencial al mercado estadounidense, especialmente para productos como automóviles y equipos electrónicos.