IMPACTO REAL DE LOS ARANCELES DE TRUMP A JUNIO 2025 -  AmCham Colombia
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IMPACTO REAL DE LOS ARANCELES DE TRUMP A JUNIO 2025

20 de julio de 2025

Análisis de la Cámara Colombo Americana, AmCham Colombia

Este informe preparado por la Cámara Colombo Americana, AmCham Colombia, presenta un análisis del impacto real de la actual política arancelaria de Estados Unidos, más allá de la retórica de cobertura total. Aunque se ha anunciado la imposición generalizada de aranceles, la evidencia muestra que exenciones estratégicas, acuerdos comerciales vigentes y negociaciones activas han reducido significativamente su alcance efectivo.

A través de datos recientes, proyecciones económicas y un modelo de evaluación de riesgo político-comercial, se examinan el impacto fiscal, el efecto sobre consumidores y empresas, los sectores más afectados y la probabilidad de implementación de nuevos aranceles al 1º de agosto de 2025. Este análisis permite comprender los verdaderos alcances de la medida, identificar ganadores y perdedores por sector, y anticipar sus implicaciones para el comercio internacional, incluido Colombia.

La política arancelaria de Estados Unidos en 2025, impulsada bajo un discurso de cobertura total, ha mostrado tener un impacto más limitado en la práctica. A pesar de que se ha anunciado un arancel base del 10% sobre casi todas las importaciones, la existencia de múltiples exenciones, acuerdos comerciales vigentes y suspensiones estratégicas ha reducido considerablemente su alcance efectivo. Por ejemplo, países como México, Canadá y Colombia mantienen amplias exenciones en productos sensibles, como alimentos, energía y materias primas.

Los datos confirman esta moderación: mientras que la tasa arancelaria nominal supera el 20%, el arancel efectivo promedio, según el Budget Lab de Yale, se sitúa en un 15,6 % al 1 de junio. En el caso de Colombia, el 51% de sus exportaciones —incluyendo petróleo y oro— continúa exento de aranceles, lo que matiza significativamente el impacto real de las medidas anunciadas.

A pesar de estas exenciones, el aumento arancelario ha comenzado a trasladarse al consumidor estadounidense. Estudios recientes estiman que los aranceles podrían aumentar los precios generales hasta en un 1,7 %, lo que equivaldría a una pérdida de aproximadamente US$2.300 por hogar. Este efecto ya comienza a reflejarse en la inflación de junio, que se ubicó en 2,7 %, por encima del rango observado en meses anteriores.

Desde la perspectiva fiscal, los aranceles se han transformado en una fuente relevante de ingresos para el gobierno estadounidense. Solo entre enero y junio de 2025, se recaudaron entre US$90 y US$100 mil millones en ingresos arancelarios, con un pico histórico en junio. De mantenerse esta tendencia, se estima que podrían generar hasta US$300 mil millones al cierre del año, consolidándose como un instrumento de política fiscal más allá de lo meramente comercial.

No obstante, estos beneficios fiscales tienen costos económicos. La proyección del Yale Budget Lab anticipa una contracción de 0,4 % en la economía estadounidense y una pérdida de hasta 0,7 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB, afectando principalmente a los sectores más dependientes de insumos importados. Los hogares de bajos ingresos, particularmente, verían reducidos sus ingresos reales y capacidad de consumo.

El efecto sectorial de los aranceles muestra una reorganización de la economía. Mientras la industria manufacturera nacional podría crecer un 1,3%, sectores como la construcción y la agricultura enfrentarán caídas por el encarecimiento de insumos importados y posibles represalias comerciales. Bienes de consumo como ropa y calzado podrían aumentar de precio entre un 35% y 37%, afectando directamente el poder adquisitivo de los consumidores.

Respecto a la posibilidad de nuevos aranceles a partir del 1º de agosto de 2025, el análisis de AmCham Colombia presenta un modelo de análisis basado en cinco factores de riesgo. Este modelo otorga a países como China, Brasil y Vietnam una alta probabilidad de enfrentar nuevos gravámenes. China lidera el listado con un 95 % de probabilidad, seguida por Brasil con un 85 % y Vietnam con un 80%.

En cuanto a Colombia, aunque no figura entre los países con medidas formales proyectadas ni ha recibido una carta oficial del gobierno estadounidense, se le asigna una probabilidad de 25% de enfrentar nuevos aranceles. El país mantiene un arancel base del 10% y ha enviado una carta formal de intención de negociación al USTR el 16 de julio pasado, lo que se considera un paso positivo pero insuficiente para garantizar un resultado favorable inmediato.

La situación de Colombia se encuentra aún en una etapa preliminar. Si bien ha manifestado voluntad de diálogo, debe esperar su turno tras las negociaciones en curso entre Estados Unidos y otros socios comerciales prioritarios. En este sentido, el país necesita fortalecer su posición técnica, definir claramente los sectores sensibles y construir argumentos sólidos alineados con las prioridades regulatorias estadounidenses, especialmente en materia de inversiones estratégicas y controles de exportación.

El análisis completo y detallado preparado por AmCham Colombia se encuentra a continuación

Impacto real de la política arancelaria de Estados Unidos

Aunque Estados Unidos anuncia una política arancelaria de cobertura casi total, la realidad es más matizada: múltiples exenciones, negociaciones vigentes y excepciones estratégicas reducen significativamente su impacto efectivo sobre las importaciones.

Estados Unidos ha establecido un arancel base del 10% sobre casi todas las importaciones, con aumentos adicionales para ciertos países como México, Canadá, Brasil y la Unión Europea. Si bien en teoría la política se presenta como una cobertura casi total —y algunos reportes estiman que el 100% de las importaciones estaría sujeta a algún tipo de gravamen—, en la práctica numerosas exenciones moderan el impacto real.

Según Fitch, la tasa arancelaria media en Estados Unidos ha subido al 22% (desde un 2,5% en 2024), mientras que el Budget Lab de Yale estima un arancel efectivo promedio del 15,6% al 1 de junio de 2025. Sin embargo, como se observa en la tabla anexa, varios países mantienen amplias exenciones: por ejemplo, México y Canadá, donde entre 38% y 55% de las exportaciones están exentas gracias al T-MEC, especialmente en productos sensibles para el consumidor estadounidense como alimentos, energía, autopartes y productos agrícolas básicos.

También para Japón, Corea del Sur e India se tiene en pausa la imposición de aranceles lo que reduce significativamente el universo de productos realmente gravados en volumen hasta esta fecha. En el caso de Colombia, un 51% de sus exportaciones está actualmente exento, incluyendo petróleo y oro.

Tabla 1. Resumen de aranceles y exenciones de EEUU por país (Junio 2025)

En este contexto, aunque la política arancelaria actual representa un cambio estructural relevante en la política comercial estadounidense —con una tasa efectiva promedio proyectado del 14,5 % para 2025, la más alta desde 1938—, el impacto real está mitigado por la arquitectura legal, las exenciones, las exclusiones temporales y las ventanas de gracia que diluyen la cobertura nominal.

La figura 1 (proyección de tarifa promedio histórica) refuerza esta conclusión, mostrando cómo el actual ciclo de aranceles marca un punto de inflexión, aunque todavía con espacios de adaptación y resistencia en el comercio internacional.

Figura No. 1: Tasa arancelaria efectiva promedio de EE. UU. (1890–2025).

Impacto fiscal y carga económica en Estados Unidos

En 2025, los aranceles en Estados Unidos han dejado de ser exclusivamente una herramienta comercial o de presión diplomática. Su uso intensivo por parte de la administración Trump los ha convertido en un instrumento central de política fiscal y en una fuente creciente de ingresos públicos. Sin embargo, este auge recaudatorio también trae consigo costos económicos y sociales no despreciables.

A continuación, se presentan dos dimensiones clave del impacto arancelario reciente: por un lado, el fortalecimiento de la recaudación fiscal; por otro, el efecto potencial sobre consumidores, empresas y el crecimiento económico. Esta dualidad permite entender por qué los aranceles son hoy tanto un pilar financiero del Estado como un factor de distorsión en la economía interna.

  • Recaudación arancelaria

Además de ser una herramienta comercial y de presión, los aranceles se han consolidado como un pilar fiscal en EE. UU.

Los nuevos aranceles han impulsado una recaudación fiscal sin precedentes. Según datos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y reportes de Reuters y NPR, entre enero y mayo de 2025 se recaudaron aproximadamente US$63.4 mil millones, con un pico de US$22.8 mil millones solo en mayo—casi cuatro veces más que en mayo de 2024. En junio, los ingresos adicionales por aranceles ascendieron a US$27 mil millones, llevando el total acumulado a mediados de año a un rango de entre US$90 y US$100 mil millones. Este aumento ha sido particularmente notorio en la evolución interanual, ya que la recaudación de junio 2025 fue casi cuatro veces superior a la de junio del año anterior.

Para el cierre de 2025, Tax Foundation proyecta que los aranceles generarán cerca de US$156 mil millones, equivalentes al 0,5 % del PIB de Estados Unidos, mientras que la propia administración ha estimado que los ingresos podrían alcanzar los US$300 mil millones si se mantiene el ritmo actual. Así, los aranceles se consolidan como una fuente interesante de ingreso tributario, registrando en junio de 2025 el mayor nivel mensual de recaudación aduanera en la historia reciente del país.

  • Costos para consumidores y empresas

Los aranceles son ingresos para el Estado, pero podrían transformarse en costos para los hogares.

Aunque el impacto completo aún no se refleja en los indicadores de inflación, estudios del Yale Budget Lab estiman que los aranceles impuestos por la administración Trump en 2025 podrían elevar el nivel general de precios hasta en 1,7%, lo que se traduciría en una pérdida promedio de US$2.300 por hogar estadounidense. Este efecto potencial implicaría también una reducción del crecimiento real del PIB de 0,7 puntos porcentuales y una contracción estructural de 0,4% en la economía, con impactos permanentes sobre sectores sensibles al comercio internacional.

Importante mencionar que la inflación de junio podría comenzar a reflejar el impacto de los aranceles, ubicándose en 2,7%, superando el rango de entre 2,3% y 2,4% de los 3 meses anteriores.

Adicionalmente, la Tax Foundation proyecta una caída del 1,1% en los ingresos de mercado de los hogares en 2026, reflejando un deterioro en el poder adquisitivo. Los hogares de menores ingresos serían los más afectados, con pérdidas estimadas de hasta US$1.200 en 2025, según el mismo Yale Budget Lab. En síntesis, como señala NPR, “la mayor parte del costo lo asumen consumidores y empresas de Estados Unidos”, debido a que los aranceles funcionan como un impuesto sobre las importaciones que rara vez absorben los exportadores.

Impacto sectorial de los aranceles en Estados Unidos: ganadores, perdedores y distorsiones económicas

Diversos estudios, entre ellos el del Yale Budget Lab, proyectan que la política arancelaria de 2025 generará reconfiguraciones significativas en la estructura sectorial de la economía estadounidense. A mediano y largo plazo, se anticipa una expansión de la industria manufacturera nacional del orden del 1,3 %, impulsada por la protección efectiva frente a competidores extranjeros y la reorientación del consumo interno.

No obstante, este mismo efecto protector genera desplazamientos productivos y encarecimiento de insumos para otros sectores, como la construcción —que podría contraerse en 2,9%— debido al alza de precios en materiales importados (por ejemplo, acero, cemento y vidrio). El sector agrícola doméstico también sufriría una caída estimada de 0,9 %, atribuida al encarecimiento de maquinaria y fertilizantes importados, así como a las represalias arancelarias de socios comerciales.

En el ámbito del consumo, los sectores más afectados son los intensivos en importaciones baratas, como confecciones y calzado. Esto se explica, en parte, por la alta dependencia de Estados Unidos de proveedores como Vietnam, India y Sri Lanka, países a los que se les han impuesto aranceles de entre 25% y 50% en prendas y textiles. Según estimaciones del Budget Lab, los precios de los zapatos podrían aumentar hasta en un 37% y los de la ropa en un 35% en el corto plazo, afectando el poder adquisitivo de los hogares, especialmente de ingresos bajos y medios. Cabe señalar que las tarifas sectoriales ya vigentes, como el 50% al acero y aluminio y el 25% a automóviles, se mantienen sin cambios, aunque sus efectos se ven amplificados por los nuevos gravámenes adicionales.

En resumen, la política arancelaria actual favorece a ciertos segmentos industriales, pero a costa de mayores precios para bienes de consumo y presiones negativas sobre sectores dependientes de insumos extranjeros o de exportaciones agrícolas. El resultado neto es un reacomodo económico que plantea desafíos distributivos internos y nuevas tensiones en las cadenas de suministro globales.

Modelación de riesgo arancelario: países priorizados y escenarios al 1.º de agosto de 2025

Con el objetivo de proveer orientación sobre la probabilidad de entrada en vigor, el próximo 1º de agosto, de los aranceles anunciados por el presidente Trump —y considerando que dichas medidas pueden generar tanto oportunidades como mayores niveles de competencia para las exportaciones colombianas, de forma directa e indirecta—, se presenta un análisis comparativo de las medidas arancelarias proyectadas.

Se trata de una herramienta preventiva que busca anticipar impactos potenciales sobre las relaciones comerciales bilaterales, identificar sectores sensibles y orientar estrategias de negociación técnica y diplomática por parte de los países involucrados. Esta estimación constituye también un ejercicio probabilístico dentro del marco de alta incertidumbre que caracteriza las decisiones comerciales del gobierno Trump, donde los anuncios pueden cambiar de un día para otro y los análisis racionales no necesariamente son tenidos en cuenta, ya que las decisiones pueden responder más a coyunturas políticas o cálculos estratégicos que a criterios técnicos consistentes.

Este análisis parte de las cartas enviadas recientemente por la Casa Blanca a diversos gobiernos, así como de los anuncios adicionales realizados después del 2 de abril de 2025. El objetivo es estimar la probabilidad de entrada en vigor de los nuevos aranceles el próximo 1º de agosto y evaluar sus posibles implicaciones para las exportaciones colombianas. Aunque Colombia no figura entre los países que han recibido cartas formales, su situación continúa bajo observación. La reciente solicitud de espacio de diálogo enviada por Colombia al USTR el 16 de julio de 2025 representa un paso constructivo, pero no anticipa una negociación inmediata, dado que Estados Unidos debe culminar conversaciones ya programadas con otros países.

Modelo de análisis utilizado

El modelo aplicado corresponde a una estructura de ponderación bayesiana condicional, diseñada para estimar la probabilidad de imposición de aranceles país por país al 1.º de agosto de 2025. Se basa en cinco factores clave, derivados del análisis de decisiones anteriores de la administración estadounidense, cada uno con una calificación cuantitativa entre 0 (riesgo bajo) y 1 (riesgo alto):

Cada factor xixi​ fue ponderado con un peso wiwi​ según su influencia histórica en decisiones arancelarias.

La fórmula general del modelo es: P(arancel)=∑i=15wi⋅xiP(arancel)=i=1∑5​wi​⋅

Donde:

  • P(arancel)P(arancel) es la probabilidad de imposición de arancel para un país específico.
  • xixi​ representa el puntaje asignado a cada uno de los cinco factores.
  • wiwi​ representa la ponderación de cada factor, calibrada con base en regresión histórica (valores típicos oscilan entre 0.15 y 0.30 según la variable).
  • La suma de los pesos ∑wi=1∑wi​=1 para mantener la coherencia del modelo.

Los pesos utilizados fueron:

  • Base legal invocada: 25%
  • Estado de negociación: 20%
  • Exenciones actuales: 15%
  • Dependencia comercial: 20%
  • Costo estratégico para EE. UU.: 20%

Probabilidad de imposición de aranceles (01 de agosto de 2025)

La probabilidad asignada a cada país se basa en un modelo de evaluación técnica que pondera cinco factores clave previamente definidos. Esta probabilidad debe entenderse como una estimación condicional: refleja la posibilidad de que los aranceles entren efectivamente en vigor para cada país el 1º de agosto, siempre que no se anuncien nuevas suspensiones, exenciones temporales o procesos de renegociación antes de esa fecha.

China (95%)


China representa el núcleo de la política arancelaria de la administración Trump. La activación plena de la Sección 301 otorga un puntaje máximo en base legal (25%) y ausencia total de negociación (20%). No existen exenciones (0%), y la alta dependencia comercial (20%) eleva su exposición. Aunque el costo estratégico es moderado (10%), Estados Unidos prioriza mantener presión sobre lo que denomina “prácticas predatorias”. Todo esto justifica una probabilidad de 95 %.

Brasil (85%)


Brasil ya enfrenta una investigación formal bajo la Sección 301, lo que le otorga 25% en base legal. No ha enviado carta de defensa, por lo que su estado de negociación se califica con 15%. Tiene exenciones limitadas (5%), una alta dependencia en sectores estratégicos (20%) y un bajo costo geopolítico (20%). Esto le asigna una probabilidad de 85%.

Vietnam (80%)


Vietnam no tiene un proceso formal activo, pero las referencias a su rol como canal indirecto de China justifican un 20% en base legal. Sin canales formales de negociación (10%), con mínimas exenciones (5%) y una altísima dependencia comercial (25%), el país enfrenta un riesgo alto. El costo estratégico para Estados Unidos es bajo (20%). Total: 80%.

India (70%)


India está bajo revisión por propiedad intelectual, lo que representa 20% de base legal. Ha mostrado disposición a negociar (10%), con exenciones limitadas (5%). Su dependencia es media (15%), mientras que su importancia geopolítica otorga un costo estratégico moderado (20%). El riesgo total se estima en 70%.

Sri Lanka (65%)


Aunque Sri Lanka no figura entre los principales socios comerciales de Estados Unidos, su perfil de exportador intensivo en confecciones y textiles —sectores bajo alta presión arancelaria— lo ubica en una posición de riesgo. No se ha activado ninguna medida bajo la Sección 301 (10%), ni hay evidencia de procesos de negociación abiertos (10%). Tiene pocas exenciones vigentes (5%), y una alta dependencia de sus exportaciones hacia Estados Unidos en los sectores sensibles (20%). El costo geopolítico para EE. UU. es bajo, dada la limitada relación estratégica bilateral (20%). En conjunto, se estima una probabilidad del 65% de aplicación de aranceles.

Unión Europea (60%)


La Unión Europea enfrenta una relación compleja con Estados Unidos, marcada por disputas históricas en sectores como automóviles, agricultura y aviación. Si bien no hay una investigación activa bajo la Sección 301 en 2025, existen antecedentes recientes de sanciones cruzadas (15% en base legal). La UE ha enviado comunicaciones formales de defensa, lo que indica disposición a negociar (10%). Cuenta con exenciones sectoriales, particularmente en maquinaria, productos farmacéuticos y bienes intermedios (10%).

La interdependencia comercial es alta, especialmente en sectores industriales (10%), mientras que el costo estratégico es elevado por tratarse de un bloque aliado y socio en la OTAN (15%). Por estas razones, se asigna una probabilidad intermedia del 60%.

Corea del Sur (50%)


Corea del Sur no tiene procesos formales activos (10%), pero su acuerdo vigente está en revisión (10%). Mantiene exenciones temporales (10%) y una dependencia comercial sectorial (10%). Como aliado estratégico, su costo geopolítico es alto para Estados Unidos, lo que reduce la probabilidad (10%). Total: 50%.

Japón (40%)


Japón no está bajo una investigación formal, lo que se traduce en una base legal baja (10%). Sin embargo, su estatus de aliado estratégico y la existencia de acuerdos bilaterales activos le permiten contar con exenciones temporales en sectores sensibles, especialmente tecnología y automóviles (10%). A pesar de mantener un volumen comercial importante con Estados Unidos, su nivel de dependencia en bienes sujetos a aranceles es moderado (10%). Japón ha mostrado disposición al diálogo, lo que mejora su posición negociadora (5%). Finalmente, su alto valor geopolítico para Estados Unidos, en el marco del Indo-Pacífico, eleva su costo estratégico (5%). Esto lleva a una probabilidad estimada de imposición de aranceles del 40%.

Canadá y México (30%)


Con protección parcial bajo el USMCA, la base legal y el estado de negociación se califican con 5% cada uno. Las exenciones abarcan entre 38% y 55% de sus exportaciones (10%). La interdependencia comercial y la cercanía geográfica reducen el riesgo (5% en dependencia y 5% en costo estratégico). Total: 30%.

Colombia (25%)


Colombia no ha sido objeto de medidas formales (5%) y apenas envió su carta de intención el 16 de julio (5%). Mantiene el arancel base del 10% (5% en exenciones), tiene una dependencia moderada (5%) y, aunque no enfrenta tensiones, aún debe resolver irritantes comerciales. Se valora positivamente el uso de canales diplomáticos (5%). Total: 25%.

Nota sobre la exclusión de Colombia del análisis de riesgo arancelario

Colombia no ha sido incluida en el presente modelo de evaluación de riesgo arancelario priorizado, dado que, a la fecha de corte del análisis (20 de julio de 2025), no ha recibido una carta oficial por parte de la Casa Blanca anunciando la imposición de nuevos aranceles, ni enfrenta medidas adicionales al arancel base del 10%. Esta condición la diferencia de otros países con medidas ya proyectadas o comunicaciones formales activas, que justifican su inclusión en el modelo de riesgo aplicado.

No obstante, el pasado 16 de julio, el Gobierno de Colombia presentó formalmente una solicitud de apertura de espacio de negociación ante la Oficina del Representante Comercial de EE. UU. (USTR). Esta carta constituye una señal positiva de voluntad de cooperación bilateral y abre la posibilidad de entablar un diálogo que, en el tiempo adecuado, permita abordar sectores sensibles o proponer exenciones estratégicas.

Sin embargo, teniendo en cuenta el momento en que se presentó esta carta de intención, no se anticipa una negociación inmediata. Colombia deberá esperar a que concluyan las conversaciones ya agendadas por Estados Unidos con otros socios prioritarios, razón por la cual no se prevén avances sustanciales en las próximas cuatro semanas.

La solicitud colombiana menciona algunos temas de interés para EE. UU., pero aún no desarrolla propuestas técnicas detalladas ni clarifica de forma explícita los llamados “irritantes” comerciales pendientes en la agenda bilateral. En este sentido, el país deberá avanzar en la preparación de argumentos sólidos, sectorizados y estratégicamente alineados con las prioridades regulatorias de Estados Unidos incluyendo aspectos como:

  • Investment Screening: mecanismos para la revisión de inversiones extranjeras con posibles implicaciones de seguridad nacional.
  • Export Controls: esquemas de control para evitar el desvío de bienes, tecnologías o insumos críticos hacia actores o destinos considerados sensibles.

En resumen, Colombia ha dado un primer paso clave al activar la vía del diálogo comercial, pero aún se encuentra en una fase preliminar. Consolidar una posición negociadora eficaz requerirá definir con mayor precisión los temas prioritarios, demostrar una voluntad clara de alineación estratégica y posicionarse con prontitud una vez se reabra la ventana de negociación para países con acuerdo comercial vigente. En este contexto, el fortalecimiento de la interlocución a través de los canales diplomáticos e institucionales será clave para avanzar en una agenda técnica bilateral.