Entre Cooperación Y Desacuerdos: El Momento Actual De Los Vínculos Colombia – Estados Unidos -  AmCham Colombia
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Entre cooperación y desacuerdos: el momento actual de los vínculos Colombia – Estados Unidos

11 de diciembre de 2025

La más reciente controversia entre el presidente colombiano, Gustavo Petro, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a poner a prueba la solidez y la sensibilidad de la relación bilateral. En el centro del episodio se encuentra una invitación pública de Petro a Trump para visitar Colombia y conocer de cerca el proceso de destrucción de laboratorios de drogas, en respuesta a las advertencias del mandatario estadounidense sobre posibles ataques contra quienes produzcan y trafiquen drogas hacia su país.

Desde Washington, la Casa Blanca ha señalado que no tiene conocimiento de una invitación formal cursada por los canales diplomáticos habituales. Al mismo tiempo, ha transmitido incomodidad con algunas de las declaraciones del presidente colombiano, consideradas como mensajes duros hacia Estados Unidos. Con ello, el episodio trasciende lo personal y se inscribe en una dinámica más amplia de tensiones políticas, percepciones de seguridad y expectativas cruzadas en materia de lucha contra el narcotráfico.

Para Colombia, la invitación de Petro tiene una doble carga simbólica. Por un lado, busca mostrar que el país combate de manera activa las economías ilícitas y que la destrucción de laboratorios es una realidad cotidiana, no un argumento retórico. Por otro, es un gesto de afirmación de soberanía: el mensaje de que la respuesta al problema de las drogas puede y debe darse en el marco del derecho internacional, sin recurrir a ataques unilaterales o acciones que puedan interpretarse como una injerencia indebida.

Para Estados Unidos, la prioridad declarada sigue siendo la seguridad interna y la reducción del flujo de drogas hacia su territorio. Las advertencias de Trump sobre la posibilidad de ataques contra productores y traficantes se inscriben en una narrativa de firmeza que busca enviar una señal contundente tanto a los actores criminales como a los gobiernos de la región. En ese contexto, cualquier matiz crítico desde Bogotá puede interpretarse como una falta de alineación con la estrategia estadounidense, lo que incrementa la sensibilidad del diálogo.

El contraste entre estos enfoques no significa ausencia de intereses comunes. Ambos países reconocen que el narcotráfico tiene un impacto devastador: alimenta la violencia, corroe instituciones, fortalece organizaciones criminales y destruye comunidades en ambos lados del continente. Sin embargo, difieren en el énfasis y en las herramientas: mientras que desde Colombia se insiste en abordar las raíces sociales, económicas y territoriales del fenómeno, en Washington gana peso la lógica de la presión y la disuasión, con un rol mayor de sanciones y amenazas de fuerza.

En este escenario, la reacción de la Casa Blanca —al marcar distancia frente a la invitación y expresar inconformidad con ciertos pronunciamientos de Petro— refleja también la importancia de los canales formales de comunicación. Más allá de los mensajes en redes sociales y de las declaraciones en medios, la relación diplomática entre Colombia y Estados Unidos se sostiene sobre embajadas, cancillerías y mecanismos de coordinación que han funcionado durante décadas. Cuando el intercambio se concentra en frases contundentes, es fácil que se pierda de vista la arquitectura institucional que sostiene la cooperación diaria.

Para la región, este cruce de declaraciones es observado con atención. Colombia ha sido, por años, un aliado clave de Estados Unidos en Sudamérica, y cualquier señal de enfriamiento o confrontación abierta genera interrogantes sobre el rumbo de la política exterior de ambos. Al mismo tiempo, otros países siguen con interés la discusión sobre la forma y los límites de la cooperación antidrogas: hasta dónde pueden llegar las presiones externas y cómo se equilibra la defensa de la soberanía con la responsabilidad compartida frente a un problema transnacional.

Desde una perspectiva diplomática y neutral, el episodio ofrece tanto riesgos como oportunidades. El riesgo más inmediato es que la escalada verbal se traduzca en decisiones unilaterales que afecten la cooperación en seguridad, el comercio o la inversión, con impacto directo en la estabilidad económica y social de Colombia. Pero también existe la oportunidad de transformar la controversia en un punto de partida para una conversación más franca sobre la política de drogas, sus resultados y sus límites, incorporando de manera más equilibrada las visiones de productores, países de tránsito y países consumidores.

En última instancia, la clave estará en el tono y el canal. Si la discusión se mantiene en el terreno de los calificativos personales y las respuestas airadas, es probable que se deteriore la confianza mutua y se dificulte la coordinación en temas sensibles. Si, por el contrario, las partes logran encauzar sus diferencias a través de espacios técnicos y diplomáticos, la invitación de Petro —haya sido o no tramitada formalmente— puede leerse como un llamado a mirar la realidad sobre el terreno y a reconocer que la lucha contra las drogas requiere algo más que declaraciones categóricas: exige diálogo, corresponsabilidad y respeto recíproco.

DÉFICIT COMERCIAL DE EE. UU. CAE A SU NIVEL MÁS BAJO EN CINCO AÑOS IMPULSADO POR UN REPUNTE DE EXPORTACIONES

El déficit comercial de Estados Unidos se redujo inesperadamente en septiembre, alcanzando su nivel más bajo en más de cinco años gracias a un fuerte repunte de las exportaciones. El déficit cayó 10,9% hasta US$52.8 mil millones, su menor registro desde junio de 2020, según el Bureau of Economic Analysis (BEA). Los analistas consultados por Reuters anticipaban un déficit de US$63.3 mil millones, por lo que la mejora sorprendió al mercado. El reporte, retrasado por el cierre gubernamental de 43 días, sugiere que el comercio aportó de manera significativa al crecimiento económico del tercer trimestre.

Las exportaciones totales aumentaron 3,0% hasta US$289.3 mil millones. Dentro de ellas, las exportaciones de bienes se dispararon 4,9% hasta US$187.6 mil millones, impulsadas por un fuerte aumento en bienes de consumo, que alcanzaron un máximo histórico. En comparación mensual, EE. UU. exportó US$8.4 mil millones más que en agosto, destacándose alzas en suministros industriales (+US$7.2 mil millones), oro no monetario (+US$6.1 mil millones) y preparaciones farmacéuticas (+US$3.1 mil millones). Por el contrario, cayeron los bienes de capital y computadoras, con descensos de US$3.3 mil millones y US$2.3 mil millones respectivamente.

Las exportaciones de servicios disminuyeron ligeramente en septiembre, bajando US$0.4 mil millones hasta US$101.7 mil millones. El rubro de viajes cayó US$0.6 mil millones y transporte retrocedió US$0.2 mil millones, mientras que los servicios financieros registraron un aumento de US$0.3 mil millones. A pesar del leve retroceso en servicios, el impulso exportador vino casi por completo de los bienes, que compensaron ampliamente la caída.

Las importaciones avanzaron 0,6% hasta US$342.1 mil millones, apenas US$1.9 mil millones por encima de agosto. Dentro de los bienes (+US$1.7 mil millones), se registraron fuertes aumentos en bienes de consumo (+US$10.2 mil millones), preparaciones farmacéuticas (+US$12.9 mil millones) y oro no monetario (+US$1.9 mil millones). Sin embargo, estos incrementos fueron contrarrestados parcialmente por caídas en bienes de capital (-US$5.6 mil millones), computadoras (-US$4.7 mil millones) y petróleo crudo (-US$1.3 mil millones). Las importaciones de servicios aumentaron US$0.3 mil millones, con avances en transporte y servicios financieros.

El déficit de bienes se redujo 8,2% hasta US$79 mil millones, su nivel más bajo desde septiembre de 2020, reflejando un dinamismo exportador significativamente mayor al crecimiento de las importaciones. El superávit de servicios, por su parte, disminuyó US$0.6 mil millones hasta US$26.2 mil millones. En conjunto, la disminución del déficit se explica por un incremento de las exportaciones muy superior al aumento de las compras externas.

A nivel acumulado anual, el déficit de bienes y servicios aumentó US$112.6 mil millones (+17.2%) frente al mismo periodo de 2024. En ese lapso, las exportaciones crecieron US$125.1 mil millones (+5.2%), mientras que las importaciones avanzaron US$237.7 mil millones (+7.7%), reflejando una demanda interna aún sólida. No obstante, el fuerte cierre de septiembre mejora la narrativa del tercer trimestre, aportando impulso adicional al PIB.

El impacto macroeconómico es relevante. Antes del reporte comercial, la Reserva Federal de Atlanta proyectaba un crecimiento anualizado de 3.5% para el tercer trimestre, tras un avance de 3.8% entre abril y junio. La volatilidad del comercio exterior, amplificada por la política arancelaria del presidente Donald Trump, ha generado fuertes oscilaciones trimestrales: restó un récord de 4.68 puntos al PIB en el primer trimestre y devolvió ese aporte en el segundo. El próximo cálculo oficial del tercer trimestre se conocerá el 23 de diciembre.

SOLICITUDES SEMANALES DE SUBSIDIO POR DESEMPLEO REGISTRAN SU MAYOR ALZA EN CASI 4 AÑOS Y MEDIO

Las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo en Estados Unidos aumentaron en 44.000 la semana pasada, el mayor incremento en casi 4 años y medio, situándose en 236.000 para el periodo finalizado el 6 de diciembre. Economistas señalan que esta volatilidad es común en el inicio de la temporada navideña y recomiendan observar el promedio móvil de cuatro semanas, que se ubicó en 216.750 solicitudes, lo que sugiere estabilidad subyacente en el mercado laboral. La cifra revierte el fuerte descenso de la semana anterior, cuando los registros tocaron un mínimo de tres años.

Analistas destacan que la mayor parte de la variación responde a “ruido estacional”, ya que los patrones de despidos y contrataciones se distorsionan por el feriado de Acción de Gracias. Pese a los recientes anuncios de despidos en grandes corporaciones como Amazon, las solicitudes iniciales permanecen por debajo de tendencias históricas, lo que refuta, según algunos economistas, la percepción de un mercado laboral “frágil” mencionada por el presidente de la Fed, Jerome Powell. La caída en la demanda y oferta de trabajadores continúa siendo atribuida a menor inmigración, aranceles y la adopción de inteligencia artificial.

El foco ahora se desplaza al informe de empleo de noviembre, retrasado por el cierre gubernamental, que se publicará el próximo martes e incorporará las nóminas de octubre. La tasa de desempleo de octubre no podrá calcularse porque el shutdown impidió recolectar los datos de la encuesta de hogares. Entre tanto, las solicitudes continuas de desempleo cayeron en 99.000 hasta 1,8 millones, una disminución que no necesariamente refleja más contrataciones, pues parte de los beneficiarios agotó las 26 semanas máximas durante las cuales pueden recibir el seguro de desempleo.

EE. UU. IMPONE NUEVAS SANCIONES A SOBRINOS DE MADURO Y A REDES PETROLERAS QUE SOSTIENEN AL RÉGIMEN

Estados Unidos anunció un nuevo paquete de sanciones contra cuatro individuos, seis empresas y seis embarcaciones vinculadas al régimen de Nicolás Maduro, a quienes acusa de sostener una red “corrupta y narcoterrorista” que desestabiliza la región. Las medidas impactan a tres sobrinos de Cilia Flores —entre ellos Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, condenados por narcotráfico y liberados en 2022 tras un acuerdo del gobierno Biden— quienes, según Washington, retomaron actividades ilícitas a su regreso a Venezuela. El paquete también alcanza a compañías y buques dedicados al transporte de crudo venezolano mediante prácticas marítimas engañosas.

El Departamento del Tesoro, a través de la OFAC, afirmó que estas sanciones revierten un “fallido intento” de la administración Biden de negociar con Maduro, y se alinean con la estrategia del presidente Donald Trump de cortar las fuentes de financiamiento del régimen. Entre los designados figura Carlos Erik Malpica Flores, ex tesorero nacional y ex alto directivo de Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), retirado de la lista en 2022 pero reincorporado ahora por su rol dentro del gobierno venezolano y su participación en redes de corrupción y nepotismo.

Washington también sancionó al empresario panameño Ramón Carretero Napolitano, acusado de facilitar operaciones petroleras para el régimen y de mantener negocios con miembros de la familia Maduro-Flores. Su designación responde a la premisa de que el sector petrolero sigue siendo la principal fuente de ingresos para sostener al aparato político en Caracas, y que los intermediarios y socios comerciales desempeñan un papel clave en la evasión de sanciones.

En paralelo, OFAC bloqueó seis embarcaciones y a las compañías propietarias o administradoras involucradas en la manipulación de sistemas de rastreo y en la ocultación de rutas para cargar petróleo venezolano con destino a Asia. Entre los buques señalados figuran el WHITE CRANE, KIARA M, H. CONSTANCE, LATTAFA, TAMIA y MONIQUE, todos con historial reciente de transporte de crudo bajo prácticas consideradas engañosas. Para Estados Unidos, estas operaciones representan intentos deliberados de eludir las sanciones y sostener financieramente al régimen.

Las sanciones suponen el congelamiento de todos los activos de los designados bajo jurisdicción estadounidense y la prohibición de que empresas o individuos de EE.UU. realicen cualquier transacción con ellos, incluidos movimientos financieros, provisión de servicios o participación en negocios. Las autoridades recordaron que violar estas medidas puede implicar sanciones civiles o penales tanto para personas estadounidenses como extranjeras.

El Tesoro subrayó que el objetivo de las sanciones no es punitivo sino correctivo, pero advirtió que Estados Unidos mantendrá una presión máxima mientras Maduro “continúe oprimiendo al pueblo venezolano y financiándose mediante el narcotráfico”. Con este anuncio, Washington amplía el alcance de la operación Lanza del Sur y profundiza el cerco económico sobre el círculo familiar y empresarial más cercano al mandatario venezolano.

EE. UU. TRASLADARÁ A SUS PUERTOS EL PETROLERO INCAUTADO CERCA DE VENEZUELA PARA REQUISAR SU CRUDO

Estados Unidos confirmó que el buque petrolero incautado frente a las costas de Venezuela será trasladado a un puerto estadounidense para proceder con la confiscación de su carga de crudo. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, explicó que la embarcación atraviesa un proceso legal de decomiso y que un equipo de investigación interroga actualmente a la tripulación. Según Washington, el buque, identificado como Skipper, es un “buque fantasma” que operaba con una falsa bandera y está sancionado por haber movido petróleo iraní destinado al mercado negro.

La operación fue coordinada entre la Casa Blanca, el Departamento de Justicia, el Departamento de Guerra y la Guardia Costera. De acuerdo con The New York Times, el Skipper fue incautado por orden de un juez estadounidense debido a sus antecedentes con petróleo iraní, aunque en esta ocasión transportaba crudo venezolano. Guyana negó que el buque estuviera registrado bajo su bandera y denunció el uso no autorizado de sus distintivos, práctica que afirmó se ha vuelto recurrente entre embarcaciones no registradas.

Venezuela calificó la incautación como un “robo descarado” y anunció que acudirá a organismos internacionales para denunciar lo que considera un “grave crimen internacional”. En paralelo, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que se trata del “petrolero más grande jamás incautado” y lo vinculó directamente con su campaña de presión contra Nicolás Maduro, reiterando que su Gobierno está decidido a confrontar lo que describe como redes de narcotráfico patrocinadas desde Venezuela.

La acción coincidió con la firma de un nuevo acuerdo de cooperación militar entre Guyana y Estados Unidos. El presidente guyanés, Irfaan Ali, detalló que el pacto contempla reforzar la capacitación, ampliar la colaboración operativa y fortalecer el uso del acuerdo Shiprider, que permite a personal de seguridad estadounidense interceptar embarcaciones en aguas guyanesas. El anuncio se produjo tras reuniones con altos funcionarios del Departamento de Guerra, en un contexto regional marcado por tensiones fronterizas entre Guyana y Venezuela por el Esequibo.

JUEZ FEDERAL ORDENA LA LIBERACIÓN DE KILMAR ABREGO TRAS DETERMINAR FALTA DE ORDEN FORMAL DE DEPORTACIÓN

Un juez federal de Estados Unidos ordenó la liberación inmediata de Kilmar Abrego, cuyo caso se convirtió en un símbolo de la ofensiva migratoria del presidente Donald Trump, al concluir que el Gobierno nunca obtuvo una orden formal de remoción. La decisión de la jueza Paula Xinis permite que Abrego regrese temporalmente a su hogar en Maryland, pese a reiteradas afirmaciones oficiales de que no volvería a estar libre en territorio estadounidense. El fallo representa un giro en una saga que comenzó con su deportación errónea a El Salvador en marzo y su posterior retorno a EE. UU.

El Departamento de Seguridad Nacional rechazó el fallo, calificándolo como “activismo judicial desnudo” y asegurando que carece de fundamento legal. Según la jueza, no existe base jurídica para la detención ni la expulsión de Abrego, dado que en 2019 un juez de inmigración prohibió su deportación por riesgo de persecución de pandillas sin emitir una orden formal. Abrego llevaba detenido desde agosto en un centro de ICE en Pensilvania, luego de ser arrestado tras su liberación por un caso penal no relacionado.

El caso ha generado fuertes tensiones entre el Poder Judicial y la administración Trump, que continúa intentando deportarlo por segunda vez. El Gobierno ha explorado enviarlo a varios países africanos antes de que Liberia aceptara recibirlo temporalmente por razones humanitarias. Sus abogados sostienen que el objetivo real de la detención es castigarlo por haber impugnado su deportación de marzo, argumento que ha sido respaldado por algunos jueces que han señalado indicios de una acusación “vindicativa”.

En paralelo, la Corte Suprema ya había ordenado al Gobierno facilitar su regreso desde El Salvador, y tribunales federales en Tennessee bloquearon intentos de mantenerlo bajo custodia penal. Abrego ha expresado disposición a ser deportado a Costa Rica, país que le ofreció estatus de refugiado, pero la administración Trump no ha explicado por qué descarta esa opción. Mientras tanto, sigue enfrentando cargos en EE. UU. por presuntamente ayudar a transportar migrantes, cargos de los cuales se ha declarado inocente.

Abrego fue enviado inicialmente a una cárcel salvadoreña conocida por sus condiciones extremas. Con su nueva liberación, deberá cumplir restricciones impuestas en su caso penal, incluyendo detención domiciliaria y monitoreo electrónico. El fallo acentúa las críticas sobre la forma en que el Gobierno ha gestionado su proceso migratorio, convirtiéndolo en un referente nacional sobre los límites legales de las políticas de deportación.

ESTADOS UNIDOS IMPONDRÁ ARANCELES PROGRESIVOS A NICARAGUA POR “PRÁCTICAS IRRAZONABLES”

Estados Unidos anunció la aplicación de nuevos aranceles progresivos a productos de Nicaragua no cubiertos por el CAFTA, decisión que entrará en vigor en enero de 2026. La medida establece un esquema escalonado: 0% inicial, 10% en 2027 y 15% en 2028, en complemento a la Tarifa Recíproca de 18% ya vigente. Según la Oficina del Representante Comercial (USTR), la decisión se tomó tras una investigación que analizó más de dos mil aportes ciudadanos y empresariales. La revisión concluyó que el régimen de Daniel Ortega mantiene políticas comerciales que restringen el acceso de empresas estadounidenses.

El reporte de la USTR indica que Nicaragua “explotó a sus propios trabajadores, generando condiciones de competencia desleal” y confiscó intereses de compañías extranjeras, incluidas estadounidenses. Además, advierte que el ambiente de inversión en el país centroamericano es de alto riesgo por la creciente discrecionalidad del régimen. Estas prácticas fueron catalogadas como “irrazonables”, motivando a Washington a intensificar la presión comercial a través del incremento tarifario progresivo.

En paralelo a la decisión estadounidense, Daniel Ortega rechazó públicamente las sanciones y reiteró su respaldo a Nicolás Maduro. Durante un acto oficial, sostuvo que “se equivoca el gobierno de los Estados Unidos amenazando a Venezuela”, en un contexto caracterizado por el despliegue militar estadounidense en el Caribe bajo la operación “Lanza del Sur”. Esta operación involucra más de 15.000 efectivos y el ingreso de aviones F-18 en el espacio aéreo cercano a Venezuela.

Ortega también criticó la estrategia antidrogas de Washington, señalando que los esfuerzos deberían enfocarse en el control de fronteras y en la desarticulación financiera del narcotráfico dentro de Estados Unidos. Recalcó que “el principal problema radica en el consumo y producción de fentanilo”, al tiempo que objetó el uso reiterado de la Doctrina Monroe para justificar presiones geopolíticas sobre América Latina.

La situación interna de Nicaragua, marcada por lo que organismos internacionales describen como una “dictadura familiar” tras el nombramiento de Rosario Murillo como copresidenta, también influye en el deterioro del entorno económico. Con una estructura de poder cada vez más cerrada y autoritaria, el impacto de los aranceles estadounidenses se proyecta significativo para el sector comercial desde 2026, con posibilidad de profundizar el distanciamiento diplomático entre Nicaragua y EE. UU.