Estados Unidos Detalla Los Alcances Del Nuevo Acuerdo Comercial Con Argentina -  AmCham Colombia
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Estados Unidos detalla los alcances del nuevo acuerdo comercial con Argentina

6 de febrero de 2026

El gobierno de Estados Unidos dio a conocer los detalles del acuerdo comercial alcanzado con Argentina, luego de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) publicara el documento final con los compromisos asumidos por ambas partes. El texto fija el marco normativo que regirá la relación bilateral en áreas clave como aranceles, licencias de importación, inversiones, comercio digital y normas técnicas.

Desde Washington, la USTR subrayó que el entendimiento busca “mejorar la reciprocidad mediante la reducción de barreras arancelarias y no arancelarias” y fortalecer la coordinación para enfrentar prácticas comerciales consideradas desleales. En ese sentido, el acuerdo se inscribe dentro de la estrategia estadounidense de reforzar alianzas con socios considerados estratégicos y de reordenar las cadenas de suministro.

Uno de los principales compromisos anunciados por Estados Unidos es la eliminación de aranceles para 1.675 productos de origen argentino, una decisión que, según estimaciones oficiales, permitiría reactivar exportaciones por más de US$1 mil millones. El documento también deja abierta la puerta a una futura revisión de los aranceles al acero y al aluminio impuestos bajo la Sección 232, un punto de interés central para la política industrial estadounidense.

En paralelo, el acuerdo fija obligaciones claras para Argentina en materia de acceso a su mercado. Washington logró que Buenos Aires se comprometa a eliminar licencias de importación no automáticas para productos estadounidenses y a reducir o suprimir aranceles en cientos de posiciones arancelarias, especialmente en maquinaria, equipos médicos, productos químicos y material de transporte.

El capítulo agrícola refleja prioridades regulatorias de Estados Unidos. Argentina deberá asegurar que sus medidas sanitarias y fitosanitarias se basen en criterios científicos y de riesgo, evitando su uso como restricciones encubiertas al comercio. Además, el texto establece que ambos países trabajarán conjuntamente para remover barreras no arancelarias que afecten el comercio de alimentos y productos agropecuarios.

En el frente laboral, Estados Unidos incorporó exigencias alineadas con su agenda comercial. El acuerdo insta a Argentina a aplicar de manera efectiva la prohibición de importar bienes producidos con trabajo forzoso u obligatorio, y a considerar las determinaciones estadounidenses bajo la Sección 307 de la Ley Arancelaria de 1930, reforzando los estándares laborales exigidos por Washington a sus socios.

La protección de la propiedad intelectual y el medio ambiente ocupa un lugar relevante en el documento. Estados Unidos exige a Argentina garantizar un estándar robusto de protección de derechos de autor y marcas, con mecanismos eficaces de control civil, penal y en frontera, incluso en el entorno digital. En materia ambiental, el país sudamericano deberá mantener y aplicar sus leyes ambientales para evitar distorsiones comerciales.

Un eje estratégico para Washington es el capítulo de inversiones y minerales críticos. El acuerdo establece que Argentina facilitará la inversión estadounidense en exploración, extracción y procesamiento de minerales críticos como litio y cobre, así como en recursos energéticos. A su vez, Estados Unidos evaluará apoyar financieramente estos proyectos a través de instituciones como el EXIM Bank y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC).

Finalmente, el texto refuerza los intereses estadounidenses en comercio digital, servicios y facilitación comercial. Argentina deberá permitir la transferencia de datos personales hacia Estados Unidos, reconocer firmas digitales emitidas en territorio estadounidense, eliminar barreras al comercio de servicios y aceptar normas técnicas y procedimientos de evaluación de la conformidad estadounidenses, consolidando un marco más favorable para las empresas de EE. UU.

Implicaciones para Colombia

El nuevo acuerdo comercial entre Estados Unidos y Argentina introduce un cambio relevante en el mapa de preferencias arancelarias de Washington que tiene implicaciones directas para Colombia. Mientras Argentina accede a un esquema de eliminación o reducción de aranceles para un amplio conjunto de productos estratégicos, Colombia permanece sujeta a la tarifa base del 10%, lo que modifica las condiciones de competencia relativa en el mercado estadounidense. En este contexto, las cifras de comercio muestran que, en 2025 (acumulado a noviembre), Estados Unidos importó bienes desde Colombia por US$16,1 mil millones, frente a US$7,5 mil millones provenientes de Argentina, evidenciando que, aunque Colombia mantiene un mayor volumen exportado, la brecha relativa se estrecha en un escenario donde Argentina comienza a operar con ventajas arancelarias diferenciadas.

En los sectores agroindustriales incluidos en el acuerdo comercial entre Estados Unidos y Argentina, la eliminación de aranceles no es generalizada, sino que se limita a determinados productos específicos dentro de cada capítulo. En animales vivos, por ejemplo, Estados Unidos importó en 2025 (acumulado a noviembre) US$5,6 millones desde Argentina y US$447 mil desde Colombia, reflejando un comercio reducido y concentrado en nichos puntuales. En productos de origen animal, las importaciones estadounidenses desde Argentina alcanzaron US$13,2 millones, mientras que Colombia registró US$32,0 millones, un sector donde, pese al mayor peso colombiano, las exenciones no cubren todo el universo de bienes.

En el caso de plantas vivas y flores, un capítulo clave para Colombia, Estados Unidos importó en 2025 US$51,4 mil desde Argentina frente a US$1,2 mil millones desde Colombia, lo que confirma que, aunque este sector es estratégico para la oferta colombiana, no está plenamente cubierto por las exenciones arancelarias otorgadas a Argentina. Algo similar ocurre en semillas, oleaginosas y otros productos vegetales, donde Argentina exportó US$109,9 millones a EE.UU. en 2025, mientras que Colombia registró US$15,9 millones, en un contexto donde los beneficios arancelarios se concentran en productos seleccionados.

En gomas, resinas y otros extractos vegetales, las importaciones estadounidenses desde Argentina sumaron US$205 mil en 2025, frente a US$1,1 millones desde Colombia, mientras que en materiales vegetales y productos afines, Argentina exportó US$3,7 millones y Colombia US$1,0 millones. En grasas y aceites de origen animal y vegetal, Argentina colocó US$278,3 millones en el mercado estadounidense, frente a US$73,9 millones de Colombia, un sector donde las exenciones parciales pueden amplificar diferencias competitivas en productos específicos.

Finalmente, en preparaciones alimenticias diversas, Estados Unidos importó en 2025 US$6,2 millones desde Argentina y US$270,7 millones desde Colombia, evidenciando que, aunque Colombia mantiene una presencia dominante en varios capítulos, una parte relevante de sus exportaciones continúa enfrentando la tarifa base del 10%. En conjunto, estas cifras muestran que en varios de estos sectores Argentina ya exhibe una posición dominante frente a Colombia en el mercado estadounidense, por lo que las exenciones arancelarias refuerzan tendencias preexistentes. Al mismo tiempo, en aquellos capítulos donde Colombia mantiene una mayor participación en las importaciones de Estados Unidos, la introducción de exenciones parciales para productos argentinos podría generar desplazamientos acotados, reduciendo de manera marginal las importaciones desde Colombia en segmentos específicos, sin alterar de forma inmediata el liderazgo colombiano a nivel sectorial agregado.

En un segundo grupo de sectores, el acuerdo entre Estados Unidos y Argentina sí contempla un mayor número de productos con exenciones arancelarias, lo que amplifica las implicaciones competitivas para Colombia. En el capítulo de sal, azufre, tierras, piedra, cal y cemento, Estados Unidos importó en 2025 US$2,2 millones desde Argentina, frente a US$49,8 millones desde Colombia, lo que sugiere que, aunque Colombia domina ampliamente el flujo agregado, las exenciones podrían facilitar una mayor penetración argentina en productos específicos. En minerales, las importaciones desde Colombia alcanzaron US$10,8 mil, mientras que no se registraron compras desde Argentina.

En el sector químico, Argentina presenta una posición claramente más fuerte en varios capítulos donde existen múltiples productos exentos. En productos químicos inorgánicos y metales preciosos, Estados Unidos importó en 2025 US$99,1 millones desde Argentina, frente a US$18,5 millones desde Colombia. En químicos orgánicos, Argentina exportó US$142,9 millones al mercado estadounidense, más del doble de los US$68,0 millones provenientes de Colombia. Esta brecha se amplía en productos farmacéuticos, donde las importaciones desde Argentina sumaron US$22,4 millones, frente a US$6,6 millones desde Colombia.

En productos químicos diversos, Colombia mantiene una mayor participación agregada, con exportaciones a EE. UU. por US$72,3 millones en 2025, frente a US$9,3 millones de Argentina. Sin embargo, la existencia de exenciones para varios productos argentinos introduce un riesgo de sustitución parcial en nichos específicos. En plásticos y sus manufacturas, Colombia conserva una posición dominante, con US$251,7 millones exportados en 2025, frente a US$19,3 millones desde Argentina, mientras que en caucho y sus manufacturas, las importaciones desde Colombia alcanzaron US$37,1 millones, frente a US$20,6 millones desde Argentina.

En el sector de madera y manufacturas de madera, donde también existen múltiples productos exentos, Argentina exportó a Estados Unidos US$104,2 millones en 2025, frente a apenas US$9,1 millones desde Colombia, consolidando una ventaja estructural. En corcho y sus manufacturas, las importaciones fueron marginales para ambos países, con US$15,0 mil desde Colombia y sin registros relevantes desde Argentina, mientras que en manufacturas de esparto, cestería y productos similares, Colombia exportó US$379,4 mil y Argentina no registró envíos.

Finalmente, en metales y manufacturas metálicas, los diferenciales son particularmente relevantes. En perlas, piedras preciosas y metales preciosos, Estados Unidos importó en 2025 US$881,3 millones desde Argentina y US$1,5 mil millones desde Colombia, un capítulo de alto valor donde las exenciones pueden incidir de forma más directa. En hierro y acero, Argentina exportó US$116,4 millones frente a US$18,2 millones de Colombia, mientras que en manufacturas de hierro o acero, Colombia mantuvo mayores envíos, con US$127,3 millones, frente a US$11,4 millones desde Argentina.

Así mismo, se observan impactos potenciales adicionales para Colombia en manufacturas industriales y bienes de mayor elaboración. En metales base, Estados Unidos importó en 2025 US$992 mil desde Argentina y US$638 mil desde Colombia, un capítulo de bajo volumen agregado pero sensible a cambios arancelarios dada su alta elasticidad al precio. En manufacturas diversas de metales base, Argentina exportó US$1,05 millones, mientras que Colombia alcanzó US$4,2 millones, un segmento donde las exenciones podrían favorecer una mayor penetración argentina en nichos específicos.

En maquinaria, reactores nucleares, calderas y partes, uno de los capítulos industriales más relevantes, Estados Unidos importó en 2025 US$131,5 millones desde Argentina y US$62,7 millones desde Colombia. La existencia de múltiples productos exentos en este capítulo refuerza la ventaja relativa de Argentina, especialmente en bienes intermedios y partes industriales. Algo similar ocurre en maquinaria eléctrica, equipos de sonido, televisión y partes, donde Colombia mantiene una posición ampliamente dominante, con exportaciones a EE.UU. por US$462,8 millones en 2025, frente a US$36,4 millones desde Argentina; no obstante, las exenciones parciales podrían generar sustituciones puntuales en líneas de producto concretas.

En instrumentos ópticos, fotográficos, médicos y quirúrgicos, las importaciones estadounidenses desde Argentina sumaron US$6,9 millones en 2025, mientras que Colombia registró US$11,3 millones. Aunque Colombia conserva una mayor participación agregada, se trata de un capítulo con alto valor unitario, donde ventajas arancelarias selectivas pueden tener efectos desproporcionados sobre proveedores específicos. En relojes y partes, los flujos son marginales para ambos países, con US$19,8 mil desde Argentina y US$27,2 mil desde Colombia.

En muebles, colchones, luminarias y productos prefabricados, Estados Unidos importó en 2025 US$5,0 millones desde Argentina y US$55,4 millones desde Colombia, un sector donde Colombia mantiene una clara ventaja, pero donde la presencia de exenciones para productos argentinos podría ejercer presión competitiva en segmentos de menor valor agregado. Finalmente, en clasificaciones especiales, un capítulo transversal que agrupa diversas mercancías, las importaciones estadounidenses alcanzaron US$ 240,4 millones desde Argentina y US$ 258,4 millones desde Colombia, reflejando un grado de competencia más equilibrado y una mayor sensibilidad a cambios en el tratamiento arancelario.

ESTADOS UNIDOS E IRÁN REANUDAN CONTACTOS INDIRECTOS SOBRE EL PROGRAMA NUCLEAR EN OMÁN

Estados Unidos e Irán iniciaron negociaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní en Mascate, con la mediación de Omán, en un contexto marcado por profundas diferencias de fondo y una fuerte presión militar por parte de Washington. Los contactos se desarrollan sin encuentros directos entre las delegaciones y bajo la advertencia explícita de una eventual intervención estadounidense.

El ministro de Exteriores omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, mantuvo reuniones separadas con su homólogo iraní, Abás Araqchí, y con el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, acompañado por Jared Kushner. Según Omán, los encuentros buscan “crear las condiciones adecuadas para la reanudación de las negociaciones diplomáticas”, en un intento por reducir tensiones y restablecer canales de diálogo.

Durante las conversaciones, Araqchí presentó un “plan preliminar” elaborado por Teherán para gestionar la actual relación con Estados Unidos, el cual fue transmitido a la delegación estadounidense a través del canciller omaní. Posteriormente, Busaidi sostuvo un nuevo encuentro con el jefe de la diplomacia iraní, confirmando la continuidad del intercambio indirecto de mensajes entre las partes.

Las negociaciones se desarrollan bajo un clima de amenaza militar. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha reiterado la posibilidad de una intervención armada y ordenó el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate cerca de aguas iraníes en el golfo Pérsico. Antes del inicio de las conversaciones, Araqchí afirmó que la República Islámica “está plenamente preparada para defender la soberanía y la seguridad nacional del país frente a demandas excesivas o aventuras”.

Las posiciones entre ambos países siguen siendo divergentes. Washington pretende ampliar la agenda para incluir el programa de misiles balísticos iraníes y el respaldo de Teherán a grupos regionales como Hamás, Hizbulá y los hutíes del Yemen, mientras que Irán insiste en limitar las conversaciones exclusivamente a su programa nuclear. Estos desacuerdos ya habían frustrado contactos previos en Mascate, interrumpidos tras la guerra entre Irán e Israel y los bombardeos estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes.

El diálogo se produce además en un momento de elevada fragilidad interna para Irán, tras las protestas más violentas desde 1979, detonadas por la crisis económica y la caída del rial. Teherán reconoce 3.117 muertos por la represión, aunque la relatora especial de la ONU para Irán, Mai Sato, ha señalado que informes médicos apuntan a cifras mucho mayores. Pese a este contexto, Araqchí calificó los contactos como “un buen comienzo” y confirmó que ambas partes acordaron continuar las negociaciones, aunque el formato y alcance deberán ser definidos tras consultas en Teherán y Washington.

ESTADOS UNIDOS ANUNCIA NUEVAS SANCIONES A RED DE COMERCIALIZACIÓN DE PETRÓLEO IRANÍ

Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra una red de entidades, individuos y embarcaciones presuntamente vinculadas con la venta “ilícita” de petróleo iraní, en una decisión que coincide con la reunión indirecta entre Washington y Teherán en Omán. La medida se enmarca en la estrategia de presión de la Administración del presidente Donald Trump sobre el régimen iraní, incluso mientras se reactivan canales diplomáticos.

Según un comunicado oficial, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) está sancionando a múltiples actores “para frenar el flujo de ingresos que el régimen de Teherán utiliza para apoyar el terrorismo en el extranjero y reprimir a sus ciudadanos”. La acción fue anunciada conjuntamente por los departamentos de Estado y del Tesoro de Estados Unidos.

Las sanciones afectan a 14 buques de la denominada flota “fantasma” iraní, 15 entidades con sede en países como India y Turquía, y dos personas asociadas a la comercialización de crudo y productos petroquímicos iraníes. Washington sostiene que estas redes permiten evadir controles internacionales y mantener exportaciones energéticas hacia compradores en terceros países.

“El transporte y la venta de estos productos energéticos son posibles gracias a una red de facilitadores marítimos ilícitos en múltiples jurisdicciones que, mediante el ocultamiento y el engaño, cargan y trasladan productos iraníes”, señala el comunicado oficial. Estados Unidos considera que estas prácticas socavan los esfuerzos internacionales para contener el financiamiento del Gobierno iraní.

El anuncio de las sanciones se produce el mismo día en que Estados Unidos e Irán iniciaron negociaciones indirectas en Mascate, con Omán como mediador, conversaciones que Teherán calificó como “un buen comienzo”. Se trata del primer contacto formal desde los ataques cruzados entre Irán e Israel en junio de 2025 y los bombardeos estadounidenses sobre instalaciones nucleares iraníes, en un momento de elevada tensión regional y profunda crisis interna en la República Islámica.

SECRETARIO DE ENERGÍA DE ESTADOS UNIDOS ANUNCIA PRÓXIMA VISITA A VENEZUELA SOBRE ENERGÍA

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, anunció que planea realizar una visita a Venezuela próximamente para sostener reuniones con autoridades locales y analizar de primera mano el funcionamiento del sector petrolero y de gas en el país sudamericano. Wright no especificó aún la fecha del viaje, pero señaló que el objetivo es comprender “cómo operan las actividades de producción de petróleo y gas” y evaluar sobre el terreno las instalaciones energéticas venezolanas.

El anuncio se produce en medio de pasos concretos de la administración del presidente Donald Trump para influir en la industria petrolera venezolana, incluida la supervisión estadounidense de las ventas de crudo tras recientes cambios en la relación bilateral. Esta intención de viaje coincide con otras acciones de Washington para reactivar la producción de hidrocarburos en Venezuela y atraer inversiones de empresas estadounidenses.

Wright ha dicho previamente a ejecutivos de compañías petroleras que la producción de crudo de Venezuela podría aumentar hasta un 30% en el corto y mediano plazo, una estimación que forma parte de la visión de la administración estadounidense sobre el potencial energético del país en un contexto de cambios políticos y de supervisión del sector.

La visita, según declaraciones recientes, no solo busca observar y analizar las instalaciones petroleras venezolanas, sino también evaluar “directamente los campos, refinerías y la logística de exportación”, con el fin de ayudar a definir los próximos pasos en la relación energética bilateral con Estados Unidos y estimar la capacidad real de estabilizar o incrementar la producción bajo el esquema de gestión actual.

TRIBUNAL EN CHICAGO ORDENA PUBLICAR EVIDENCIA DE USO DE FUERZA EN OPERATIVO MIGRATORIO

Una jueza federal en Chicago levantó la orden de protección que mantenía bajo reserva videos de cámaras corporales, mensajes de texto y otras pruebas en el caso de una mujer estadounidense que fue baleada varias veces por un agente de la Patrulla Fronteriza durante una operación de control migratorio realizada el otoño pasado, en el marco de la administración de Donald Trump.

La decisión fue emitida por la jueza de distrito Georgia N. Alexakis, quien concedió la solicitud presentada por Marimar Martinez, ciudadana estadounidense de 30 años. Martinez resultó herida durante una protesta contra el aumento de operativos migratorios en octubre y había pedido que la evidencia se hiciera pública.

Inicialmente, el Departamento de Seguridad Nacional  acusó a Martinez de embestir el vehículo del agente y bloquearlo con su automóvil. Fue imputada por obstaculizar a un funcionario federal, pero la fiscalía retiró los cargos luego de que en el proceso judicial se divulgara evidencia que contradijo esa versión oficial.

De acuerdo con su abogado, Christopher Parente, las imágenes de la cámara corporal muestran que el agente al volante giró deliberadamente hacia el vehículo de Martinez antes del impacto. Tras el contacto entre los autos, los agentes descendieron y uno de ellos, identificado como Charles Exum, abrió fuego. También salieron a la luz mensajes de texto en los que Exum habría alardeado del tiroteo.

Martinez solicitó levantar la reserva de la evidencia después de recientes tiroteos fatales cometidos por agentes migratorios en Minnesota. Esta semana, testificó en un foro público organizado por demócratas en Washington y afirmó que sobrevivió a lo que describió como un “intento de asesinato”, subrayando la importancia de la transparencia en el uso de la fuerza por parte de agentes federales.

JOHN MCNAMARA DEJARÁ LA EMBAJADA DE ESTADOS UNIDOS EN COLOMBIA TRAS UN AÑO COMO ENCARGADO DE NEGOCIOS

John McNamara dejará el próximo 13 de febrero su cargo como Encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Colombia, función que venía desempeñando desde febrero de 2025. Su salida se produce por su jubilación, tras una extensa carrera diplomática, y en un momento clave para la relación bilateral entre Colombia y EE. UU., marcada recientemente por un proceso de recomposición política y diplomática.

McNamara, originario de Nueva York, tuvo un papel central durante un período de tensiones recurrentes entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, especialmente en temas como migración, lucha contra el narcotráfico y la situación en Venezuela. Durante su gestión, el diplomático estadounidense estuvo involucrado en los esfuerzos por desescalar episodios críticos y mantener abiertos los canales de diálogo entre ambos gobiernos.

El presidente Petro se refirió públicamente a la salida de McNamara a través de redes sociales, donde afirmó: “Lo despediremos como amigo, ha ayudado John en un momento bastante difícil, y sé que lleva a Colombia en su corazón”. El mandatario agregó que “espero que pronto Colombia tenga un embajador en propiedad de los EE. UU.”, subrayando la importancia de normalizar plenamente la representación diplomática estadounidense en el país.

A lo largo de más de dos décadas de servicio, McNamara ocupó diversos cargos en Washington y en el exterior. Fue jefe de misión de Estados Unidos en Curazao, subjefe de misión y Encargado de Negocios en Lima, Perú, y cumplió tres asignaciones en la Embajada en Bogotá en áreas consulares, de lucha contra el narcotráfico y como oficial político. Además, fue consejero político durante los últimos dos años de las negociaciones de paz entre el gobierno colombiano y las FARC.

McNamara también cuenta con una trayectoria militar. Es veterano del Ejército de Estados Unidos, con experiencia principalmente en América Latina y una asignación en el Estado Mayor Conjunto en el Pentágono. Se graduó en la Academia Militar de West Point y obtuvo una maestría en el Colegio de Comando y Estado Mayor del Ejército estadounidense.

ENCARGADO DE NEGOCIOS MCNAMARA DESTACA DIÁLOGO, SEGURIDAD Y COMERCIO TRAS REUNIÓN PETRO-TRUMP

El encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Colombia, John McNamara, calificó como “especial y alentadora” la reunión del 3 de febrero en la Casa Blanca entre el presidente Donald Trump y el presidente Gustavo Petro, subrayando que el tono del encuentro fue “respetuoso y directo”. Según McNamara, el diálogo reflejó un entendimiento compartido de que conversar es clave “incluso, o tal vez más, cuando existen diferencias”.

El diplomático destacó que ambos gobiernos coincidieron en que, como socios históricos, Estados Unidos y Colombia tienen “mucho más en común que cualquier diferencia”. En ese marco, los líderes abordaron desafíos de seguridad regional, entre ellos el crimen transnacional y la inestabilidad asociada a la situación en la frontera venezolana, como parte de una agenda que prioriza la cooperación práctica.

En materia de lucha contra las drogas, McNamara afirmó que para el presidente Trump y para el pueblo estadounidense es una prioridad avanzar con mayor foco en erradicación, interdicción y captura de cabecillas del narcotráfico. Señaló la necesidad de “una mayor erradicación de coca y operaciones de interdicción” para reducir el flujo de drogas que afecta a ambas sociedades, y sostuvo que el narcotráfico genera daño en toda su cadena, desde los campesinos hasta las comunidades en ambos países.

El encargado de Negocios resaltó resultados concretos de la cooperación judicial y policial. Indicó que, durante el mandato del presidente Petro, Colombia ha extraditado 580 personas a Estados Unidos, lo que —según dijo— ha impedido que “criminales peligrosos” sigan causando daño. Citó como ejemplo la extradición reciente de “Pipe Tulua”, señalando que la coordinación bilateral continúa para llevar ante la justicia a los principales responsables del narcotráfico.

McNamara también subrayó la amplitud de la cooperación diaria entre agencias de seguridad, autoridades, empresas, educadores y sociedades civiles de ambos países. Añadió que la colaboración “está dando resultados reales” y se expresa, además, en acciones conjuntas para atender desafíos humanitarios urgentes en regiones como Catatumbo y Chocó.

En el plano económico, el diplomático enfatizó que la relación comercial es de “beneficio mutuo”, destacando que Estados Unidos es el principal socio comercial e inversionista de Colombia. Afirmó que se trata de una relación “bastante balanceada”, que crea empleo digno y prosperidad compartida, y resaltó también los lazos familiares, el turismo y la inversión de capital como pilares de la relación bilateral.

Finalmente, McNamara señaló que la cumbre en Washington no pretendía resolver todos los temas, pero sí evidenció el compromiso de ambas partes para avanzar con pragmatismo. Reiteró su convicción de que “el diálogo siempre es mejor que la distancia” y extendió una invitación a la afición colombiana a la Copa Mundial de la FIFA 2026, destacando que el torneo se celebrará en el marco del aniversario 250 de Estados Unidos. Cerró su mensaje reafirmando la amistad duradera entre ambos países.

ESTADOS UNIDOS ENTREGA VEHÍCULOS BLINDADOS AL EJÉRCITO COLOMBIANO TRAS REUNIÓN PETRO-TRUMP

El gobierno de Estados Unidos entregó al Ejército Nacional de Colombia 11 vehículos blindados ASV M1117 Guardián, en un acto realizado en el Fuerte Militar de Tolemaida. La entrega se produce pocos días después de la reunión entre el presidente Gustavo Petro y su homólogo Donald Trump en la Casa Blanca, y se inscribe en el marco del fortalecimiento de la cooperación bilateral en materia de defensa y seguridad.

La ceremonia contó con la presencia de altas autoridades militares y diplomáticas, entre ellas el comandante general del Ejército, Royer Gómez, y el Encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Colombia, John McNamara, lo que dio al evento un carácter institucional y político. Para McNamara, además, el acto representó uno de sus últimos compromisos oficiales antes de su salida del país.

Según informó el Ejército, la incorporación de estos blindados responde a la necesidad de recuperar capacidades operativas afectadas tras ataques armados en regiones como El Plateado, en el departamento del Cauca, y busca reforzar la presencia institucional en zonas donde las fuerzas militares enfrentan amenazas persistentes de grupos armados ilegales. La entrega fue definida como un paso clave dentro del proceso de modernización del parque automotor militar.

Los ASV M1117 Guardián representan un avance tecnológico significativo para las Fuerzas Armadas colombianas. Se trata de vehículos 4×4 diseñados para operaciones en entornos de alto riesgo, con blindaje multicapa, torreta giratoria de 360 grados, ametralladora calibre .50 mm y lanzagranadas automático Mk-19 de 40 mm, además de sistemas de comunicación y visión diurna y nocturna que amplían su capacidad operativa.

Estos vehículos pueden alcanzar velocidades de hasta 100 km/h y cuentan con transmisión automática y suspensión independiente, lo que permite su uso tanto en escenarios urbanos como rurales. Su principal valor estratégico radica en la protección contra minas y artefactos explosivos improvisados, amenazas recurrentes en áreas de conflicto y corredores del narcotráfico.

El esquema de sostenimiento operativo ya fue definido entre ambos países. Estados Unidos se encarga de la puesta a punto inicial de la flota, mientras que el mantenimiento periódico será asumido por los Batallones de Mantenimiento del Ejército Nacional, con inspecciones semestrales y anuales, complementadas por unidades móviles especializadas que operan directamente en los teatros de operaciones.

Los 11 vehículos, ya nacionalizados, serán desplegados en regiones priorizadas como el Catatumbo, Arauca, Cauca, sur del Valle del Cauca, Nariño, Bajo Cauca antioqueño, sur de Córdoba, sur de Bolívar y Magdalena Medio. La entrega se enmarca en el Programa de Financiamiento Militar Extranjero (FMF) vigente desde 2020 y eleva a 145 el número total de vehículos Guardian donados a Colombia, quedando pendientes 55 unidades adicionales cuya llegada dependerá de trámites administrativos y logísticos.