AmCham Colombia Alerta Sobre Posible Pérdida De Competitividad Ante Acuerdos Arancelarios Selectivos De EE. UU. En La Región -  AmCham Colombia
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AmCham Colombia alerta sobre posible pérdida de competitividad ante acuerdos arancelarios selectivos de EE. UU. en la región

12 de febrero de 2026

En 2026 el tablero se endurece: aranceles + negociaciones bilaterales + ajuste de costos en EE. UU. + seguridad nacional como marco. Colombia debe avanzar en la agenda comercial y, en paralelo, consolidar lo ganado, proteger lo clave y escalar lo posible.

Bogotá, 12 de febrero de 2026 (AmCham Colombia).-. La Cámara de Comercio Colombo Americana, AmCham Colombia, advirtió que la estrategia comercial de Estados Unidos se está moviendo hacia acuerdos selectivos con socios de la región, generando un riesgo directo de desventaja competitiva para Colombia en los segmentos donde hoy persiste el arancel del 10%. Con canales de diálogo abiertos y menor tensión política bilateral, AmCham Colombia subrayó que este es el momento para acelerar una agenda comercial que permita reducir ese arancel, que impacta al 28% de la canasta exportadora colombiana, y evitar que Colombia quede rezagada frente a países que ya avanzan, o podrían avanzar, en acuerdos preferenciales.

La presidenta de AmCham Colombia, María Claudia Lacouture, señaló que “si otros países de la región aseguran mejores condiciones arancelarias, Colombia enfrenta un riesgo de desplazamiento en sectores sensibles a precio y volumen, en especial en agroindustria y manufacturas ligeras. El problema no es teórico: es una brecha de costo que se refleja en decisiones de compra, reasignación de pedidos y consolidación de cadenas regionales”.

A esta dinámica de negociación se suma un segundo factor: el ajuste de costos de las empresas estadounidenses, que en 2026 buscarán compensar presión en márgenes y competir en un mercado más exigente. AmCham Colombia recordó que en 2025 el peso del arancel fue absorbido principalmente dentro de EE. UU. (88% entre empresas y consumidores), pero esa absorción se está agotando y la presión tiende a moverse hacia el proveedor: renegociaciones, solicitudes de descuentos y rebates, rediseños de producto, cambios de origen y, en algunos casos, cambio de proveedor. En este contexto, 2025 fue resiliencia; 2026 será renegociación.

Un tercer componente elevará el nivel de exigencia: la seguridad nacional como marco operativo. En 2026, EE. UU. no separa economía de seguridad: prioriza infraestructura estratégica, energía, datos/redes, minerales críticos y esquemas de near/friendshoring, lo que influye tanto en inversión como en compras y también puede convertirse en fuente de “irritantes” si no hay estándares, control de riesgos y trazabilidad.

Dentro de este contexto, también se definen prioridades concretas de inversión y compra, donde Colombia puede posicionarse mejor si alinea su oferta y fortalece cumplimiento, calidad, continuidad y entregas a tiempo. Desde AmCham se ha detectado que sectores como cacao, café (y sus derivados), preparaciones alimenticias, frutas y preparaciones de hortalizas y frutas —además de material eléctrico y plásticos— tienen oportunidades claras de crecimiento y consolidación, porque combinan desempeño exportador reciente con lo que hoy prioriza EE. UU.: cadenas confiables, trazabilidad, infraestructura logística, transición energética y resiliencia de suministro. A esto se suman oportunidades por el enfoque de seguridad nacional en infraestructura estratégica (puertos y corredores), energía y redes, y en la agenda de near/friendshoring, donde Colombia puede escalar en autopartes, textiles y confección, y consolidar capacidades en componentes para renovables y servicios TI/BPO/KPO, siempre que eleve estándares y reduzca riesgos para el comprador.

Sin embargo, AmCham Colombia advirtió que aprovechar oportunidades externas exige atender retos internos que hoy presionan al exportador: la revaluación del peso reduce ingresos en moneda local, con impacto especial en sectores intensivos en exportación como el floricultor, y el aumento de costos de producción (incluido el salario mínimo y posibles costos asociados a cambios regulatorios laborales) dificulta sostener competitividad. Esto se vuelve más crítico en un país que necesita cerrar brechas externas: el déficit de la balanza comercial de Colombia acumulado enero–octubre de 2025 fue de US$ 13.651,9 millones FOB, mayor que el de enero–octubre de 2024 (US$ 10.971,2 millones FOB), lo que refuerza la urgencia de fortalecer exportaciones y competitividad.

AmCham Colombia insistió en que Colombia sí puede capitalizar el nuevo contexto: el país ya mostró desempeño relativo superior en sectores donde compite por valor (cercanía, flexibilidad, diferenciación y cumplimiento), y en 2026 puede ampliar ese espacio si se conecta con el mapa de prioridades de EE. UU. 

¿Cuáles son los principales riesgos para Colombia?

En el caso de Guatemala, AmCham Colombia identifica un riesgo de desplazamiento en los sectores de agroindustria y manufacturas ligeras. “Para Colombia, esta situación se traduce en una pérdida de competitividad-precio en sectores donde nuestro país mantiene un arancel recíproco del 10 % y Guatemala no”, advirtió la presidenta de la Cámara Colombo Americana.

Entre los sectores colombianos más expuestos se encuentran las confecciones (tejidas y no tejidas), azúcares y confitería, bebidas y licores, calzado, cuero y marroquinería, así como las fibras sintéticas e insumos industriales.

En cuanto a El Salvador, la Cámara advierte una consolidación de ventajas en cadenas regionales integradas. “Entre los riesgos principales para Colombia está la brecha de precio del 10 % en sectores intensivos en mano de obra y altamente sensibles a costos, así como una reasignación rápida de pedidos hacia El Salvador en compras estandarizadas y de alto volumen”, explicó Lacouture.

En este caso, las confecciones y cadena textil enfrentan el principal foco de riesgo. Otros de los sectores mayormente expuestos son las preparaciones alimenticias, bebidas, azúcares y confitería. Incluso en productos globalmente exentos de aranceles, como el café, AmCham Colombia señala que El Salvador gana certidumbre regulatoria y comercial, de modo que puede posicionarse como un proveedor regional integral.

Para la Cámara, el riesgo para Colombia no es solo a nivel arancelario, el país enfrenta retos estructurales en materia de escala, logística e integración productiva, por lo que resulta clave actuar con oportunidad y aprovechar el actual clima bilateral para fortalecer la relación comercial con Estados Unidos y proteger la competitividad de las empresas colombianas.

Más allá de Guatemala y El Salvador

Adicionalmente, más allá de los casos puntuales de Guatemala y El Salvador, como de los que estan por anunciarse con Argentina y Ecuador, el avance de acuerdos arancelarios preferenciales de Estados Unidos con países específicos implica un riesgo de erosión del trato preferencial relativo para Colombia que, según los análisis de la Cámara, pasa de competir en un entorno “neutral o con el menor arancel recíproco” a uno asimétrico, donde otras naciones acceden con menores aranceles, mayor previsibilidad y mejores condiciones de inserción en cadenas regionales.

En paralelo, Estados Unidos avanza hacia una arquitectura comercial fragmentada, basada en acuerdos bilaterales, sectoriales y pragmáticos. “En este sentido, el riesgo central para Colombia es quedar por fuera de estos nuevos esquemas, por lo que mantener la competitividad exige una acción proactiva en política comercial y relacionamiento estratégico, más allá del desempeño exportador”, puntualizó la presidenta de AmCham Colombia.