Construir Confianza Desde La Gobernanza: Cinco Claves Para Llevarla A La Práctica -  AmCham Colombia
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Construir confianza desde la gobernanza: cinco claves para llevarla a la práctica

19 de octubre de 2026

La confianza se ha convertido en uno de los activos más importantes para las organizaciones. También es uno de los más difíciles de construir y de los más fáciles de perder.

En un entorno en el que inversionistas, reguladores, colaboradores, clientes y comunidades esperan mayores niveles de transparencia, ya no basta con presentar buenos resultados financieros o cumplir las normas. Las organizaciones necesitan demostrar que toman decisiones éticas, gestionan sus riesgos de manera responsable y consideran los impactos que generan en su entorno.

En este contexto, la gobernanza cumple un papel fundamental. Con frecuencia, este concepto se relaciona únicamente con juntas directivas, políticas corporativas o mecanismos de control. Sin embargo, su alcance es mucho más amplio: define cómo se toman las decisiones, cómo se asignan responsabilidades, cómo se escuchan distintas perspectivas y cómo se rinden cuentas sobre los resultados y los desafíos.

Desde mi experiencia en sostenibilidad corporativa, considero que existen cinco claves para fortalecer la confianza desde la gobernanza. La primera es integrarla a la estrategia: su verdadero valor aparece cuando la ética, la sostenibilidad, la calidad y la gestión de riesgos hacen parte de las decisiones del negocio y ayudan a anticipar cambios regulatorios, sociales, tecnológicos y ambientales.

La segunda es escuchar a los grupos de interés. Clientes, colaboradores, proveedores, comunidades, autoridades y asociaciones aportan perspectivas relevantes sobre los riesgos y oportunidades del negocio. En PwC Colombia identificamos 11 grupos de interés y los involucramos en el análisis de doble materialidad, un ejercicio que evalúa tanto los impactos de la organización sobre la sociedad y el ambiente como los riesgos y oportunidades que el entorno representa para el negocio. El proceso permitió priorizar 11 asuntos materiales.

La tercera es asegurar coherencia entre lo que se comunica y lo que se hace. La confianza se debilita cuando existe una brecha entre los compromisos públicos y las prácticas internas. Por esta razón, los mensajes institucionales deben estar respaldados por políticas claras, responsables definidos, indicadores, recursos y mecanismos de seguimiento. La transparencia no consiste únicamente en comunicar resultados positivos; también implica reconocer dificultades y explicar cómo se están abordando.

La cuarta es fortalecer la gestión de riesgos y los canales de comunicación. Los modelos de gobierno deben permitir que las organizaciones respondan con agilidad ante riesgos cada vez más interconectados: cambios regulatorios, transformación digital, ciberseguridad, cambio climático, expectativas sociales y riesgos reputacionales. Esto exige responsabilidades claras y espacios efectivos para elevar preocupaciones, aprender y corregir a tiempo.

Finalmente, la gobernanza debe convertirse en una práctica cotidiana. No es responsabilidad exclusiva de la alta dirección: se materializa en las decisiones que toman diariamente todas las personas de una organización. En PwC Colombia, este compromiso se refleja en acciones concretas. Durante el FY25, el 100 % de los socios y colaboradores recibió información sobre políticas y procesos anticorrupción, y el 99 % del personal fue capacitado en estas temáticas.

Los estándares internacionales también pueden contribuir a este propósito. En nuestro caso, mantener sistemas de gestión relacionados con calidad, medio ambiente, seguridad y salud en el trabajo y seguridad de la información ha ayudado a fortalecer la mejora continua y la disciplina organizacional. Más allá de las certificaciones, lo importante es que estos modelos se traduzcan en mejores decisiones y en una rendición de cuentas más consistente.

Las organizaciones que quieran generar valor sostenible necesitan ir más allá del cumplimiento. Deben integrar la ética, la transparencia, la gestión de riesgos y la escucha de sus grupos de interés en el centro de su estrategia. La gobernanza no se demuestra únicamente en los documentos corporativos: se demuestra en la manera en que una organización decide, comunica, escucha, corrige y responde por sus impactos.

La pregunta que deberían hacerse las organizaciones no es solamente si cuentan con estructuras de gobierno, sino si esas estructuras les permiten tomar mejores decisiones y generar confianza en la práctica.