De sostener a escalar: la hoja de ruta para una relación estratégica con Estados Unidos - Business Mail Digital

editorial          


De sostener a escalar: la hoja de ruta para una relación estratégica con Estados Unidos

María Claudia Lacouture P.

Presidenta ejecutiva, Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia)

[email protected] @mclacouture


La relación entre Colombia y Estados Unidos no es una más dentro de nuestra política exterior. Es, sin lugar a duda, el eje más importante de nuestro desarrollo económico. Hoy, este vínculo representa cerca del 30 % de nuestras exportaciones y de la inversión extranjera que recibe el país, y es el origen de uno de cada cuatro dólares del comercio total. Además, más de cinco millones de empleos en Colombia dependen, directa e indirectamente, de esta relación.

Sin embargo, en el momento actual, esta alianza no puede administrarse desde la inercia ni desde la coyuntura. Colombia enfrenta un punto de inflexión. Como lo hemos señalado desde AmCham Colombia, la relación binacional hoy se encuentra en un “amarillo”: no está en riesgo, pero tampoco está aprovechando todo su potencial. Y, en un entorno global competitivo, quedarse quieto es retroceder.

Por eso, desde la Cámara Colombo Americana, AmCham Colombia, en el foro “Colombia-Estados Unidos: construyendo lo que sigue 2026-2030” propusimos en una hoja de ruta clara para el periodo 2026–2030: pasar de sostener a escalar la relación con Estados Unidos. Esto implica ir más allá de evitar fricciones y avanzar hacia una agenda de ejecución concreta, con metas ambiciosas y resultados medibles que impacten directamente el crecimiento, el empleo y el bienestar de los colombianos.

Nuestra propuesta plantea un plan de acción inmediato para el nuevo gobierno, con un cronograma de 180 días que permita recuperar la confianza y enviar señales claras al mercado. Este comienza con una señal estratégica en las primeras 72 horas, seguida de acciones en el primer mes para blindar temas críticos como la seguridad y la activación, en los primeros 100 días, de un paquete de acceso real a mercados. El objetivo es que, al cabo de seis meses, existan resultados verificables en inversión, comercio y gestión fronteriza, respaldados por un sistema de seguimiento que permita llevar la relación del “amarillo” al “verde”.

La hoja de ruta se construye sobre tres pilares: comercio, inversión y turismo, con metas concretas hacia 2030. En comercio, proponemos un crecimiento del 60 % en exportaciones de bienes y servicios hacia Estados Unidos, con un enfoque en sectores no minero-energéticos. En inversión, el objetivo es aumentar significativamente los flujos de capital, particularmente en sectores como energía, infraestructura digital, logística, manufactura, agroindustria y servicios empresariales. Y en turismo, la meta es lograr un crecimiento del 42 % en la llegada de visitantes estadounidenses al país.

Las oportunidades están identificadas. En agroindustria, Colombia puede pasar de exportar US$5,9 mil millones a US$9,4 mil millones, con productos como cafés especiales, aguacate, frutas, alimentos procesados y snacks premium. En manufacturas, el potencial es crecer de US$4 mil millones a US$6,3 mil millones, con énfasis en nichos de alto valor como dispositivos médicos, autopartes, químicos, textiles técnicos y cosméticos. Y en servicios, el sector con mayor dinamismo, la meta es escalar de US$7.100 millones a US$11.300 millones, apalancados en capacidades en tecnología, ciberseguridad, software, videojuegos e ingeniería.

Adicionalmente, la hoja de ruta incorpora una visión estratégica de integración regional, donde Colombia puede posicionarse como plataforma logística segura para atender mercados como Venezuela, así como una estrategia territorial en Estados Unidos, enfocada en estados clave como California, Texas, Florida, Nueva York y Nueva Jersey.

No obstante, alcanzar estas metas exige condiciones habilitantes claras: seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y una política pública activa de promoción de inversión. Colombia tiene el potencial para atraer capital, pero debe competir por él. En un mundo donde hay miles de millones de dólares buscando destino, la confianza es el factor decisivo.

Esta relación debe trascender los ciclos políticos. Por eso, proponemos un anclaje legislativo tanto en Colombia como en Estados Unidos, que garantice continuidad, previsibilidad y una visión de largo plazo. El vínculo con Estados Unidos no se puede dar por sentado. Hay que gestionarlo, fortalecerlo y escalarlo. Porque cuando esta relación crece, crece Colombia: crecen las oportunidades, el empleo, los ingresos de las familias y el bienestar de todo el país.

Vea la presentación de la propuesta de Hoja de ruta para la relación Colombia-Estados Unidos:

Abril 2026