Edición 214 - Inteligencia artificial: el nuevo motor de la competitividad empresarial 2026
Políticas de uso de inteligencia artificial en las empresas: inclusión organizacional y responsabilidad legal

Por: Daniel Peña Valenzuela, socio de Peña Mancero Abogados.
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un recurso estratégico para las empresas, capaz de transformar procesos, optimizar decisiones y abrir nuevas oportunidades de negocio. Sin embargo, su uso también plantea riesgos jurídicos y éticos que no pueden ser ignorados. La responsabilidad derivada de decisiones automatizadas, la protección de datos personales y la prevención de sesgos discriminatorios son aspectos que requieren políticas claras y vinculantes. Estas políticas de uso de IA deben involucrar a todos los niveles de la organización y estar reflejadas en los estatutos sociales y en los reglamentos laborales, de manera que la IA se convierta en un instrumento de innovación responsable.
1. La IA como recurso estratégico y fuente de riesgo
El atractivo de la IA radica en su capacidad para procesar grandes volúmenes de información y apoyar la toma de decisiones estratégicas. No obstante, el uso indiscriminado de algoritmos puede generar consecuencias adversas. Una decisión automatizada que afecte a consumidores o empleados puede derivar en responsabilidad civil o laboral. Asimismo, los sesgos en los sistemas de IA pueden reproducir prácticas discriminatorias contrarias a la Constitución y a la legislación laboral colombiana. A ello se suma la obligación de cumplir con la Ley 1581 de 2012 sobre protección de datos personales, que impone límites claros al tratamiento de información sensible. Por estas razones, ante la ausencia de normas específicas, la IA debe ser regulada internamente como un recurso empresarial que exige supervisión y control.
2. La inclusión de todos los niveles organizacionales
Las políticas de uso de IA no pueden ser exclusivas de las áreas tecnológicas. Los administradores deben asumir la responsabilidad de aprobar lineamientos estratégicos que garanticen un uso ético y legal de la IA. Los mandos medios, por su parte, tienen la tarea de implementar protocolos, supervisar resultados y reportar incidentes. Finalmente, los empleados operativos, como usuarios directos de herramientas de IA, requieren formación en ética digital, protección de datos y seguridad informática. Este enfoque integral distribuye la responsabilidad de manera proporcional y evita que los riesgos recaigan únicamente en un área específica.
3. La IA en estatutos sociales y reglamentos laborales
Para que las políticas de IA tengan fuerza vinculante deben incorporarse en los documentos normativos internos de las empresas. En los estatutos sociales es recomendable incluir cláusulas que regulen el uso de IA en la toma de decisiones estratégicas, la obligación de auditar algoritmos y la responsabilidad solidaria de los administradores frente a daños derivados de su aplicación. En el reglamento laboral deben establecerse normas sobre el uso de IA en procesos de selección, evaluación de desempeño y control disciplinario, garantizando mecanismos de apelación frente a decisiones automatizadas. Asimismo, los códigos de ética empresarial deben reforzar principios de transparencia, equidad y respeto a la privacidad en el uso de estas tecnologías.
La inclusión de la IA en políticas corporativas permite distribuir responsabilidades entre directivos, mandos medios y empleados, prevenir litigios laborales y comerciales mediante protocolos claros, y fortalecer la confianza de consumidores y autoridades. Además, facilita auditorías internas y externas sobre el impacto de la IA en la organización, lo que contribuye a demostrar un compromiso con la ética digital y la seguridad jurídica.
La inteligencia artificial no puede ser tratada como un simple recurso tecnológico aislado. La incorporación de cláusulas específicas en estatutos sociales y reglamentos laborales es esencial para consolidar una cultura corporativa de transparencia y confianza. Solo así la IA se convertirá en una herramienta estratégica que fortalezca la competitividad empresarial sin comprometer los derechos fundamentales ni la responsabilidad legal.
Abril 2026