Colombia y Estados Unidos: Blindar lo construido para escalar hacia el futuro - Business Mail Digital

Edición 215 - Colombia y Estados Unidos: una relación estratégica en evolución 2026          


Colombia y Estados Unidos: Blindar lo construido para escalar hacia el futuro

Foto: Getty Images

Por: Vali Consultores


En un momento de tensión política sin precedentes en tres décadas, la relación entre Bogotá y Washington exige más que resiliencia: exige una arquitectura diplomática nueva, bipartidista y profesional.

Una relación que vale demasiado para perderla

El vínculo entre Colombia y Estados Unidos es, por su profundidad y antigüedad, una de las alianzas más estratégicas del hemisferio occidental. Mas de doscientos años de relación bilateral, generalmente positiva, no siempre pacífica y con momentos de tensión como la invasión y posterior independencia de Panamá, la masacre de las bananeras, el proceso 8000, y la participación hostil en la política doméstica del otro país por congresistas y funcionarios de ambos países han representado momentos de tensión, en una relación  que ha sido considerada estratégica y de mutuo beneficio.   

Comprender el estado real de esa relación —económica, militar y diplomática— y proyectar su futuro es hoy una tarea urgente, no solo para los gobiernos, sino para el sector empresarial que convive a diario con sus consecuencias.

En términos comerciales, los números son elocuentes. En 2024, el intercambio bilateral de bienes y servicios alcanzó los 36.700 millones de dólares, y Estados Unidos representó el 29% del total de las exportaciones colombianas. Según datos de AmCham Colombia, el sector no minero-energético ha liderado ese crecimiento, con ocho de cada diez productos de ese rubro ampliando su presencia en el mercado estadounidense sin depender de preferencias arancelarias. El agro, las flores, el café y las manufacturas de valor agregado son el corazón vivo de esa integración. El Tratado de Libre Comercio, vigente desde 2012, sigue siendo el andamiaje jurídico que protege ese flujo.

En este punto es importante no equivocarse, mientras para Colombia, EEUU es su primer socio comercial, y la interrelación es especialmente influyente para Colombia haciéndola profundamente dependiente de su socio comercial, para EEUU, si bien la relación con Colombia es importante desde lo geopolítica, en materia económica y militar Colombia tiene un peso específico menor en la economía de los EEUU.

Si bien la relación comercial pareciera continúar manejándose en términos usuales, la inversión extranjera directa envió una señal de alarma. Según cifras de AmCham Colombia, la IED proveniente de Estados Unidos cayó de 5.406 millones de dólares en 2024 a 3.375 millones en 2025, una contracción del 37%. La causa inmediata es la priorización del capital estadounidense en mercados domésticos, pero el ambiente político de incertidumbre ha actuado como factor multiplicador del riesgo percibido. Estados Unidos sigue siendo, pese a la caída, el principal origen de inversión extranjera directa en Colombia. Esa posición de liderazgo es, precisamente, lo que hay que defender.

El quiebre diplomático y sus costos reales

El deterioro político comenzó en enero de 2025, cuando el gobierno colombiano se negó inicialmente a recibir vuelos militares con deportados, provocando una crisis que incluyó amenazas de aranceles de emergencia del 25% sobre las exportaciones colombianas. Aunque la situación se resolvió horas después, inauguró un ciclo de fricciones que culminó, en septiembre de 2025, con la descertificación de Colombia como socio en la lucha antidrogas por primera vez en casi treinta años. La administración Trump acusó al presidente Gustavo Petro de haber permitido que la producción de coca alcanzara niveles históricos y de haber buscado acomodos con grupos armados involucrados en el narcotráfico. En octubre de 2025 se anunciaron sanciones personales contra el mandatario y su familia.

El impacto sobre la cooperación militar ha sido severo. Colombia ha recibido cerca de 14.000 millones de dólares en asistencia estadounidense desde el año 2000, de los cuales el 64% fue destinado a las fuerzas militares y policiales. Plan Colombia transformó la capacidad del Estado para recuperar territorio y reducir la violencia. Interrumpir esa colaboración —como alertó la analista Elizabeth Dickinson del International Crisis Group— significaría una pérdida estratégica de capacidad operativa en el momento en que Colombia enfrenta su peor crisis de seguridad en más de una década.

Una nueva política de drogas: necesaria e impostergable

El nudo más difícil de la relación es la política antidrogas. El modelo vigente —erradicación forzada, extradición, presión sobre productores campesinos— ha mostrado límites estructurales: la producción de coca en Colombia alcanzó máximos históricos pese a décadas de esfuerzo y miles de millones de dólares invertidos. Al mismo tiempo, la demanda de cocaína en Estados Unidos no ha disminuido de manera significativa.

El próximo gobierno colombiano tendrá que articular una posición nueva frente a Washington: una que combine el compromiso inequívoco con el desmantelamiento de las estructuras criminales y la extradición efectiva de capos, con un reconocimiento honesto de que perseguir al cultivador empobrecido no resuelve el problema. Es una conversación difícil, pero necesaria. La alternativa —repetir el ciclo de confrontación retórica con Washington mientras los índices de producción siguen subiendo— no le hace bien ni a Colombia ni a la relación bilateral.

La regla de oro: bipartidismo y no injerencia

La relación con Estados Unidos no puede depender del signo político de quien habite la Casa de Nariño ni del ala del Congreso que controle Washington. Las mejores épocas del vínculo bilateral —Plan Colombia, la negociación del TLC, la cooperación en seguridad— fueron posibles porque existió un consenso transversal en Colombia que trascendió los ciclos electorales. Ese consenso hay que reconstruirlo.

El próximo gobierno colombiano —cualquiera que sea su orientación— deberá adoptar un manejo bipartidista de las relaciones exteriores, especialmente en lo que concierne a Washington. Esto significa construir acuerdos de política exterior en el Congreso que no estén sujetos a los vaivenes de la agenda interna, crear mecanismos de consulta con el sector privado y la sociedad civil antes de tomar decisiones de alto impacto diplomático, y apostar por una cancillería profesionalizada y estable.

Igualmente crítico es el principio de no injerencia. Los episodios en los que funcionarios o políticos colombianos han intervenido —o intentado intervenir— en la política interna de Estados Unidos, ya sea a través de declaraciones sobre candidatos, alineaciones con facciones de uno u otro partido, o comentarios sobre la política doméstica estadounidense, han generado fricciones innecesarias y han debilitado la posición negociadora de Colombia. En la era de las redes sociales y la hipersensibilidad política, una sola declaración mal calibrada puede tener consecuencias desproporcionadas.

La oportunidad que abre 2026

Las elecciones presidenciales de mayo de 2026 representan una ventana de oportunidad. Como señaló Foreign Affairs, los candidatos del centro y la derecha han manifestado su intención de reparar la relación bilateral, fortalecer la cooperación en seguridad y retomar una postura multilateral más alineada con Washington. El desafío no es solo retórico: será necesario traducir esas intenciones en una hoja de ruta concreta, verificable y respaldada por el sector privado.

Una estrategia hasta 2030 que articula exportaciones, servicios, inversión, turismo y cooperación en cinco ejes estratégicos. El norte es blindar 2026, abrir acceso real, capturar inversión y escalar hacia 2030. El sector empresarial no puede esperar a que la política decida; debe liderar la agenda.


Fuentes:

  • The Wall Street Journal
  • The New York Times
  • The Washington Post   
  • The Economist
  • Time Magazine
  • Foreign Affairs
  • International Crisis Group         
  • AmCham Colombia
  • Congress.gov / Library of Congress        
  • Banco de la República
  • U.S. State Department 
  • Analdex / DANE

Mayo 2026