Edición 215 - Colombia y Estados Unidos: una relación estratégica en evolución 2026
Colombia y Estados Unidos: Una visión desde la logística internacional

Por: Ana Victoria Cifuentes, director of Marketing & PR de Map Cargo SAS.
En los últimos años, la relación comercial entre Colombia y Estados Unidos se ha convertido en un entorno dinámico, influenciado por factores geopolíticos, ajustes arancelarios y una creciente volatilidad logística. Lo que antes era una relación estable, hoy ha llevado a las empresas a redefinir la forma en que operan y planifican sus cadenas de suministro.
Desde la perspectiva logística, estos cambios se traducen en decisiones operativas diarias que impactan directamente la eficiencia, los costos y la confiabilidad de cada embarque.
La política arancelaria juega un papel importante en logística; Estados Unidos ha adoptado una estrategia más proteccionista, basada en la imposición selectiva de aranceles y en la priorización de criterios de seguridad nacional dentro del comercio internacional. Este enfoque ha generado tensiones directas con múltiples socios comerciales, incluyendo Colombia.
Otro de los factores importantes es la forma en que la geopolítica está reconfigurando las rutas globales. Por ejemplo, el cierre del Estrecho de Ormuz ha generado desvíos hacia rutas más largas como el Cabo de Buena Esperanza, incrementando los tiempos de tránsito entre 7 y 14 días en múltiples corredores marítimos.
Aunque estas disrupciones afectan principalmente rutas entre Asia y Europa, su impacto es global. En el caso de América Latina, y particularmente en los flujos que conectan con Estados Unidos, se generan efectos indirectos como:
- Incremento en recargos (bunker y contingencia).
- Mayor presión sobre la disponibilidad de equipos.
- Variabilidad en la vigencia de tarifas, que hoy puede reducirse a ventanas de 2 a 3 semanas.
Este escenario ha llevado a un cambio claro en el comportamiento de las navieras. Lejos de priorizar únicamente la velocidad, los transportadores, tanto aéreos como marítimos, están ajustando sus redes para mejorar la confiabilidad.
Estos ajustes reflejan una tendencia más amplia en la industria: una recalibración constante de las redes logísticas globales. Para mercados como Colombia, las rutas hacia Estados Unidos, aunque más estables que otros corredores, no son ajenas a esta volatilidad, ya que dependen de una red global interconectada.
Desde la experiencia operativa de Map Cargo SAS, la gestión logística ya no se limita a coordinar transporte, sino que implica una lectura constante del contexto global para anticipar riesgos y tomar decisiones informadas.
Esto se traduce en acciones concretas como:
- Evaluación continua de las rutas tanto convencionales como nuevas alternativas.
- Ajustes estratégicos en tiempos de booking y cambios de documentación.
- Revisión permanente de vigencias tarifarias.
- Planificación más flexible de acuerdo con cada escenario.
Así, en un entorno donde las reglas cambian constantemente, la logística se consolida como un factor determinante para la competitividad. Más allá de los acuerdos comerciales, será la capacidad de anticipación, resiliencia y ejecución la que definirá el éxito de las operaciones entre ambos países.
Mayo 2026