La relación Colombia–Estados Unidos ante las fuerzas geopolíticas que definirán 2026 - Business Mail Digital

Edición 215 - Colombia y Estados Unidos: una relación estratégica en evolución 2026          


La relación Colombia–Estados Unidos ante las fuerzas geopolíticas que definirán 2026

Foto: Magnific

Por: Catalina Sandoval, Colombia Markets Leader de EY Colombia.


En este escenario, comprender la relación bilateral exige mirarla a través de las fuerzas que están reconfigurando las reglas del juego a nivel mundial.

El EY 2026 Geostrategic Outlook identifica diez tendencias geopolíticas de alto impacto, agrupadas en tres grandes fuerzas que condicionan las decisiones empresariales: nuevas reglas y normas, geopolítica de la escasez y esferas de competencia regional.

Este marco permite pasar del análisis coyuntural a una lectura estructural del entorno en el que operan gobiernos y compañías.

La primera fuerza, las nuevas reglas y normas, se refleja con claridad en el comercio y la acción del Estado. El EY 2026 Geostrategic Outlook anticipa que el crecimiento del comercio global seguirá desacelerándose en 2026 y que América del Norte aportará negativamente al crecimiento del comercio mundial por segundo año consecutivo. Aranceles volátiles, controles a exportaciones estratégicas y mayores barreras regulatorias se han convertido en elementos permanentes del entorno operativo.

En paralelo, las intervenciones gubernamentales han aumentado de forma sustancial desde la pandemia. No es casual que más del 70 % de los CEO a nivel global esté ajustando sus estrategias para responder a cambios recurrentes en reglas de mercado y marcos regulatorios.

La tecnología ocupa un lugar central dentro de este bloque. El informe identifica la inteligencia artificial y la soberanía digital como uno de los principales vectores de competencia geoeconómica hacia 2026. La IA es tratada crecientemente como infraestructura crítica y prioridad de seguridad nacional, lo que ha derivado en mayores controles sobre datos, propiedad intelectual e infraestructura digital.

Este giro tiene efectos concretos: cerca de la mitad de los incidentes cibernéticos con motivación política registrados recientemente han tenido como objetivo infraestructura crítica, con impactos directos sobre operaciones y continuidad del negocio.

La segunda gran fuerza es la geopolítica de la escasez. El EY 2026 Geostrategic Outlook destaca la competencia por minerales críticos, agua y capital como rasgo estructural del entorno global. La alta concentración geográfica de minerales esenciales para tecnologías digitales, baterías y defensa eleva el riesgo de disrupciones en las cadenas de suministro.

A ello se suma la escasez hídrica, que en numerosos países convive con una alta dependencia de industrias intensivas en agua, anticipando mayores costos operativos y ajustes regulatorios.

En paralelo, las tensiones financieras refuerzan este panorama. El endeudamiento soberano global se encuentra en máximos históricos, mientras los mayores costos de financiamiento presionan tanto a gobiernos como a empresas. Asimismo, el reporte señala que estas dinámicas están reconfigurando el sistema financiero internacional, con efectos sobre el costo del capital, la volatilidad cambiaria y la planificación de inversiones de largo plazo. La geopolítica incide así no solo en dónde operar, sino también en cómo financiarse y gestionar riesgos financieros.

La tercera fuerza corresponde a la configuración de nuevas esferas de competencia regional. Norteamérica emerge como una región central hacia 2026, no solo por su peso económico, sino por la volatilidad de política pública que enfrenta, identificada como una de las tendencias de mayor impacto. Cambios regulatorios, revisiones comerciales y ciclos políticos han elevado la incertidumbre, obligando a las empresas a repensar sus cadenas de suministro regionales.

Al mismo tiempo, Asia‑Pacífico profundiza estrategias de seguridad económica y tecnológica; Europa busca reequilibrar competitividad, regulación y seguridad; y Medio Oriente incrementa su relevancia a través de capital soberano e inversión estratégica. Estas dinámicas amplían opciones, pero también elevan los estándares con los que los mercados son comparados.

En este escenario, la geopolítica deja de ser observación externa para convertirse en un insumo central de la estrategia empresarial. Decisiones que antes se consideraban tácticas, como dónde producir, cómo estructurar cadenas de suministro, en qué mercados invertir, cómo proteger datos o en qué monedas financiarse, están cada vez más determinadas por fuerzas geopolíticas simultáneas.

Mayo 2026