María Claudia Lacouture P.
Presidenta ejecutiva, Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia)
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@mclacouture
Hace 14 años entró en vigor el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos. En ese momento, el debate se concentraba en si el país estaba preparado para competir en el mercado más exigente del mundo. Hoy, más de una década después, la respuesta es clara: el TLC no solo funcionó, sino que transformó la relación bilateral en una plataforma integral de crecimiento, inversión, empleo y oportunidades para Colombia.
El Acuerdo dejó de ser únicamente un instrumento comercial para convertirse en una verdadera red de ingresos para millones de colombianos. Entre 2012 y 2025 Colombia exportó hacia Estados Unidos US$186.051 millones, mientras que la inversión directa proveniente de ese país alcanzó US$41.713 millones, equivalentes al 22 % de toda la inversión extranjera directa recibida por Colombia en ese periodo.
Además, más de 27 millones de viajeros se movilizaron entre ambos países desde la entrada en vigencia del acuerdo, consolidando a Estados Unidos como el principal origen de turistas internacionales hacia Colombia. Hoy, uno de cada cuatro turistas extranjeros que recibe el país es estadounidense.
Pero, quizás uno de los cambios más relevantes ha sido la transformación de la canasta exportadora colombiana. Hace 14 años, el 71 % de las exportaciones hacia Estados Unidos correspondía al sector minero-energético. En 2025, el 66,4 % de las ventas fueron bienes no minero-energéticos, alcanzando un récord histórico de US$10.642 millones.
Esto demuestra que Colombia ha logrado construir liderazgo en sectores de alto valor agregado y en productos que generan empleo, encadenamientos productivos y desarrollo regional. El café y las flores consolidaron el liderazgo colombiano en el mercado estadounidense, mientras que productos como aluminio, maquinaria eléctrica, tilapia y aguacate Hass muestran cómo el TLC abrió espacio a nuevos motores exportadores. El Acuerdo también permitió que 101 productos agrícolas colombianos tengan hoy acceso al mercado estadounidense.
Sin embargo, el TLC no está agotado, está subutilizado. El reto para los próximos años no es negociar un nuevo acceso, sino convertir el acceso existente en más exportaciones, más empresas exportando, más inversión y más empleo.
Desde AmCham Colombia hemos identificado que el país todavía tiene una oportunidad significativa de crecimiento. Nuestro Índice de Aprovechamiento Exportador evidencia que Colombia captura entre el 69 % y el 89 % de su potencial exportador en sectores dinámicos y que cerrar brechas internas podría sumar cerca de US$1.751 millones adicionales cada año en exportaciones.
Las limitaciones ya no están principalmente en los aranceles, están en logística, certificaciones, admisibilidad sanitaria, infraestructura y capacidad productiva. Por eso, la agenda 2026–2030, como lo hemos propuesto desde AmCham Colombia, debe enfocarse en acceso real al mercado, fortalecimiento de corredores logísticos, promoción de inversión, nearshoring y apoyo a nuevas empresas exportadoras, especialmente pymes.
El contexto internacional también reafirma la importancia estratégica del TLC. En medio de nuevas tensiones comerciales y ajustes arancelarios globales, Colombia mantiene una ventaja concreta: el 72 % de su canasta exportadora ingresa a Estados Unidos con arancel cero, pero esa ventaja no es automática ni permanente; debe defenderse con competitividad, resultados y una relación bilateral sólida.
La mejor forma de celebrar estos 14 años no es mirando el pasado, sino entendiendo el potencial del futuro. El TLC sigue siendo una de las herramientas más poderosas que tiene Colombia para crecer, atraer inversión, generar empleo y competir globalmente. El desafío ahora es aprovecharlo plenamente.
Vea el balance de los 14 años del TLC entre Colombia y Estados Unidos:
Mayo 2026