El Papa Francisco comparte con equipo de Deloitte Global tres consejos para cambiar el mundo




“Sean consultores integrales para cooperar en la reorientación de la forma de ser de nuestro planeta, que hemos enfermado en el clima y en desigualdad”, fue la invitación del Pontífice.

  • Desde la perspectiva del Papa Francisco, “el consultor de hoy está llamado a proponer nuevas orientaciones para los nuevos desafíos”.
  • Durante la audiencia, explicó cómo organizaciones como Deloitte pueden ayudar a lograr un mundo más habitable, más justo y más fraternal..

23 de septiembre. Miembros de Deloitte Global participaron, el pasado 22 de septiembre, en una audiencia con el Papa Francisco, en el Palacio Apostólico del Vaticano, en la que escucharon algunos consejos y sugerencias sobre la “gran responsabilidad” que, en el contexto actual, tienen los consultores y profesionales con experiencia –como ellos(as)–.

El Papa Francisco pidió a los(as) expertos de Deloitte que cumplan la misión precisa de ser “consultores integrales” para “cooperar en la reorientación de la forma de ser de nuestro planeta, un planeta que hemos enfermado en el clima y en la desigualdad”.

Al respecto, explicó cuáles son los caminos a través de los que una organización, un consultor o un profesional con experiencia pueden “ayudar a revertir o al menos intentar corregir el rumbo del mundo”. “¿Cómo pueden emprender su trabajo de manera que puedan caminar hacia un mundo más habitable, más justo y más fraternal?”.

Los tres consejos que compartió el Pontífice fueron los siguientes:

1.           “Conciencia de que se puede dejar huella”. “Sus conocimientos, su experiencia, su pericia y la vasta red de sus relaciones constituyen un activo intangible e inmenso, que ayuda a empresarios, banqueros, gestores, administradores públicos, a comprender el contexto, imaginar el futuro y tomar decisiones. Por lo tanto, ayuda a conocer para ayudar a decidir”, señaló el Papa.

2.           “Asumir y ejercer su responsabilidad cultural”. Entendida como “asegurar una adecuada calidad profesional, y también una calidad antropológica y ética (…). Las diversas culturas, que han producido su riqueza a lo largo de los siglos, deben ser preservadas para que el mundo no se empobrezca. Esto sin dejar de estimularlas para que surja algo nuevo de ellas mismas en el encuentro con otras realidades”.

3.           “Valorar la diversidad”. Las instituciones, las empresas, los bancos, las asociaciones, los movimientos y todos los organismos creados por el hombre “tienen derecho, si se gestionan honesta y correctamente, a poder salvaguardar y desarrollar su propia identidad”, precisó el Pontífice.

Durante su discurso, apuntó que el consultor de hoy está llamado a proponer nuevas orientaciones para los nuevos desafíos, destacando que los viejos esquemas no han funcionado en su totalidad en diferentes contextos.

“Es necesario que expertos y profesionales tengan en cuenta las conexiones entre los problemas y sus respectivas soluciones, y que además ayuden al hombre a reconocer la validez de las estrategias económicas que apuntan en primer lugar a la calidad de vida global alcanzada”, afirmó el Papa Francisco.

Al término de la audiencia –la primera en la que un Pontífice recibe a miembros de una corporación–, el Papa externó su deseo de construir un “puente necesario entre el paradigma económico actual, basado en el consumo excesivo y que está viviendo su última fase, con el paradigma emergente, un paradigma estructurado en la inclusión, la sobriedad, el cuidado y el bienestar”.