De lo urgente a lo importante




Visto en perspectiva, no parece haber duda de que en esta oportunidad el hombre, como especie, ha dado muestras de resiliencia, coordinación y solidaridad, demuestra nuestra capacidad para lograr resultados extraordinarios cuando trabajamos guiados por los principios más altos y nobles.

Por: Maria Claudia Lacouture, Directora Ejecutiva de AmCham Colombia

Abril 17 del 2021 (AmCham Colombia).– Pensando en la apertura de la Cumbre de Liderazgo Femenino y Transformación Digital de AmCham Colombia y Google, vino a mi mente la famosa reflexión que hiciera el presidente Eisenhower en 1954 sobre los problemas que afrontamos a diario y su naturaleza: algunos problemas, decía Eisenhower, son urgentes; otros, son importantes. Con la particularidad de que los problemas urgentes no son importantes y los importantes nunca son urgentes.

La pandemia desencadenada por la covid-19 es uno de esos raros acontecimientos que tienen la doble naturaleza de urgentes e importantes. Y, como corresponde, en buena hora la agenda política y económica del mundo se volcó, con inusitada intensidad, a resolver esta terrible amenaza para la humanidad.

La reacción frente a la pandemia es digna de resaltar. Visto en perspectiva, no parece haber duda de que en esta oportunidad el hombre, como especie, ha dado muestras de resiliencia, coordinación y solidaridad, demuestra nuestra capacidad para lograr resultados extraordinarios cuando trabajamos guiados por los principios más altos y nobles.

Los efectos más negativos de la pandemia irán quedando atrás en la medida en la que lo vayamos superando, por eso deberíamos recurrir al “método Eisenhower” para comenzar a reenfocar nuestras agendas y volver a otros temas importantes como las reformas necesarias para sostener la economía y garantizar la equidad y la inclusión.

No hay duda de que se requieren reformas, siendo la tributaria una de ellas. Sin acción decidida en ese frente, el país pondría en riesgo su financiación externa. Pero se requiere de un nivel de consenso importante porque se tratará de un sacrificio en el que el sector privado será el principal proveedor de recursos. Resulta clave que la reforma mire siempre las condiciones para la inversión productiva que será decisiva para sacar adelante al país.

Inversión productiva que genera un impacto importante en otro de los grandes retos de nuestro país, como lo son la inequidad y la exclusión entendidas desde el papel protagónico que debe tener la mujer en todos los ámbitos, su evolución, su liderazgo para los nuevos tiempos.

Hemos avanzado mucho en materia de diversidad e inclusión. En el encuentro de Liderazgo Femenino y Transformación Digital hallamos un panorama optimista, pese al diagnóstico desalentador, y por eso en ese sentido deben venir todas las reformas, en propiciar estabilidad y crecimiento para que todos podamos llegar tan lejos como nuestros talentos y capacidades lo permitan.

Los espacios para la inclusión y la equidad deben surgir de propiciar las políticas adecuadas, fundamentadas en los valores colectivos y sin discriminaciones. Más mujeres que hombres estudian economía, pero cuando avanzan en el campo profesional se reduce su presencia. Hace falta que la sociedad dé visibilidad a las mujeres y acabe con la vieja excusa de que no se encuentren mujeres para cargos directivos, a pesar de que están allí.

Es urgente una reforma tributaria, seguro que sí, no obstante, esta reforma debe tener el cuidado de enfocarse en lo importante, que es garantizar que el sector productivo genere riqueza en condiciones favorables. Pero también es urgente reenfocar nuestras agendas en el desarrollo de otras reformas políticas coherentes para que el sueño de la equidad y la inclusión sean una realidad.

Publicado en La República, disponible aquí