Empleo CON ejecución




Hay que comenzar por lo inmediato, asegurar y agilizar los proyectos de inversión e infraestructura, apoyar a las familias más vulnerables, dar opciones al campo, mejorar y apoyar la inserción laboral con empleo de calidad.

Por: Maria Claudia Lacouture, Directora Ejecutiva de AmCham Colombia

Bogotá, 31 de agosto (AmCham Colombia).– Las recetas para crear empleo pululan en todos los ámbitos, por todos los sectores, en cualquier parte por donde los problemas sociales afloran. Y cobra sentido ahora con la agridulce noticia de que la economía vuelve a crecer, y de forma importante, mientras el desempleo sigue en sus peores cifras y sin dar tregua.

Las propuestas para promover el empleo se convirtieron en lugar común, vienen dentro de las leyes, en las reformas, en las políticas de gobierno; se repiten en discursos, análisis cotidianos, en grandes estudios de expertos y, sobre todo, en promesas electorales: vamos a crear no-se-cuántos puestos de trabajo, acabaremos con la informalidad, habrá menos pobreza, más salud, más educación. Promesas de campaña que se diferencian poco a las del siglo pasado.

Las fórmulas son las mismas, y tienen sentido, pero caen al vacío: estímulos a la inversión, mejor y más recaudación -sin evasión-, obras y compras públicas, formación adecuada, transferencia de tecnología, comercio, emprendimiento, innovación, productividad y un largo etcétera de palabras y frases muy pertinentes como incentivos para contratar a mujeres y jóvenes, salario mínimo diferencial por ciudades, pago anticipado a las Pyme, flexibilización laboral y pagos por horas, bajar impuestos, en fin, medidas que se dicen y se escriben tanto o igual como acabar con la corrupción, la madre de todos los males.

Todo es correcto, falta EJECUCIÓN, así, resaltado y con mayúsculas, y definir quién, qué, cómo, dónde y cuándo, aunque tendríamos que ser todos, en todo, con todo, en todas partes y ya.

Hay que comenzar por lo inmediato, asegurar y agilizar los proyectos de inversión e infraestructura, apoyar a las familias más vulnerables, dar opciones al campo, mejorar y apoyar la inserción laboral con empleo de calidad, lograr que los segmentos menos calificados tengan una capacitación pertinente acorde con las necesidades productivas.

¿Qué tipo de emprendedores y trabajadores necesitamos? ¿por qué muchas empresas instaladas y varios inversionistas se quejan de la dificultad de encontrar el personal calificado? Convendría identificar cuáles son esas capacidades técnicas, tecnológicas o profesionales que se demandan para estimularlas.

Otro asunto al que se le debe encontrar una solución urgente es a la informalidad. El sistema está hecho para que el pequeño emprendedor prefiera no reportar su negocio porque es dispendioso hacerlo y los impuestos -que no le diferencian- le quitarían lo poco que le queda.

Para crear empleo necesitamos de una agenda en común y el compromiso de todos: gobiernos, partidos políticos, empresarios, gremios, organizaciones sociales, cajas de compensación, líderes sindicales y representaciones de las mujeres y los jóvenes para saber y entender qué se necesita y encontrar formas para hacerlo pronto.

Y cualquier política sensata de empleo debe incluir la protección a los más vulnerables. De acuerdo con el DNP, las transferencias monetarias bien diseñadas permiten que la gente tenga cierta tranquilidad en su casa y buena disposición para buscar trabajo. El subsidio sin propósito productivo desincentiva el trabajo, hace a las personas dependientes.

Bienvenidas las ideas, los nuevos paradigmas, pero sobre todo bienvenidas las ideas para pasar de la teoría a la acción, porque el recetario lo tenemos muy conocido sin que hayamos avanzado.

Publicado en La República, aquí