Lecciones de Venezuela




Los empresarios venezolanos nos manifestaron que hay una actitud distinta por parte del Gobierno, intención de corregir los exabruptos del pasado, de encausar la recuperación, de reconocer la importancia del sector privado, respetar las leyes del mercado, con una estrategia internacional clara y una apertura política.

Por: Maria Claudia Lacouture, Presidenta Ejecutiva de AmCham Colombia

Bogotá 22 de noviembre 2022 (AmCham Colombia)–. La Cámara de Comercio Colombo Americana, Amcham Colombia, convocó a una misión de exploración empresarial a Venezuela hace dos semanas para constatar en sitio el ambiente político, la realidad social y las posibilidades de negocios. Fue un viaje aleccionador, sobre todo para comprobar el costo que tiene darle la espalda al sector privado, menospreciar la economía de mercado y destruir la riqueza energética.

Un estado intervencionista, populista, que expropia, que controla el cambio, los precios, la flexibilidad laboral, que restringe la libre empresa y la libertad de expresión conducirá irremediablemente al marchitamiento de su economía, de su industria, de su comercio. Lograr revertir el daño de 20 años le tomara tiempo y mucho esfuerzo al pueblo venezolano.

No obstante, con la misión me llevé algunas sorpresas: la primera fue que existe un ambiente de resignación tanto en el ámbito público como en el privado en cuanto a que cada uno está para quedarse, eso sí, se ve buena disposición; la segunda, que el panorama general del país no estaba tan mal como imaginábamos; la tercera, que hay señales de las autoridades para facilitar los negocios y generar oportunidades para la reactivación productiva y la inversión; la cuarta, que se nota un aprendizaje sobre qué no se debe hacer; y la quinta que hay indicios de una recuperación, aunque limitada y con desigualdad, con la sensación de mejoras, con un alto grado de ilusión y optimismo. Y eso es relevante.

Los empresarios venezolanos nos manifestaron que hay una actitud distinta por parte del Gobierno, intención de corregir los exabruptos del pasado, de encausar la recuperación, de reconocer la importancia del sector privado, respetar las leyes del mercado, con una estrategia internacional clara y una apertura política. Sin embargo, la desconfianza subsiste, ya que apenas son señales y no acciones ni leyes establecidas.

La actitud oficial se advierte en la dolarización, la flexibilidad laboral, la liberación de precios y de importaciones. Y el optimismo moderado del sector privado se refleja en una encuesta de Kpmg en la que la mayoría de los empresarios admitió que espera un crecimiento sostenido para los próximos tres años, que sus ingresos se incrementaron con respecto a 2021 y que se diversificará su cadena de suministro, aunque la volatilidad de los mercados financieros deberá impactarles.

El 93% de los encuestados espera un crecimiento de sus organizaciones en los próximos tres años, el 83% mencionó que sus ingresos se incrementaron con respecto a 2021 y 77% piensa en diversificar su cadena de suministro como respuesta a los desafíos geopolíticos.

Y también hay que reconocer que destensar las relaciones políticas y comerciales ha sido positivo, no solo porque Venezuela es un mercado natural de Colombia, sino porque tantos años de enemistad han salido muy caros en ambos lados de la frontera, sobre todo en seguridad y legalidad.

Como el daño fue de enormes proporciones, ahora más que nunca se requiere de nueva inversión, que intervenga el sector privado para crear empleo, recuperar el talento humano que emigró desesperado. Posibilidades hay, pero lecciones nos quedan, por lo que se requiere de un análisis minucioso y una determinación total para poder avanzar y sostenerse. Y, sobre todo, aprender de lo que pasó en Venezuela para no repetirlo en Colombia.