ARANCELES COMO HERRAMIENTAS DE SEGURIDAD: 35% CONTRA CANADA POR EL FENTANILO -  AmCham Colombia
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ARANCELES COMO HERRAMIENTAS DE SEGURIDAD: 35% CONTRA CANADA POR EL FENTANILO

11 de julio de 2025

El presidente Trump ha anunciado un arancel del 35 % sobre importaciones canadienses, a partir del 1 de agosto, si Canadá no frena el trasvase de fentanilo hacia Estados Unidos. Publicada en Truth Social, su carta advierte que la medida busca obligar a Ottawa a cooperar, y reemplaza la actual tasa del 25 % vigente desde febrero.

Trump defiende esta acción no como represalia puramente económica, sino como respuesta a amenazas de seguridad nacional, aludiendo al impacto del fentanilo y a represalias canadienses. Aclaró que bienes conformes al USMCA —alrededor del 38 % de las importaciones— estarían exentos. Además, el arancel del 10 % sobre energía y potasa se mantendría, y Canadá ya paga 50 % en acero y aluminio, y 25 % en autos y repuestos no conformes.

El primer ministro Mark Carney ha subrayado que su país coopera en la lucha contra el fentanilo y busca una solución bilateral antes del 1 de agosto. Ottawa ya eliminó su controvertida digital tax bajo presión.

Aunque el 35 % suene drástico, analistas de UBS estiman que su efecto real puede ser limitado si las exenciones del USMCA se mantienen. Sin embargo, sectores clave como la automoción, energía, potasa y muebles podrían sufrir encarecimiento en EE. UU. y disrupción en sus cadenas de suministro.

Para Canadá, un arancel prolongado podría enfriar la economía, especialmente sectores como la madera, que representa una parte sustancial del PIB forestal. Además, el alza arancelaria agregaría costos a productos ya importados, lo que afectaría tanto las exportaciones como los precios internos: desde automóviles y autopartes hasta alimentos procesados, potasa, energía y electrodomésticos, afectando a consumidores y empresas.

La medida forma parte de una estrategia más amplia —con amenazas a Brasil, Corea, Japón y otros países— para conseguir acuerdos recíprocos. Aunque Trump afirma que el presupuesto 2026 reflejará “ahorros sustanciales”, no ha detallado montos. 

Por su parte, la incertidumbre está pasando factura a los mercados: las acciones norteamericanas cayeron cerca de 0,6 % tras el anuncio. Los críticos advierten que estas tácticas erosionan la confianza de sectores como la automotriz, donde los fabricantes estadounidenses dependen de insumos canadienses dentro de cadenas profundamente integradas.

LOS MERCADOS SE RESIENTEN ANTE NUEVAS AMENAZAS ARANCELARIAS DE EEUU CONTRA CANADA

Los principales índices bursátiles internacionales retrocedieron este viernes tras el anuncio del presidente Donald Trump sobre la posible imposición de un arancel del 35 % a las importaciones canadienses a partir del 1 de agosto, si Ottawa no toma medidas más contundentes contra el tráfico de fentanilo. La noticia generó preocupación en los mercados, al interpretarse como un nuevo escalamiento en las tensiones comerciales globales.

En Nueva York, el Dow Jones Industrial Average registró una caída del 0,77 %, mientras que el S&P 500 retrocedió 0,34 % y el Nasdaq bajó 0,06 %, reflejando una reacción cautelosa de los inversionistas ante el creciente uso de aranceles como herramienta de presión diplomática y comercial por parte de la Casa Blanca. La volatilidad también se trasladó a Europa, donde el FTSE 100 de Londres cayó 0,38 %, el CAC 40 de París 0,92 % y el DAX de Frankfurt un 0,82 %.

El movimiento del mercado responde no solo a la tensión bilateral con Canadá, sino también al contexto más amplio. En los últimos días, la administración Trump ha enviado más de 20 notificaciones oficiales a gobiernos de América Latina, Asia y Europa, advirtiendo sobre la aplicación de aranceles si no se logran acuerdos comerciales considerados “recíprocos” por EE. UU.

En el caso canadiense, el impacto inmediato puede estar parcialmente contenido por las exenciones previstas en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, expertos advierten que si el conflicto escala —especialmente en sectores como automoción, potasa, energía o alimentos procesados—, podrían verse afectadas cadenas de valor compartidas, con repercusiones para productores y consumidores de ambos países.

El economista Joseph Capurso, del Commonwealth Bank of Australia, señaló que, aunque el caso de Canadá puede ser manejable, “la preocupación mayor es la posibilidad de que aranceles similares se apliquen a la Unión Europea o a países con vínculos profundos en cadenas globales de suministro. Eso sí podría generar una ola de incertidumbre financiera de mayor alcance”.

Por ahora, la administración estadounidense mantiene la presión y ha dejado abierta la puerta a nuevos incrementos arancelarios si los países afectados optan por responder con represalias. Esta dinámica ha añadido un factor de riesgo geopolítico a los mercados, en un momento en que los inversionistas ya enfrentan escenarios de alta sensibilidad por conflictos en curso, inflación persistente y señales de desaceleración económica en algunas economías desarrolladas.

La atención ahora se centra en las próximas semanas, especialmente en la respuesta formal del Gobierno canadiense y en la evolución de otras fricciones comerciales que podrían seguir escalando bajo el nuevo enfoque arancelario estadounidense.

BRASIL RESPONDE CON FIRMEZA A AMENAZA DE ARANCELES DEL 50% DE TRUMP

La relación bilateral entre Estados Unidos y Brasil entró en una fase de alta tensión luego de que el presidente Donald Trump anunciara, a través de su plataforma Truth Social, la imposición de un arancel del 50 % a las importaciones brasileñas a partir del 1 de agosto.

La medida, según el mandatario estadounidense, busca presionar al gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva para que frene el juicio contra el expresidente Jair Bolsonaro. La respuesta desde Brasil no se hizo esperar: Lula calificó la amenaza como “inaceptable”, defendió la soberanía institucional de su país y advirtió que, de concretarse el arancel, aplicará medidas recíprocas.

“Si nos cobran el 50 %, les cobraremos el 50 %. A Brasil se le respeta”, afirmó el mandatario brasileño en declaraciones recogidas por El País.

El gobierno brasileño evalúa llevar el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), recordando que, a diferencia de otros países que enfrentan sanciones similares, Estados Unidos mantiene un superávit comercial con Brasil. El comercio bilateral incluye exportaciones brasileñas clave como café, zumo de naranja, carne bovina, hierro, petróleo y aeronaves. Analistas consultados por AP y Reuters señalan que el arancel podría tener efectos directos sobre productos como el café y el jugo de naranja, cuyos precios ya muestran señales de presión en el mercado estadounidense. Por ejemplo, un 30 % del café importado por EE. UU. proviene de Brasil, al igual que más del 60 % del jugo de naranja.

Desde el punto de vista macroeconómico, Brasil cuenta con cierto margen de maniobra frente a una escalada comercial. China sigue siendo su principal socio comercial, con una participación cercana al 28 % de sus exportaciones, mientras que Estados Unidos representa alrededor del 12 %. El economista brasileño André Perfeito explicó que, si bien los sectores afectados podrían experimentar disrupciones, Brasil tiene capacidad para redirigir parte de su producción agrícola hacia otros mercados. Además, afirmó que esta presión externa podría incluso reforzar la popularidad de Lula, especialmente entre sectores nacionalistas y empresariales, al interpretar la medida como una intromisión injustificada en asuntos internos.

En contraste, el impacto sobre el mercado estadounidense podría sentirse a corto plazo en productos de consumo masivo. La agencia AP informó que los aranceles afectarían directamente los costos de bienes como jugo de naranja, café, carne y autopartes, y se sumarían a las ya existentes tensiones arancelarias con otros países como Canadá, Japón y Corea del Sur. La volatilidad política también se ha trasladado a los mercados: los principales índices bursátiles registraron retrocesos tras el anuncio, en medio de la creciente incertidumbre por el uso recurrente de tarifas como herramienta diplomática.

Algunos analistas vinculan la medida no solo al caso Bolsonaro, sino también al rol geopolítico de Brasil dentro del bloque BRICS. En ese sentido, el economista Joseph Capurso, citado por MarketWatch, advirtió que Estados Unidos podría estar utilizando a Brasil como “ejemplo disuasivo” frente a propuestas recientes del grupo —como la creación de una moneda alternativa al dólar— que generan inquietud en Washington. Trump ya había sugerido días antes la posibilidad de imponer aranceles del 10 % a los países BRICS como una forma de “defender al dólar” y contrarrestar políticas consideradas “antiamericanas”.

En este contexto, el riesgo para la región no es menor. La mezcla de presión política con instrumentos de política comercial crea un precedente delicado para la gobernanza global y los equilibrios multilaterales. La respuesta de Brasil hasta ahora ha sido firme, pero prudente. Queda por ver si prevalece la vía diplomática y multilateral, o si se profundiza una confrontación que podría tener efectos duraderos sobre el comercio hemisférico y la estabilidad institucional.

DIPLOMACIA BAJO REVISION: EEUU AJUSTA FUNCIONES Y REDUCE PERSONAL

El Departamento de Estado de Estados Unidos atraviesa una de las reestructuraciones más profundas de su historia reciente. Más de 1.300 funcionarios —entre ellos 1.107 del servicio civil y 246 del servicio exterior— comenzarán a recibir notificaciones de despido como parte de un amplio rediseño institucional anunciado por el secretario de Estado el pasado abril. La medida se enmarca en un esfuerzo más amplio de la administración para reducir el tamaño del gobierno federal y realinear sus prioridades operativas.

La transformación implica la eliminación y modificación de oficinas, funciones y estructuras organizativas, con el objetivo de consolidar responsabilidades, eliminar duplicidades y enfocar los recursos en lo que el Departamento ha definido como “prioridades diplomáticas centrales”. Según un alto funcionario, los recortes no se han basado en individuos, sino en funciones: aquellas que no se alinean con la nueva misión han sido descontinuadas.

Los funcionarios del servicio exterior que reciban notificación de “Reducción de Personal” (RIF) serán ubicados en licencia administrativa durante 120 días, mientras que los civiles tendrán un plazo de 60 días antes de la terminación oficial de sus contratos. En total, se estima que cerca de 3.000 personas saldrán del Departamento, incluyendo quienes optaron por la salida voluntaria.

La decisión se implementa mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, se encontraba fuera del país, regresando de una gira por Asia. La administración ha defendido la medida argumentando que se trata de una reorganización necesaria para hacer más eficiente una agencia que consideran sobredimensionada, aunque sin precisar el monto exacto del ahorro fiscal que esto representará.

Sin embargo, la decisión ha generado preocupación en distintos sectores. La American Foreign Service Association, sindicato que representa a los diplomáticos estadounidenses, calificó la decisión como “injustificada” y desconectada del mérito o las necesidades estratégicas actuales. “Estos despidos afectan a diplomáticos por su lugar de asignación, no por su desempeño o capacidades”, señaló la organización, que también advirtió sobre el impacto negativo en la moral, la retención y la atracción de nuevo talento.

El momento resulta particularmente delicado. En medio de tensiones geopolíticas en regiones clave como Ucrania, Gaza, Irán y Asia-Pacífico, la reducción significativa de personal podría limitar la capacidad de respuesta diplomática de Estados Unidos. Los críticos argumentan que existen mecanismos institucionales para ajustar el tamaño del personal sin recurrir a despidos masivos, especialmente cuando se trata de un cuerpo diplomático que exige años de formación, experiencia en terreno y dominio de idiomas estratégicos.

A pesar de las tensiones internas, el Departamento ha expresado su intención de manejar el proceso “preservando al máximo la dignidad de los funcionarios afectados”, y ha reiterado que no contempla, por ahora, recortes en embajadas o consulados en el exterior.

La reestructuración abre una nueva etapa para la diplomacia estadounidense. Aunque su alcance y efectividad aún están por verse, lo cierto es que el rediseño institucional marca un cambio de rumbo en la forma como se concibe y ejecuta la política exterior del país, con posibles efectos duraderos en la arquitectura diplomática global.

TRUMP PRESIONA A PAÍSES AFRICANOS PARA ACEPTAR DEPORTADOS VENEZOLANOS

El gobierno de Donald Trump ha intensificado la presión sobre varios países africanos para que acepten migrantes venezolanos deportados desde EE. UU., incluidos algunos que se encuentran en prisión. Nigeria, uno de los principales objetivos de esta estrategia, rechazó de manera contundente la propuesta. “Ya tenemos bastantes problemas”, dijo el canciller Yusuf Tuggar desde Brasil, donde participaba en la cumbre de los BRICS. El funcionario añadió que “sería injusto que Nigeria aceptara a 300 deportados venezolanos”.

Estados Unidos ha advertido con aplicar restricciones de visados y subir aranceles a los países que no cooperen con estas políticas migratorias. Esta semana, el Departamento de Estado limitó la validez y número de entradas de visas para ciudadanos de Nigeria, Camerún y Etiopía, aunque la embajada en Abuja negó que estas medidas sean represalias.

Otros países como Liberia, Senegal, Mauritania, Gabón y Guinea-Bissau también habrían recibido solicitudes similares, según documentos citados por The Wall Street Journal. Durante una reunión en la Casa Blanca con cinco mandatarios de África Occidental, Trump mencionó su interés en avanzar con “acuerdos de terceros países seguros”. Sin embargo, hasta el momento, ningún país ha confirmado su disposición a aceptar deportados, y Liberia negó haber sostenido conversaciones sobre el tema.

En paralelo, Trump ha amenazado con imponer un arancel adicional del 10% a los países que alineen sus políticas con el bloque BRICS, al que Nigeria se unió como país socio en enero. El canciller Tuggar, sin embargo, negó que esta participación tenga relación con las amenazas comerciales y destacó que Nigeria busca acuerdos con EE. UU. debido a su riqueza en gas y minerales críticos.

TRUMP ANUNCIA ACUERDO CON LA OTAN PARA ENVIAR ARMAS A UCRANIA

El presidente Donald Trump afirmó haber alcanzado un acuerdo con la OTAN para enviar armas estadounidenses a Ucrania, asegurando que la alianza cubrirá el 100% de los costos. En una entrevista telefónica con NBC, Trump explicó que Estados Unidos enviará misiles Patriot a la OTAN, que a su vez los distribuirá a Kyiv. La declaración marca un giro en su postura, tras haber sido criticado por su tibieza frente a Rusia, aunque CNN no ha recibido aún confirmación oficial de la alianza sobre los términos precisos del acuerdo.

El anuncio se produjo tras una conversación entre Trump y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien también pidió a los países miembros reforzar el suministro de munición y defensas aéreas a Ucrania. Rutte indicó estar coordinando estrechamente con los aliados para garantizar que Kyiv reciba la ayuda necesaria, mientras Rusia intensifica sus ataques con más de 400 drones y 18 misiles sobre la capital ucraniana. La presión por acelerar el apoyo militar crece, en medio del deterioro de la situación en el frente.

El secretario de Estado, Marco Rubio, complementó el anuncio afirmando que Estados Unidos discute activamente con socios europeos la posibilidad de compartir misiles Patriot con Ucrania. Rubio sugirió que algunos países que están por recibir estos sistemas podrían aplazar sus entregas para priorizar el envío a Kyiv. Esta estrategia, de confirmarse, permitiría a Trump presentarse como firme defensor de Ucrania sin comprometer recursos estadounidenses directamente, mientras mantiene la presión sobre Putin tras su reciente ruptura política con el Kremlin.

TRUMP CAMBIA EL TONO CON PUTIN Y ABRE UNA NUEVA FASE EN LA GUERRA DE UCRANIA

El presidente Donald Trump ha sorprendido al romper públicamente con Vladimir Putin, pasando de elogiarlo a acusarlo de prolongar innecesariamente la guerra en Ucrania. Aunque su estilo confrontacional se mantiene, esta nueva postura representa un giro notable en su política exterior, particularmente tras años de intentar pactar con el Kremlin. La Casa Blanca ha anunciado que, a través de la OTAN, enviará misiles Patriot a Kyiv, pero sin comprometer fondos directamente, lo que refleja tanto una presión real sobre Rusia como la cautela de Trump en comprometerse a una ayuda abierta como la que aprobó el Congreso bajo Biden.

A pesar del aparente cambio, persisten dudas sobre la durabilidad de esta postura. La relación entre ambos líderes ha sido volátil y Trump ha oscilado entre críticas duras y elogios. Los analistas se preguntan si su enojo actual con Putin es estratégico o personal, dada la frustración del presidente por no haber alcanzado un acuerdo que lo consolidara como pacificador mundial. Mientras tanto, Rusia ha intensificado sus ataques sobre Ucrania, lo que podría indicar que Putin ya no cree posible retomar la influencia directa sobre Trump y se prepara para una fase más agresiva del conflicto.

El giro de Trump también pone a prueba a sus aliados republicanos, muchos de los cuales simpatizan con una política exterior menos comprometida con Europa. Algunos halcones esperan que este distanciamiento desemboque en sanciones más severas a Rusia o incluso a sus aliados, como China e India, por su respaldo energético. Sin embargo, otros temen que el presidente vuelva a dividir el conflicto de Ucrania de otros intereses bilaterales, manteniendo abiertos los canales económicos con Moscú mientras permite que la guerra continúe.

En el fondo, la fractura entre Trump y Putin podría reconfigurar el equilibrio global, pero también genera riesgos considerables. Ambos líderes han invertido capital político en su relación y un escalamiento podría llevar a un nuevo ciclo de tensiones nucleares. Aunque Trump ha mostrado temor ante esa posibilidad, Putin ha recurrido varias veces a esa amenaza como táctica de presión. Así, mientras se redefine la postura de Estados Unidos frente a Rusia, queda por ver si este alejamiento de Trump es el inicio de una nueva estrategia o solo otro capítulo en su impredecible política exterior.

TRUMP VISITA TEXAS EN MEDIO DE CRÍTICAS POR LA RESPUESTA A LAS INUNDACIONES

El presidente Donald Trump viajó al centro de Texas para evaluar los daños provocados por las devastadoras inundaciones que han dejado al menos 120 muertos y más de 170 desaparecidos. Aunque la Casa Blanca ha defendido la gestión federal, la visita se da en medio de crecientes cuestionamientos sobre la eficacia del sistema de alertas y la lentitud de la respuesta de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA). La tragedia ha generado fuertes críticas hacia los recortes presupuestarios y reformas propuestas por la administración, incluyendo la posible eliminación de FEMA.

Durante su recorrido, Trump se reunió con autoridades locales, equipos de emergencia y familias afectadas en Kerrville, el epicentro del desastre. El mandatario intentó proyectar empatía y liderazgo, aunque evitó responder preguntas sobre las demoras en los sistemas de alerta y los obstáculos burocráticos reportados por funcionarios locales. La visita se presenta como un esfuerzo por contener el daño político, destacando la coordinación con el gobernador Greg Abbott y otros aliados republicanos, en contraste con el trato más distante ofrecido anteriormente a estados gobernados por demócratas.

Reportes indican que las advertencias locales, claves para prevenir muertes, se emitieron tarde o nunca llegaron a muchas comunidades, agravando el impacto de la crecida del río Guadalupe. En el campamento Mystic, al menos 27 niñas y monitoras murieron, mientras otras siguen desaparecidas. Aunque el gobierno insiste en que las alertas del Servicio Meteorológico fueron “tempranas y consistentes”, el retraso en su difusión a través del sistema CodeRED ha sido objeto de duras críticas por parte de medios, legisladores y organizaciones de emergencia.

La declaración federal de desastre firmada por Trump habilitó asistencia a través de FEMA, pero el debate sobre su futuro resurge con fuerza. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, reiteró que la agencia debe ser eliminada en su forma actual, abriendo un nuevo flanco de controversia. Mientras tanto, el Congreso estatal de Texas se alista para revisar los protocolos de emergencia.