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BERNIE MORENO DEFIENDE LA SOBERANÍA ELECTORAL DE COLOMBIA Y RESALTA LA SOLIDEZ DE LA ALIANZA BILATERAL CON EE. UU.

30 de mayo de 2026

Mensaje completo publicado por el senador Bernie Moreno en su cuenta de X:

“Mañana, mientras millones de colombianos acuden a ejercer su derecho fundamental al voto, el mundo será testigo de la lucha por la democracia en una de sus formas más puras y hermosas. Nacido en Colombia, pero sin votar en estas elecciones por ser ciudadano estadounidense, me presento hoy ante ustedes con profunda humildad, gran respeto y una esperanza inquebrantable, como invitado y observador de este proceso histórico.

Estas son sus elecciones. La solemne decisión de quién liderará Colombia pertenece exclusivamente al pueblo colombiano, a nadie más. Ni a gobiernos ni ciudadanos extranjeros, ni a voces externas, ni a intereses corruptos, ni a criminales dentro o fuera de sus fronteras soberanas.

Este principio inquebrantable constituye la esencia misma de la legitimidad democrática. Celebro la fortaleza de las instituciones democráticas de Colombia y la vital importancia de unas elecciones libres de intimidación, coacción o cualquier forma de interferencia.

Cada ciudadano, ya sea de las vibrantes calles de Bogotá, los barrios históricos de Cartagena, las colinas de Antioquia o los confines del Pacífico y la Amazonía, es igual ante las urnas. Su voto tiene el mismo peso, independientemente de su situación económica o procedencia. En ese momento de marcar la papeleta, todos los colombianos son verdaderamente iguales, y esa igualdad es sagrada y poderosa.

Colombia posee una sólida y orgullosa tradición de elecciones democráticas, forjada a través de casi dos siglos de desafíos, resiliencia y progreso. Durante casi doscientos años, los lazos de amistad, valores compartidos y respeto mutuo entre Estados Unidos y Colombia han perdurado, arraigados en un compromiso común con la libertad y la autodeterminación. Honramos esa alianza perdurable hoy respetando plenamente la soberanía de Colombia y la voluntad de su pueblo.

Estas son, sin duda, unas elecciones cruciales. Las decisiones que tomen mañana tendrán un gran peso histórico y moldearán el destino de las generaciones venideras. Sin embargo, en este momento solemne y de reflexión, mantengo una profunda esperanza. El futuro de Colombia puede ser más brillante que nunca, lleno de prosperidad, seguridad, unidad y oportunidades, guiado por la sabiduría, el coraje y la voluntad colectiva de su pueblo.

Agradezco al Consejo Nacional Electoral (CNE) el honor de invitarme a presenciar este momento crucial. Su compromiso con la transparencia y la integridad electoral fortalece el tejido democrático de la nación.

Que Dios bendiga al pueblo colombiano. Que acudan a las urnas con la mente clara, el corazón firme y la profunda conciencia de la responsabilidad histórica que conlleva su mandato. Su futuro está en sus manos, y así debe ser. Con respeto, esperanza y profunda admiración.”

LITIGIO ARANCELARIO EN EE. UU.: GOBIERNO APELARÁ DEVOLUCIÓN UNIVERSAL DE IMPUESTOS DE IMPORTACIÓN MIENTRAS EMPRESAS EXIGEN CELERIDAD

La batalla legal por la devolución de los aranceles “recíprocos” impuestos por la administración Trump en 2025 ha entrado en una fase crítica de parálisis institucional. El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció formalmente su intención de apelar la orden del juez federal Richard K. Eaton, la cual extendía el derecho de reclamación a la totalidad de los 330.000 importadores del país. La estrategia de la Casa Blanca busca restringir los millonarios desembolsos únicamente a las más de 1.000 compañías que iniciaron litigios individuales, argumentando que el magistrado incurrió en una extralimitación de sus funciones.

Esta ofensiva jurídica frena de golpe la dinámica de un proceso de restitución que venía operando con fluidez tras el histórico fallo de la Corte Suprema en febrero, el cual determinó que el Ejecutivo carecía de facultades constitucionales bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) ya ha validado reclamaciones por $85.000 millones de dólares —más de la mitad del pasivo fiscal estimado en $166.000 millones— y ordenado al Tesoro el desembolso efectivo de $20.600 millones de dólares a las cuentas bancarias de los primeros solicitantes aprobados.

La tensión entre los poderes públicos escalará el próximo 9 de junio, fecha en la que el juez Eaton ha convocado una audiencia clave para exigir al gobierno un plan de aceleración de pagos. La comparecencia obligatoria del comisionado de la CBP, Rodney Scott, ha sido firmemente rechazada por el Departamento de Justicia, cuyos abogados sostienen que un funcionario de alto rango no puede ser compelido a testificar, proponiendo en su lugar el envío de delegados adjuntos. El centro de la controversia técnica radica en las llamadas “cuentas liquidadas”, un estado contable definitivo tras 180 días de la importación que, según el gobierno, la CBP carece de la infraestructura tecnológica y la base legal para recalcular de manera masiva y automatizada.

Para el sector empresarial y comercial en Estados Unidos, la recuperación de estos recursos es un asunto de estricta viabilidad financiera y competitividad operativa. El dictamen judicial original reactivó las expectativas de corporaciones de gran envergadura como Costco, Goodyear Tire, Dole Fresh Fruit y Kohl’s, cuyas demandas individuales congeladas volvieron a ponerse en marcha esta semana por disposición del tribunal. La CBP ha priorizado los pagos por fases, concentrando sus esfuerzos iniciales en los aranceles estimados que aún no se habían liquidado formalmente antes de la sentencia de la Corte Suprema, por tratarse de trámites administrativamente más simples.

Desde la perspectiva macroeconómica y de mercado, la efectiva inyección de estos fondos promete un alivio directo al consumidor estadounidense a través de presiones deflacionarias en el comercio minorista. Gigantes de la distribución como Walmart ya han anunciado planes de reducción de precios en diversos artículos, pese a que su beneficio potencial representa menos del 0.5% de sus ventas anuales. Paralelamente, las firmas de logística global FedEx, UPS y DHL, que operaron como agentes aduanales reteniendo el impuesto a compradores y vendedores, se han comprometido a canalizar expeditamente las devoluciones recibidas directamente hacia los consumidores finales.

En el segmento de las medianas y pequeñas empresas (pymes), la urgencia de liquidez es aún más apremiante para sanear balances impactados por más de un año de distorsiones comerciales y costes imprevistos. Compañías como la juguetera Basic Fun o la firma de cuidado personal Manscaped han reportado retornos parciales de sus reclamaciones, capitales que están siendo destinados de forma inmediata a amortizar deudas bancarias adquiridas para el pago de los aranceles o a fondear operaciones corrientes. La falta de un flujo continuo y predecible en las devoluciones mantiene en vilo la planificación estratégica de este tejido empresarial.

El panorama deja en evidencia el fracaso de la premisa de la política comercial proteccionista de la Casa Blanca, la cual sostenía que los gravámenes bilaterales impulsarían el empleo manufacturero local. Casos como el de la firma Greenbar Distillery demuestran que las empresas debieron absorber sobrecostos en insumos críticos importados no disponibles internamente, obligándolas a indexar precios o a acelerar procesos de automatización laboral para subsistir. Mientras Trump insiste en diseñar nuevos esquemas arancelarios bajo justificaciones alternativas, la seguridad jurídica de los flujos comerciales hacia EE. UU. queda supeditada a las resoluciones de las próximas semanas en las cortes federales.

RÉCORD DE INFLACIÓN EN TRES AÑOS Y DESPLOME EN LA CONFIANZA DEL CONSUMIDOR CONDICIONAN EL COMERCIO EXTERIOR

La economía de los Estados Unidos ha ingresado en un terreno de alta complejidad caracterizado por señales macroeconómicas marcadamente divergentes. El Departamento de Comercio confirmó que el índice de precios de los gastos de consumo personal, la métrica de inflación predilecta por la Reserva Federal para dictar la política monetaria se aceleró en abril hasta alcanzar una tasa interanual del 3,8%. Este registro representa el nivel más alto en los últimos tres años, superando el 3,5% reportado en el ciclo inmediatamente anterior y encendiendo las alarmas en los círculos analíticos sobre la resistencia a la baja de las presiones inflacionarias subyacentes.

La dinámica de los precios mensuales, con un avance del 0,4%, revela que el fenómeno inflacionario ha dejado de ser un asunto estrictamente circunscrito a la volatilidad energética. Si bien el precio de la gasolina en el mercado doméstico actúa como el principal vector de aceleración, el informe oficial del jueves expuso incrementos generalizados en las tarifas de electricidad, las prendas de vestir y los alimentos básicos de la canasta familiar. Esta propagación sectorial sugiere un anclaje de las expectativas de inflación que complica la hoja de ruta de los gobernadores del banco central.

Como consecuencia directa de este encarecimiento sostenido del costo de vida, el Índice de Confianza del Consumidor del Conference Board revirtió su racha expansiva en mayo, anotando un retroceso de 0,7 puntos para ubicarse en las 93,1 unidades. Esta contracción se alinea con las lecturas de la Universidad de Michigan, cuyo indicador homólogo descendió a mínimos históricos. El descontento de la población civil radica en un rezago estructural: el incremento nominal de los salarios medios ha sido persistentemente superado por la velocidad de la inflación, contrayendo el ingreso disponible real de la clase media estadounidense.

La raíz de esta perturbación global se localiza en el frente geopolítico internacional, específicamente en las disrupciones logísticas derivadas de las hostilidades abiertas en Oriente Próximo. El conflicto bélico ha afectado sensiblemente el libre tránsito de buques cisterna y petroleros que transportan crudo desde el Golfo Pérsico hacia las principales economías occidentales. Esta prima de riesgo geopolítico ha empujado las cotizaciones internacionales del petróleo a niveles críticos, encareciendo los fletes marítimos y los combustibles de refinación, dos variables que impactan directamente las estructuras de costos de las cadenas de suministro globales.

El mercado inmobiliario estadounidense tampoco es ajeno a este endurecimiento de las condiciones financieras. Freddie Mac informó que la tasa de interés promedio para las hipotecas de tipo fijo a 30 años se incrementó al 6,53%, marcando su cota más elevada en los últimos nueve meses. Aunque el indicador se mantiene técnicamente por debajo del 6,89% registrado en el mismo periodo del año anterior, el encarecimiento marginal del crédito residencial reduce severamente la asequibilidad de la vivienda, forzando a los compradores potenciales a postergar decisiones de inversión a largo plazo.

Por el lado del mercado laboral, el panorama exhibe una notable dualidad entre estabilidad y atonía. El Departamento de Trabajo notificó que las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo subieron a 215.000 la semana pasada, con un promedio móvil de cuatro semanas que se situó en 209.000 reclamos. Si bien estas cifras confirman que los despidos masivos permanecen en rangos históricamente bajos, los analistas sectoriales enfatizan que el ritmo de contratación neta de las empresas y agencias gubernamentales promedia menos de 10.000 puestos mensuales, la tasa de absorción de empleo más baja fuera de una recesión desde el año 2002.

En un contraste contracorriente, Wall Street opera en una dimensión de optimismo corporativo desvinculado de la economía de a pie. El índice S&P 500 y los demás indicadores principales de la plaza neoyorquina encadenaron su sexta semana consecutiva de ganancias sustanciales, aproximándose a máximos históricos al cierre de mayo. Las plazas financieras europeas y asiáticas replicaron esta tendencia alcista, impulsadas por las sólidas declaraciones de ganancias del sector tecnológico y la expectativa de que los balances de las grandes corporaciones multinacionales logren indexar sus márgenes frente al choque inflacionario.

Finalmente, el factor político introduce una dosis de incertidumbre institucional que los mercados globales ya están tasando. Con las elecciones legislativas de mitad de mandato a tan solo cinco meses de distancia, el empeoramiento del frente inflacionario deteriora el respaldo popular hacia las directrices de la Casa Blanca, configurando un escenario de alta volatilidad regulatoria. Una eventual recomposición de fuerzas en el Capitolio podría alterar la política arancelaria estadounidense y modificar las prioridades presupuestales en materia de asistencia internacional y acuerdos comerciales bilaterales durante la segunda mitad del año.

EE. UU. CONSOLIDA LIDERAZGO GLOBAL EN IA CON INVERSIONES POR $2,7 BILLONES Y UNA HISTÓRICA PARTICIPACIÓN ESTATAL EN INTEL

La Casa Blanca ha consolidado formalmente la posición de Estados Unidos como el epicentro indiscutible de la inteligencia artificial (IA) a nivel global, reportando una movilización de inversiones tecnológicas y de infraestructura que ya alcanza los $2,7 billones de dólares. Esta masiva inyección de capital, impulsada bajo la premisa de que la supremacía en semiconductores e IA es un asunto crítico de seguridad nacional y competitividad exterior, marca una profunda transformación en la interacción entre el Estado y el sector privado tecnológico. 

El pilar de esta estrategia de soberanía digital quedó en evidencia tras la inédita decisión de la administración de adquirir una participación accionaria del 10% en Intel Corporation (equivalente a 433,3 millones de millones de acciones básicas). La operación, valorada inicialmente en unos $8.900 millones de dólares a un precio pactado de $20,47 por acción, se financió reconvirtiendo los subsidios previamente asignados de la Ley CHIPS (CHIPS Act) y el programa Secure Enclave en capital social. Desde la ejecución del acuerdo, las acciones de Intel se han disparado más de un 190% en Wall Street en lo que va de 2026, cotizando cerca de los $108 dólares y generando plusvalías latentes para el Tesoro estadounidense superiores a los $35.000 millones de dólares. 

El repunte de Intel no solo responde al respaldo financiero de Washington, sino a un cambio macroeconómico en la naturaleza de las cargas de trabajo de la IA. Mientras la fase inicial de entrenamiento de modelos masivos benefició casi exclusivamente a los procesadores gráficos (GPUs) de competidores como Nvidia, la actual evolución hacia la inferencia y los sistemas de agentes autónomos ha reinsertado a las unidades centrales de procesamiento (CPUs) —el núcleo histórico de Intel— como componentes esenciales de los servidores de datos. En su último reporte trimestral de 2026, la división de Centros de Datos e IA de Intel escaló un 22%, con una demanda que supera su capacidad de fundición y contratos plurianuales de suministro con gigantes como Alphabet (Google). 

De forma paralela a la política microchips, la administración ha vinculado la carrera de la IA con la dominación energética regional. Durante la Cumbre de Energía e Innovación celebrada en Pensilvania, se oficializó un paquete de inversiones conjuntas por $90.000 millones de dólares destinado a transformar el estado en un polo tecnológico masivo. El plan estratégico aprovecha las abundantes reservas de gas natural de la formación Marcellus Shale y el relanzamiento de la energía nuclear para alimentar la colosal demanda eléctrica de los centros de datos de última generación. 

Entre los compromisos corporativos más destacados en este corredor tecnológico se encuentran un despliegue de $25.000 millones de dólares por parte de Google en infraestructura digital, otros $25.000 millones del fondo Blackstone en plantas de gas y centros de datos, y $15.000 millones de FirstEnergy para optimizar las redes de transmisión eléctrica. Asimismo, la firma Westinghouse proyecta la construcción de diez nuevos reactores nucleares hacia 2030, una medida alineada con las órdenes ejecutivas de la Casa Blanca para blindar la infraestructura crítica frente a las vulnerabilidades de la cadena de suministro internacional.

El panorama actual constata que la administración Trump no concibe la inteligencia artificial como un sector económico aislado, sino como la infraestructura base de la economía del siglo XXI. Con los índices bursátiles S&P 500 y Nasdaq marcando récords históricos recurrentes, la fusión de la política energética fósil y nuclear con los requerimientos de la computación avanzada define la nueva matriz competitiva con la que Estados Unidos busca neutralizar el avance tecnológico de las potencias asiáticas y europeas.nes nacionales previstas para los próximos años.