Edición 201 - Sostenibilidad 2024
Incorporación femenina en el trabajo: un pilar para la sostenibilidad regional

Por Paola Sierra, Gerente de Relacionamiento, Laboratoria
El desarrollo sostenible y equitativo es un objetivo que Latinoamérica ha perseguido desde hace años, desde distintos sectores, y que es clave para el futuro de la región. Un aspecto fundamental para lograr esta meta, que a menudo no es tan considerado como otros, es la inclusión activa de las mujeres en el mundo laboral. Su participación no solo añade diversidad de perspectivas y proporciona oportunidades de calidad para las mujeres, sino que impulsa cambios sociales y ambientales críticos, especialmente en nuestro continente que enfrenta múltiples desafíos.
En primer lugar, hay que entender que las mujeres se ven profundamente afectadas por los problemas medioambientales. La escasez de agua potable, por ejemplo, afecta directamente a las mujeres, quienes en ocho de cada diez hogares sin acceso a este recurso son las responsables de recoger agua, limitando así su capacidad de obtener empleos remunerados. María-Noel Vaeza, Directora de ONU Mujeres para América Latina, destaca que las mujeres cuidan del planeta y sus comunidades “tres y cuatro veces más que los hombres” y que enfrentan una “triple crisis planetaria”: cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación. Esto agudiza la pobreza femenina, especialmente en el contexto de desplazamientos climáticos que afectarán a 150 millones de mujeres y niñas.
El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 5 reconoce la equidad de género como pilar del progreso. En América Latina, alrededor del 40% de las mujeres son jefas de hogar y, además de trabajar, realizan tareas de cuidado que representan el 22% del PIB regional, superando sectores como el petróleo (ONU Mujeres, 2024). No obstante, solo el 52% de las mujeres tiene un empleo formal, mientras que 160 millones trabajan en la informalidad. Según Vaeza, desarrollar sistemas de cuidado permitiría que más mujeres trabajen formalmente, generando “un triple dividendo: en la familia, en la creación de empleo y en la economía.”
Por otro lado, diversos estudios muestran el impacto positivo del liderazgo femenino en la sostenibilidad. Tanto la OIT como el BID han documentado cómo empresas lideradas por mujeres en sectores como el energético han reportado políticas ambientales más responsables y un uso eficiente de recursos. Además, investigaciones de McKinsey demuestran que empresas con mayor diversidad de género tienden a ser más sostenibles y rentables, por lo que se vuelve imperativo que más mujeres lleguen a cargos de liderazgo y responsabilidad en todas las industrias.
La integración de la mujer en el mundo laboral es esencial para construir una economía sostenible en América Latina. Más allá de un imperativo ético, es una estrategia comprobada para enfrentar los retos sociales y ambientales de la región. Incrementar el acceso laboral femenino no solo aporta beneficios económicos, sino también un impacto profundo en el bienestar social y en la sostenibilidad.
Noviembre 2024