
Por María Ximena Álvarez, jefe de Desempeño Sostenible, Grupo Ecopetrol
Las conversaciones que tuvieron lugar en la COP 16 de biodiversidad representan una nueva oportunidad para que los expertos identifiquemos y perfeccionemos métodos para medir el valor que generan las inversiones de sostenibilidad que hacemos las empresas. En este contexto, resulta crucial redirigir la narrativa sobre la sostenibilidad, moviéndola de la esfera de la responsabilidad corporativa y filantropía a la de una estrategia fundamental para la creación de valor de largo plazo.
Aprovechando los resultados de uno de los eventos de sostenibilidad más importantes del año, la COP 16 sobre la Diversidad Biológica en Cali, quiero resaltar las oportunidades que surgen de las inversiones en sostenibilidad que hacemos las empresas, particularmente aquellas orientadas a la protección y preservación de la biodiversidad. Muchas veces, estas inversiones son percibidas erróneamente como acciones filantrópicas o gastos sin retorno tangible, y se ignora el papel que juegan en la construcción de un futuro más resiliente y competitivo para las empresas y la sociedad.
En la COP 15 que se celebró en el 2021-2022, se identificó que la inversión anual necesaria para detener y revertir la pérdida de la biodiversidad oscila entre los $200.000 y $700.000 millones de dólares anuales hasta el 2030. Garantizar que estas inversiones se den es crítico porque, como humanidad, hoy nos enfrentamos a diferentes tipos de afectaciones por la pérdida de biodiversidad, una de ellas, el cambio climático. La captura y almacenamiento de CO2 se da en ecosistemas saludables de forma natural, como lo son los bosques, humedales y océanos. Este almacenamiento regula las condiciones climáticas.
La pérdida de biodiversidad y relación con el cambio climático nos obliga a tomar medidas urgentes para mitigar sus impactos y podemos hacerlo de forma reactiva, costosa y con soluciones de corto plazo (como pasa con la atención a huracanes, inundaciones, deslizamientos y monzones); o hacerlo con una aproximación anticipativa y de prevención, como es el caso de la preservación y protección del medio ambiente, los ecosistemas, la flora y la fauna.
Pero el cambio climático ha sido un tema de discusión global durante décadas, y se han logrado avances en compromisos internacionales y acciones concretas para reducir emisiones. En contraste, la protección de la biodiversidad ha recibido menor atención, a pesar de ser igualmente importante para la subsistencia del planeta y las especies que lo habitamos. La protección de la biodiversidad es fundamental para garantizar la sostenibilidad del planeta y mitigar los efectos del cambio climático.
La COP 16 logró acuerdos entre países y gobiernos que buscan la protección de ecosistemas y especies, también se aprovechó como plataforma para discutir cómo las inversiones en biodiversidad generan valor tangible para el planeta y para las empresas que deciden alinearse con este propósito. Y aunque cada vez más las empresas reconocen que su éxito en el largo plazo depende de la salud de los ecosistemas y la estabilidad climática, aun son tímidas destinando recursos para este tipo de inversiones.
Desde el sector privado, ¿cómo podemos pasar de la conversación a la acción y hacer inversiones significativas de manera permanente y sostenida? En primer lugar, la clave está en medir y evidenciar los retornos financieros y económicos de estas inversiones. Es fundamental demostrar cómo las iniciativas en biodiversidad y sostenibilidad contribuyen a reducir riesgos operativos y fortalecer la licencia social para operar, contribuyendo de esta forma a la mejora de los resultados financieros de las compañías y el desarrollo económico de las regiones.
En el Grupo Ecopetrol hemos creado una metodología avanzada, precisa y avalada por el área financiera de la compañía que permite cuantificar y monetizar el valor de nuestras inversiones en sostenibilidad. Demostramos cómo las inversiones en Cambio Climático, Agua, Territorios Sostenibles y Ciencia, Tecnología e Innovación (CT+i) generaron ingresos, ahorros y evitaron la materialización de nuevos costos, obteniendo así un impacto directo en nuestra utilidad neta. En el 2023, las inversiones en estos cuatro asuntos de sostenibilidad aportaron más de $60 mil millones de pesos a la utilidad neta del Grupo Ecopetrol, confirmando que la sostenibilidad puede y debe ser vista como un motor financiero.
Además de los beneficios financieros directos, estas inversiones también impulsan el desarrollo económico regional. Cuando una empresa invierte en sostenibilidad, genera empleo, fomenta prácticas sostenibles y promueve la innovación tecnológica. En 2023, las iniciativas de sostenibilidad de Grupo Ecopetrol aportaron con más de $1,2 billones de pesos al Producto Interno Bruto (PIB) de 26 departamentos de Colombia, demostrando así que este tipo de inversiones son un catalizador para el crecimiento económico del país.
Un ejemplo de esto es nuestra iniciativa de Soluciones Basadas en la Naturaleza, donde participamos en proyectos de reforestación y compensación ambiental. Estas iniciativas no solo protegen el entorno, sino que generan empleo en comunidades locales, desarrollan capacidades especializadas y dinamizan las economías locales. El impacto de estas inversiones es multiplicador, pues no solo mejoran la sostenibilidad de nuestras operaciones, sino que contribuyen a la prosperidad a largo plazo de las regiones donde operamos.
Este cambio de perspectiva hacia la sostenibilidad como una fuente generadora de valor, es crucial para transformar la conversación que se dan tanto en las empresas como en plataformas como la COP 16. Evidenciar cuantitativamente cómo la sostenibilidad genera retorno financiero y económico, permitirá soportar la toma de decisiones e impulsar un incremento en la asignación de recursos para estas iniciativas, promoviendo adicionalmente la creación de nuevas fuentes de financiación.
En resumen, el encuentro en Cali marcó una nueva etapa en la relación entre los sectores público y privado y la biodiversidad. No solo fue un espacio para hablar sobre la crisis ecológica global, sino también para destacar que invertir en la naturaleza genera retornos tanto para el planeta, como para las compañías y sus inversionistas. Proteger la biodiversidad es, en última instancia, proteger los cimientos mismos de la economía global.
Noviembre 2024