Edición 212 - El futuro de la salud en Colombia: retos, innovación y sostenibilidad 2026
Entre la cobertura y la sostenibilidad: el punto de equilibrio que Colombia necesita

Por: Juan Sebastián Salcedo, director de Acceso a Mercados y Asuntos Públicos para Países Andinos, Centroamérica y el Caribe de Bayer.
Colombia ha consolidado, durante más de tres décadas, uno de los sistemas de salud con mayor cobertura de la región —98,45 % al 30 de junio de 2025, según cifras del Ministerio de Salud y Protección Social—, garantizando además una protección financiera que ha evitado que millones de hogares caigan en la pobreza por motivos de salud.
Estos logros hoy conviven con desafíos propios de un sistema que necesita adaptarse a nuevas realidades. La premisa de una cobertura universal y de un derecho sin restricciones plantea tensiones sobre la continuidad y la sostenibilidad financiera. Por esto, es necesario asegurar que el país fortalezca un sistema de salud que realmente funcione para las personas.
La pregunta central es clara: ¿cómo equilibrar una cobertura universal con la sostenibilidad, sin afectar la atención ni la protección financiera de la población?
1. Garantizar que los recursos y mecanismos actuales sean suficientes con una UPC que responda a las necesidades reales de salud
La Unidad de Pago por Capitación (UPC), regida actualmente por la Resolución 2764 de 2025, debería ser suficiente para financiar la atención médica, los exámenes diagnósticos, la mayor parte de los medicamentos aprobados en el país y casi el 100 % de los procedimientos prestados en los distintos niveles de atención.
Sin embargo, su cálculo se basa principalmente en variables sociodemográficas —edad, sexo, dispersión geográfica— sin incorporar la carga de enfermedad ni la concentración del riesgo. De acuerdo con diversos expertos, esta brecha ha generado una desfinanciación estructural.
El modelo de aseguramiento descansa en el equilibrio entre población sana y población enferma. Pero, para que esta premisa funcione es indispensable reconocer la prevalencia creciente de enfermedades crónicas, condiciones de alto costo y otros factores de riesgo que presionan la suficiencia de la prima.
Presupuestos Máximos: una herramienta valiosa que requiere ajustes
Colombia se destaca por garantizar acceso a medicamentos desde el momento de su aprobación regulatoria, independientemente de un proceso previo de evaluación económica como sucede en otros países. Esto genera oportunidades, pero también desafíos en la financiación.
Desde su implementación en 2020, los Presupuestos Máximos han mostrado signos consistentes de subestimación frente a las necesidades reales: incorporación de nuevos medicamentos, mayor incidencia de patologías de alto costo y ampliación de grupos poblacionales atendidos.
Para corregir esta tendencia se requiere: evaluación precisa del riesgo poblacional y perfil epidemiológico, mecanismos claros y sostenibles para financiar patologías huérfanas, ajustes parciales y definitivos oportunos, y mayor claridad en reglas metodológicas y de gobernanza.
2. Diversificar las fuentes de financiación: un debate inaplazable
Es necesario abrir un debate técnico sobre alternativas complementarias, como: revisión de copagos y cuotas moderadoras según capacidad de pago, seguros complementarios voluntarios, fondos de innovación financiados por el Estado o esquemas mixtos, cooperación internacional y banca multilateral, y modelos de pago basados en resultados o primas ligadas al éxito terapéutico.
Independientemente del rol público o privado, se trata de sumar mecanismos, no sustituirlos, para proteger la cobertura universal y la estabilidad del sistema.
3. Innovación en acceso: una oportunidad para equilibrar cobertura y sostenibilidad
La innovación no se limita a nuevos medicamentos, también implica innovar en cómo se financian, incorporan y gestionan.
Herramientas como acuerdos de acceso administrado (Managed Entry Agreements), modelos de riesgo compartido financiero o clínico, compras estratégicas o centralizadas y alianzas público–privadas permiten adoptar innovación de forma responsable y eficiente.
La industria farmacéutica multinacional acumula experiencia internacional en estos modelos y ya existen experiencias piloto en Colombia que han demostrado ahorros, ampliación de acceso y mayor transparencia. Ese capital de conocimiento debe trabajarse con visión de país.
Un llamado a la acción colectiva
Colombia no necesita más confrontación, sino cooperación inteligente. Las decisiones deben basarse en criterios técnicos y evidencia, impulsando soluciones innovadoras y sostenibles.
La sostenibilidad del sistema es una responsabilidad compartida: gobierno, sector privado, sociedad civil, asociaciones, organismos multilaterales y ciudadanía. Cada actor aporta desde su rol. Porque la salud es, en esencia, el activo más valioso de una sociedad. Cuidarla es un deber colectivo.
Febrero 2026