¿Debemos dejar de hablar de liderazgo femenino? - Business Mail Digital

Edición 203 - Liderazgo empresarial: Mujeres dirigentes 2025          


¿Debemos dejar de hablar de liderazgo femenino?

Foto GJ Comunicaciones

Por Valentina Humar, directora general de GJ Comunicaciones


Según el Global Gender Gap Report 2023, las mujeres ocupan el 35% de los puestos directivos a nivel mundial, con menor representación en sectores como tecnología y energía. A pesar del avance, sigue tratándose como una categoría aparte. En los años 90, las mujeres apenas alcanzaban el 15% de los cargos de liderazgo y, para el 2000, esta cifra subió al 20-25%.

Lo anterior permite plantearse estas preguntas clave: ¿es momento de hablar simplemente de liderazgo?, ¿el enfoque de género sigue siendo necesario o perpetúa una división innecesaria?

El Foro Económico Mundial estima que faltan 131 años para cerrar la brecha de género en lo que se refiere a oportunidades económicas, educación y liderazgo. La desigualdad estructural sigue siendo una barrera real, lo que justifica la necesidad de seguir impulsando iniciativas con enfoque de género. Programas de mentoría, becas y políticas de equidad han sido clave para que más mujeres accedan a posiciones de poder.

Sin embargo, tras más de 40 años de lucha por la equidad, surge otra postura: ¿hasta cuándo seguiremos diferenciando? Continuar separando el liderazgo en categorías de género refuerza la idea de que el liderazgo de las mujeres es un fenómeno “especial” y no algo natural. Por ejemplo, bajo la etiqueta “líderes femeninas”, se corre el riesgo de perpetuar estereotipos y crear una falsa dicotomía entre el liderazgo “masculino” y el “femenino”. Si el objetivo es la igualdad, ¿no debemos simplemente llamarlas “líderes”?

No se puede ignorar las desigualdades que persisten ni eliminar los esfuerzos que han impulsado la equidad. La transparencia en políticas salariales y la diversidad en los consejos directivos han sido fundamentales para avanzar. También, se deben crear entornos donde las mujeres sean vistas como iguales sin necesidad de etiquetas. Esto implica reconocer sus logros sin recurrir a estereotipos de género y valorar su liderazgo en igualdad de condiciones.

Finalmente, el liderazgo del futuro no debería definirse por género, sino entenderse simplemente como liderazgo. La pregunta no es si debemos dejar de hablar de “liderazgo femenino”, sino ¿cuándo estaremos listos para hacerlo? Alcanzar ese punto requerirá un cambio cultural profundo, donde las mujeres sean reconocidas como líderes por derecho propio, sin etiquetas que las distingan o encasillen. Solo hasta ese entonces, se podrá afirmar que hemos logrado una verdadera igualdad en el liderazgo.

Marzo 2025