Edición 205 - TLC Colombia-Estados Unidos: Relación de oportunidades 2025
Aranceles recíprocos: La reconfiguración del sistema multilateral de comercio y su impacto para Colombia

Por Olga Lucía Salamanca, socia directora de Política y Defensa Comercial de Araújo Ibarra Consultores en Negocios Internacionales.
La decisión de Estados Unidos de imponer aranceles recíprocos a las importaciones, amparada en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), marca un punto de inflexión en su política comercial. Más allá de los efectos inmediatos, esta medida refleja un cambio estructural en la forma como Washington concibe la defensa de su seguridad económica y su posicionamiento geopolítico.
Estados Unidos sostiene que los persistentes desequilibrios comerciales, la falta de reciprocidad y ciertas políticas económicas externas constituyen amenazas a su seguridad nacional. Como respuesta, impuso un arancel general del 10% a la mayoría de importaciones y un arancel del 145% a productos de China, complementado por tarifas adicionales que, por ahora, han sido puestas en pausa.

Detrás de esta decisión subyace la necesidad de contrarrestar las distorsiones del modelo económico chino. El modelo de intervención estatal, los subsidios estratégicos y el incumplimiento de estándares laborales y ambientales de China han generado desequilibrios que el sistema multilateral de comercio, liderado por la OMC, no ha logrado corregir eficazmente. Ante la parálisis de los mecanismos multilaterales, Estados Unidos ha optado por medidas unilaterales de defensa económica.
Adicionalmente, los aranceles se utilizan como herramienta de negociación para resolver “irritantes comerciales” en diversas agendas bilaterales, incluyendo migración con México, regulaciones ambientales con la Unión Europea y normas automotrices con Colombia.
En este contexto, Colombia enfrenta la aplicación del arancel general del 10%, afectando especialmente sus exportaciones no tradicionales. No obstante, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos sigue vigente, preservando ventajas frente a países sin acuerdo. Además, los exportadores colombianos que incorporen insumos estadounidenses podrán mitigar el impacto de la tarifa, que solo se aplicará sobre el contenido no estadounidense.
Simultáneamente, la medida presenta oportunidades para las exportaciones no tradicionales, impulsadas por tendencias de “nearshoring” y “friendshoring”, así como por la necesidad de diversificar las cadenas de suministro globales. Aprovechar estas oportunidades requerirá adaptación a exigencias más estrictas en reglas de origen y contenido nacional.
La amenaza de desviación de comercio hacia América Latina y Asia
Un riesgo emergente es la desviación de comercio originada por los nuevos aranceles a China. The Economist advierte sobre la posibilidad de que empresas chinas utilicen a países latinoamericanos y del sudeste asiático como plataformas de exportación para eludir los aranceles estadounidenses. Este patrón, ya observado tras las medidas de 2018, podría intensificarse, afectando la industria manufacturera local.
El exembajador mexicano, Jorge Guajardo señala que los países deben permanecer alerta ante una oleada de productos chinos que podría competir deslealmente con la producción nacional. En respuesta, iniciativas como el “Plan México” buscan proteger sectores estratégicos mediante fortalecimiento de la producción nacional, control de inversiones y ajuste de aranceles a países sin acuerdos comerciales.
Para Colombia, mitigar este riesgo implica fortalecer los controles de origen, mejorar la transparencia en las cadenas de suministro, y consolidar la facilitación comercial. Además, resulta esencial mantener un diálogo constructivo con las autoridades estadounidenses para preservar condiciones preferenciales y minimizar riesgos de percepción de competencia desleal.
En definitiva, los aranceles recíprocos son un nuevo frente en la transformación del orden económico global. Reconocer sus causas estructurales y anticipar sus efectos será fundamental para que América Latina, y en particular Colombia, pueda adaptarse de manera estratégica a este desafiante escenario internacional.
Mayo 2025