Edición 206 - Servicios legales: Protección de datos & PI 2025
De la promesa al riesgo: La carrera por regular la inteligencia artificial en Colombia

Por Andrés Meza Scarpetta, asociado del Grupo de Práctica de Tecnología, Comunicaciones & Protección de Datos de Gómez-Pinzón
A la fecha, en Colombia existen más de ocho proyectos de ley que buscan regular la inteligencia artificial (“IA”). Adicionalmente, existen más de diez proyectos de ley que incluyen la expresión “inteligencia artificial” o que, de manera tangencial, incluyen algún tipo de regulación en la materia.
Este número ha venido creciendo en el último año y se espera que se radiquen de dos a tres proyectos adicionales en la presente legislatura, uno de ellos y quizás el más destacado por la tracción que podría ganar en el Congreso, es el proyecto de ley radicado el pasado 7 de mayo de manera conjunta por el Ministerio de Ciencias y el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

Todos los proyectos de ley que cursan actualmente en el Congreso tienen enfoques, tintes políticos y preocupaciones diferentes. Se pueden encontrar proyectos de ley que abordan la inquietud no menor del posible reemplazo del trabajador humano por la IA, proyectos de ley que buscan crear tipos penales para penalizar delitos cometidos utilizando IA, proyectos de ley que sí buscan regular los sistemas de IA como un todo y, en aras de la verdad, proyectos de ley que en la práctica no tienen ninguna disposición relevante.
¿Hacia donde vamos entonces? La IA en Colombia se va a regular más temprano que tarde. Sin embargo, al término de la presente legislatura, o la siguiente, fácilmente el país puede llegar a contar con tres o cuatro proyectos de ley sobre IA con diferentes enfoques, entes de vigilancia y obligaciones disímiles por sector de la economía.
Al margen de la posible dispersión regulatoria, el fin es loable; Colombia mandando la parada en Latinoamérica en la regulación de inteligencia artificial. No obstante, desde el Congreso, y a través de los mecanismos de participación ciudadana que la Constitución y leyes establecen, se debe hacer un llamado colectivo a la unificación de los proyectos de ley y al trámite lento, pero seguro, de una regulación que realmente sea beneficiosa para todos los actores interesados.
Los ejercicios legislativos en la región, desafortunadamente, parten muchas veces de la experiencia ya recorrida por los legisladores europeos o de los Estados Unidos. Pero, de todas las veces en las que se ha reprochado esta costumbre, esta es la excepción. Este mismo año entró en vigencia el EU AI Act promulgado por el parlamento europeo, una regulación para la IA sin precedentes que realiza una adecuada aproximación inicial desde una clasificación de riesgo sin detener el desarrollo o evolución de los sistemas de IA.
Estas experiencias pueden ser la base para buscar la expedición de una regulación unificada en el país, partiendo de la base de la proactividad ante una tecnología que, utilizada correctamente, generará beneficios importantes para la economía y la sociedad.
En conclusión, y para sustentar que, en efecto, el legislador es sabio, al Congreso colombiano le asiste el deber de identificar donde están los verdaderos vectores de riesgo en el marco de la utilización de la IA, cuáles son sus ventajas para un país como Colombia (por ejemplo, avances médicos, avances en el sector agroindustrial, avances en el sector TIC, entre otros) y, hecho este ejercicio, realmente pensar en una regulación unificada que potencie el desarrollo de los sistemas de IA. ¿En qué terminará la promesa que se convirtió en el riesgo? En contados meses lo sabremos.
Junio 2025