COP30: América Latina ante su punto de inflexión climático - Business Mail Digital

Edición 208 - Sostenibilidad y Responsabilidad Social Empresarial 2025          


COP30: América Latina ante su punto de inflexión climático

Por: KPMG Colombia


La próxima Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, la COP30, que se celebrará en 2025 en Brasil, no es simplemente una cita diplomática en el calendario ambiental internacional. Representa una oportunidad histórica para que América Latina se consolide como protagonista en una nueva economía centrada en la regeneración ambiental, la descarbonización productiva y la conservación estratégica de sus recursos naturales. La región, con su enorme capital natural y social, no parte de cero. Por el contrario, posee ventajas comparativas únicas que, si se gestionan con inteligencia y visión, pueden convertirse en los pilares de un nuevo modelo de desarrollo.

América Latina alberga más del 40 % de la biodiversidad mundial, contiene el 20 % del agua dulce del planeta y es hogar de algunos de los ecosistemas más críticos para la estabilidad climática global, como la Amazonía, los bosques tropicales andinos, los páramos, los manglares costeros y los corales del Caribe. A esto se suma un valioso conocimiento ancestral acumulado por las comunidades indígenas, cuya relación con la tierra ha sido históricamente sostenible y armónica. Este conjunto de recursos y saberes ubica a la región en una posición privilegiada, no solo para adaptarse al cambio climático, sino también para liderar soluciones globales desde una perspectiva propia, diversa e inclusiva.

Un caso paradigmático es el de Colombia, que en los últimos años ha dado pasos importantes al reconocer su dependencia económica de los servicios ecosistémicos. El país ha avanzado en políticas de restauración ecológica, transición energética, bioeconomía y justicia ambiental. Sin embargo, persisten retos significativos, especialmente en términos de inclusión. La transición climática no será justa ni efectiva si no incorpora a los pequeños productores rurales y las comunidades campesinas, que a menudo carecen de acceso a financiamiento, tecnología e infraestructura básica para participar de manera activa en los nuevos modelos económicos sostenibles.

En este contexto, el sector empresarial tiene un rol fundamental. La creciente presión para adoptar estándares ESG está transformando la manera en que las empresas, grandes y pequeñas, operan e invierten. Las corporaciones multinacionales ya han comenzado a integrar estos criterios en sus estrategias, pero pymes enfrentan obstáculos mayores: baja capacidad técnica, falta de información, marcos regulatorios fragmentados y recursos limitados. Aquí es donde intervienen actores clave como las consultoras especializadas, entre ellas KPMG, que acompañan a las organizaciones en sus procesos de adaptación, cumplimiento normativo, reporte no financiero y redefinición estratégica. Es importante entender que el cumplimiento ESG no es un lujo ni una tendencia pasajera. Es, cada vez más, una condición para acceder a mercados internacionales, atraer inversión y garantizar la resiliencia operativa en un mundo volátil y cambiante.

Por supuesto, ninguna estrategia de transformación será viable sin una inclusión real y efectiva de los pueblos indígenas. Su papel no puede seguir siendo decorativo o simbólico en los foros. Estas comunidades poseen un conocimiento ecológico, una cosmovisión basada en el equilibrio, una ética de cuidado intergeneracional y una experiencia milenaria en el manejo de territorios complejos. Integrarlas no solo es un acto de justicia histórica, sino también de eficiencia climática y sostenibilidad territorial. Sus prácticas pueden guiar modelos alternativos de gestión del suelo y de la biodiversidad. Pero, para ello, es necesario reconocer su autonomía, respetar sus derechos colectivos, garantizar su participación plena y combatir cualquier forma de extractivismo sin consulta.

Además, la cooperación regional es indispensable. América Latina no puede afrontar estos desafíos de manera fragmentada. La Amazonía, por ejemplo, no entiende de fronteras. Los gobiernos de Brasil, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador deben actuar de manera coordinada para detener la deforestación, combatir las economías ilegales, promover corredores ecológicos y construir una economía amazónica basada en la conservación, la investigación científica, el turismo sostenible y la bioinnovación. Esta tarea exige mecanismos institucionales más robustos, financiamiento, alianzas público-privadas de largo plazo y una articulación eficaz entre niveles de gobierno, actores sociales, académicos e indígenas. La integración regional debe pasar del discurso a la acción concreta.

El problema, sin embargo, es urgente. El ecosistema amazónico se encuentra al borde de un punto de no retorno. Estudios científicos advierten que, si la deforestación continúa a los niveles actuales, se desencadenará un proceso de “sabanización” que alterará los ciclos hidrológicos, reduciendo las lluvias en regiones del continente, afectando la agricultura, la seguridad alimentaria, la energía hidroeléctrica y el acceso al agua. Este no es un escenario lejano ni hipotético: ya está en curso. Y sus consecuencias serían catastróficas, tanto para la región como para el equilibrio climático global.

Ante este panorama, el rol de las potencias sigue siendo relevante. La participación de Estados Unidos, la Unión Europea y China será clave, tanto en términos de financiamiento como de presión política para el cumplimiento de los acuerdos multilaterales. No obstante, existe incertidumbre sobre el futuro. Una eventual presidencia de Donald Trump en EE. UU., por ejemplo, podría significar un retroceso dramático en el liderazgo climático global de ese país. En ese contexto, América Latina tiene una oportunidad única de llenar ese vacío geopolítico con propuestas, si logra consolidarse como bloque regional con una visión compartida de desarrollo sostenible, capaz de hablar con una sola voz y negociar desde una posición de fuerza moral y estratégica.

Agosto 2025