Medicamentos falsificados: el riesgo que nos compete a todos - Business Mail Digital

Edición 216 - Tendencias y desafíos del entorno legal empresarial en Colombia 2026          


Medicamentos falsificados: el riesgo que nos compete a todos

Foto: Novo Nordisk Colombia

Por: Novo Nordisk Colombia


Colombia encabeza la lista regional de fabricación y distribución de productos farmacéuticos fraudulentos, según Fifarma (2024).

En diciembre de 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó oficialmente la obesidad como una enfermedad crónica y recurrente, y validó el uso de medicamentos GLP-1 como herramienta terapéutica, siempre bajo prescripción médica y acompañados de intervención conductual.

La demanda de estos medicamentos, ya de por sí alta, se ha disparado en los últimos años. Con ello, se ha aumentado su falsificación. Gimnasios, páginas web sin registro y grupos de redes sociales son algunos de los entornos donde más se evidencia esta problemática en Colombia, que ya encabezaba la lista regional de países con mayor fabricación y distribución de productos farmacéuticos falsificados y donde, según Fifarma, se ha agravado un problema que no es nuevo, pero que hoy llega a públicos que nunca antes habían estado expuestos a él.

Según la OMS, en países de renta media, uno de cada diez medicamentos es subestándar o falsificado. En América Latina, esa proporción asciende al 30 %. Las consecuencias van desde intoxicaciones hasta resistencia antimicrobiana y sus costos los asumen el sistema de salud, las empresas y las familias.

“El INVIMA define como fraudulento todo producto que carezca de registro sanitario. Es decir, que no tenga garantías de seguridad ni eficacia, y cuya fabricación y almacenamiento sean desconocidos. Comercializarlos es un delito que pone en riesgo la vida del paciente”, afirma Alexandra Guarín, directora Médica, Regulatoria y de Farmacovigilancia para Novo Nordisk Colombia.

Ante un mercado cada vez más saturado de atajos, el primer filtro es el consumidor. Antes de adquirir cualquier medicamento, vale la pena hacerse seis preguntas. La primera: ¿tiene registro sanitario del Invima? Sin él, no hay garantía de seguridad ni eficacia, y su verificación se debe hacer en: https://www.invima.gov.co/consulta-registros-sanitarios.

La segunda tiene que ver con el canal: ¿lo está comprando en una farmacia de cadena o dispensador certificado? Los medicamentos que circulan en redes sociales, gimnasios o sitios web sin vinculación con el fabricante no tienen trazabilidad. La tercera, con el empaque: errores de escritura, instrucciones en otro idioma, empaques abiertos o cambios en la apariencia del producto son señales de alerta.

La cuarta pregunta es sobre el precio: un descuento significativo respecto al valor del fabricante original casi siempre indica que algo fue comprometido. Ya sea la composición, el almacenamiento o la autenticidad del producto. La quinta, sobre la prescripción: ¿un médico lo recetó? La automedicación con GLP-1, antibióticos o cualquier fármaco de venta controlada no es un atajo, sino una práctica que puede tener consecuencias negativas.

La sexta señal aplica para compras en línea: páginas sin HTTPS, con publicidad invasiva, errores ortográficos, medios de pago como criptomonedas o sin dirección física verificable son plataformas de riesgo. Cada año, los sistemas de salud gastan 30.500 millones de dólares en los efectos de medicamentos falsificados. Una parte de ese costo se puede evitar con ayuda de reguladores, empresas, medios y actores que influyen en la decisión del paciente.

Junio 2026