editorial          


Cambio climático, responsabilidad de todos

María Claudia Lacouture P.

Directora ejecutiva, Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia)

[email protected] @mclacouture


El tiempo que vivimos, con los desafíos que nos trajo la pandemia tanto para la salud como para la economía han permitido reafirmar el papel que juegan las empresas como uno de los pilares de la sociedad. Para algunos se trata de un descubrimiento, para otros es ratificar la labor que vienen desarrollando y que en ocasiones es criticada al no ver el rol que desempeñan de manera integral.

La humanidad se enfrenta a un gran desafío para salir adelante en medio de la pandemia –que estará entre nosotros por mucho tiempo–, recuperar la salud, reponer los empleos y la productividad perdida por el confinamiento global, tarea que se suma al reto que representa preservar los recursos naturales que hemos devastado por años.

¿Qué pueden hacer las empresas en este contexto? Contribuir a reducir la desigualdad es una de ellas, promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas; defender la conservación y uso adecuado de los recursos naturales; promover modalidades de consumo y producción sostenibles. Las empresas son actores clave para lograr el desarrollo, están frente a la oportunidad de dejar ser meros actores financiadores o donantes y ser considerados aliados imprescindibles.

Si todas las empresas adoptan una visión de largo plazo que las lleve a incorporar la sostenibilidad en sus estrategias y políticas de negocios, en un contexto regulatorio que lo promueva, se hará efectivo el tránsito exitoso hacia economías más sostenibles y equitativas.

Creación de empleos decentes y estables, políticas para incentivar la inversión en nuevas energías, innovación en mecanismos normativos que impulsen a empresas y emprendimientos a cambiar sus sistemas de producción, aplicar procesos de transformación de sistemas industriales y agrícolas a través de apoyos en capacitación y asistencia técnica.

También la promoción de la investigación, la innovación y la generación de conocimiento, buscar cooperación internacional que facilita la transferencia de tecnología y experiencias de otros países, desarrollo de un sistema de información sobre economía circular, crear cultura de reciclaje y cuidado del medio ambiente, promover comercializar bienes y servicios dirigidos específicamente a los grupos vulnerables que contribuyan a mejorar su calidad de vida, trabajar por hábitos de consumo más sanos y eliminar el desperdicio y la pérdida de alimentos.

Colombia ha asumido un liderazgo regional y está comprometido con todas las metas. El sector privado lo respalda, y desde AmCham Colombia apoyamos estas iniciativas. Pero no basta querer, también hay que poder. Es una tarea de todos.

Octubre 2021