El salario mínimo no puede decidirse a ciegas - Business Mail Digital

editorial          


El salario mínimo no puede decidirse a ciegas

María Claudia Lacouture P.

Presidenta ejecutiva, Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia)

[email protected] @mclacouture


En Colombia, cada final de año trae consigo el mismo debate: ¿cuánto debe subir el salario mínimo? Pero, en esta ocasión, la discusión es más que un número. Se ha convertido en una prueba de responsabilidad institucional.

Un aumento sin evidencia, sin ley y sin diálogo, como advirtió recientemente la Alianza ALIADAS (de la cual AmCham Colombia es parte) sería un error profundo. No porque el país no quiera mejorar el ingreso de los trabajadores, sino porque ese objetivo solo es sostenible cuando se hace con técnica, no con impulsos.

La Constitución es clara: el salario mínimo debe ser “vital y móvil”, y la OIT lo complementa exigiendo un equilibrio entre las necesidades de los trabajadores y la capacidad real de la economía para absorber mayores costos. Pero ese equilibrio solo puede encontrarse con datos, con análisis y con diálogo entre Gobierno, empleadores y trabajadores. Cualquier intento de saltarse ese proceso sería desconocer la esencia misma del modelo de concertación que Colombia ha construido por décadas.

La realidad económica impone límites que no pueden ignorarse. La productividad avanza lentamente, la informalidad sigue siendo masiva y las mipymes, que sostienen buena parte del empleo formal, enfrentan un entorno de crédito costoso, baja demanda y presiones regulatorias crecientes. En ese contexto, un aumento desconectado de la evidencia podría terminar afectando justamente a quienes se busca proteger: los trabajadores.

La discusión debe incorporar todas las cifras: inflación, productividad, crecimiento, informalidad, impacto fiscal y efectos sobre tasas de interés. No basta con presentar datos aislados. Se requiere transparencia y rigor. Y se requiere reconocer que sin empresas viables, no hay empleo; y sin empleo, no hay ingreso real que proteger.

La Comisión de Concertación no puede convertirse en un trámite simbólico. Debe ser el espacio donde se confrontan estudios, se evalúan escenarios y se toman decisiones que entiendan la complejidad económica del país. Esa es la única manera de construir un salario mínimo justo y sostenible.

Colombia necesita una conversación madura, serena y basada en evidencia. No una carrera por ganar un titular ni una puja política. El salario mínimo no puede decidirse a ciegas porque las consecuencias las pagará toda la sociedad.

Por esto, nos unimos al llamado de ALIADAS: rigor, diálogo y responsabilidad. Solo así lograremos que el salario mínimo sea una herramienta de bienestar, y no un riesgo para la estabilidad económica y el empleo formal.

Noviembre 2025