Reglas claras para sostener la inversión - Business Mail Digital

editorial          


Reglas claras para sostener la inversión

María Claudia Lacouture P.

Presidenta ejecutiva, Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia)

[email protected] @mclacouture


Colombia enfrenta hoy un momento decisivo. En medio de desafíos fiscales, emergencias regionales y debates estructurales sobre el modelo económico, el país necesita más que nunca certezas. La inversión, nacional y extranjera, no responde únicamente al potencial, sino a la confianza en las reglas de juego, la seguridad jurídica y la estabilidad institucional.

Las cifras recientes envían una señal que no puede ignorarse. En 2025, la inversión Extranjera decreció 16,2 % y la de Estados Unidos en Colombia cayó 38 %, pasando de US$ 5.410 millones en 2024 a US$ 3.375 millones, según el Banco de la República. Aunque Estados Unidos sigue siendo el principal inversionista, con el 29,4 % del total, la magnitud de la caída refleja una alerta clara: la percepción de riesgo está aumentando.

Este fenómeno no ocurre en el vacío. Responde, en buena medida, a un entorno donde las decisiones de política pública generan incertidumbre. El Decreto 0240 de 2026 es un ejemplo de ello. Al ampliar cargas tributarias y reintroducir medidas que no contaron con aval del Congreso, y que, pese a sustentarse en una emergencia económica, terminan desdibujando el principio de excepcionalidad y se debilita la confianza en los procesos institucionales. Cuando la excepción se convierte en regla, la previsibilidad se erosiona.

A esto se suma la acumulación de presiones sobre el sector productivo: aumentos del salario mínimo, reformas en curso y nuevas cargas tributarias. Si bien, atender emergencias y necesidades sociales es legítimo y necesario, el camino no puede ser debilitar la base que genera empleo, inversión y crecimiento. Pretender resolver coyunturas fiscales sin priorizar el gasto público ni garantizar eficiencia en su ejecución termina trasladando el costo a quienes sostienen la actividad económica.

Colombia sí necesita actuar con urgencia frente a las emergencias, pero también con responsabilidad. Los recursos existen y deben ser utilizados con criterios de austeridad, trazabilidad y resultados. De lo contrario, la solución de corto plazo puede comprometer la sostenibilidad de largo plazo.

La inversión no es un activo automático. Es el resultado de decisiones que se toman comparando entornos, riesgos y oportunidades. En ese contexto, la predictibilidad es determinante. Sin reglas claras, sin respeto por los canales institucionales y sin estabilidad normativa, el capital busca otros destinos.

Colombia mantiene ventajas competitivas innegables: ubicación estratégica, talento humano, acceso a mercados y una relación sólida con Estados Unidos. Pero esas fortalezas pueden diluirse si no se envían señales consistentes de confianza.

Es necesario preservar la seguridad jurídica, respetar las reglas de juego y construir certidumbre. No solo para atraer inversión, sino para garantizar que esta se mantenga y crezca en el tiempo. Porque, en última instancia, lo que está en juego no es solo el flujo de capital, sino las oportunidades de desarrollo para millones de colombianos.

Marzo 2026