Que La Inteligencia Artificial Avance Rápido No Significa Que La Regulación Deba Hacerlo A La Misma Velocidad: AmCham Colombia -  AmCham Colombia
Contenido exclusivo para afiliados Contenido exclusivo para afiliados Contenido exclusivo para afiliados
INGRESE AQUÍ

Que la inteligencia artificial avance rápido no significa que la regulación deba hacerlo a la misma velocidad: AmCham Colombia

16 de septiembre de 2026

En mesa técnica de la Comisión Sexta de la Cámara de Representantes, AmCham Colombia llamó a que la regulación de la inteligencia artificial sea resultado del análisis de riesgos y vacíos reales y no el punto de partida.

Bogotá, 15 de septiembre de 2026 (AmCham Colombia).-. La velocidad con la que evoluciona la inteligencia artificial no debe traducirse automáticamente en una carrera por regularla. Ese fue uno de los principales mensajes de la Cámara de Comercio Colombo Americana, AmCham Colombia, durante la mesa técnica de la Comisión Sexta de la Cámara de Representantes sobre el Proyecto de Ley 025 de 2026 Cámara, que busca establecer un marco para la inteligencia artificial en Colombia.

Durante la intervención, Santiago Marroquín, vicepresidente ejecutivo de AmCham Colombia, destacó las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial para aumentar la productividad, transformar sectores económicos, fortalecer la investigación y modernizar el Estado, al tiempo que reconoció los desafíos que determinados usos pueden generar en materia de derechos fundamentales, privacidad, seguridad, propiedad intelectual y responsabilidad.

Sin embargo, AmCham Colombia llamó a evitar que la urgencia por responder al acelerado desarrollo tecnológico conduzca a decisiones regulatorias apresuradas. “Mientras más rápido evoluciona una tecnología, mayor cuidado debemos tener antes de convertir en obligaciones legales conceptos que pueden cambiar profundamente en pocos meses”, señaló Marroquín durante la mesa técnica.

En ese sentido, AmCham Colombia planteó que la regulación no debería ser el punto de partida, sino el resultado del análisis. Antes de crear nuevas obligaciones, el país debería identificar los riesgos reales, revisar las herramientas jurídicas existentes, determinar dónde están los vacíos y, a partir de allí, definir cuál es el instrumento más adecuado para atenderlos. Colombia ya cuenta con normas en protección de datos, consumidor, competencia, propiedad intelectual, responsabilidad civil y penal, relaciones laborales y diferentes regulaciones sectoriales.

Para la Cámara Colombo Americana, también resulta fundamental diferenciar entre regular una tecnología y gestionar los riesgos derivados de sus usos. Una herramienta utilizada para organizar documentos internos no representa el mismo nivel de riesgo que un sistema empleado en salud, justicia, infraestructura crítica o acceso a servicios esenciales. Por ello, las obligaciones deberían ser proporcionales al riesgo y concentrarse particularmente en aquellos usos que puedan afectar significativamente derechos o bienes jurídicos relevantes.

AmCham Colombia advirtió además que cualquier marco normativo debe considerar la realidad del ecosistema tecnológico colombiano. Obligaciones que pueden ser manejables para grandes compañías podrían convertirse en barreras para pymes, startups, universidades y entidades públicas, restringiendo precisamente la adopción de una tecnología que puede contribuir a cerrar brechas y aumentar la productividad.

Por ello, AmCham Colombia propuso una aproximación habilitante, flexible, tecnológicamente neutral, proporcional al riesgo e interoperable internacionalmente. Si del análisis se concluye que Colombia requiere una legislación general, esta debería incorporar además responsabilidad según el control efectivo de cada actor, seguridad jurídica, protección de la propiedad intelectual y ausencia de barreras innecesarias a la innovación.

Entre las observaciones al articulado, AmCham planteó que la responsabilidad debe corresponder al grado de control efectivo de desarrolladores, proveedores, implementadores y usuarios; que la localización obligatoria de datos debería reservarse para categorías verdaderamente críticas; y que los sandboxes regulatorios deben funcionar como instrumentos para experimentar y generar evidencia, no convertirse en una autorización administrativa previa para innovar.

En materia de transparencia y propiedad intelectual, AmCham respaldó la necesidad de que las personas reciban información comprensible cuando interactúan con inteligencia artificial en situaciones relevantes, pero señaló que esto no debe implicar acceso irrestricto a código fuente, modelos, secretos empresariales o información técnica confidencial. Asimismo, pidió encontrar un equilibrio entre la protección legítima de los derechos de propiedad intelectual y las condiciones necesarias para la investigación, el entrenamiento y el desarrollo de inteligencia artificial.

Finalmente, AmCham Colombia reiteró que el desafío consiste en encontrar un marco que permita al país proteger derechos y generar confianza sin sacrificar inversión, productividad, desarrollo de talento y conexión con los ecosistemas globales de innovación. El objetivo, señaló, debe ser fortalecer la autonomía tecnológica de Colombia sin aislarla, proteger derechos sin cerrar oportunidades y construir confianza sin frenar la innovación

Vea la intervención del vicepresidente de AmCham Colombia, Santiago Marroquín