Edición 214 - Inteligencia artificial: el nuevo motor de la competitividad empresarial 2026
Inteligencia artificial en salud: más allá del reto de su implementación, es llegar a estar preparados para hacerlo de la mejor manera posible

Por: Renal Care Services
En medio del auge global de la inteligencia artificial (IA), el sector salud enfrenta una realidad un poco diferente a la del resto industrias, si bien las oportunidades son evidentes, su adopción exige un nivel de responsabilidad, rigurosidad y preparación significativamente mayor.
Renal Care Services entiende que la conversación no debe centrarse únicamente en la implementación de IA, sino en la construcción de las bases que permitan hacerlo de manera segura, eficiente y sostenible. Hoy más que usuarios activos de estas tecnologías, somos una organización en proceso de preparación consciente, por lo cual entendemos que el paso a paso que se debería seguir en las organizaciones de servicios de salud podría estar enmarcada en:
1. Adopción y educación: punto de partida
Uno de los principales desafíos que enfrentamos no es tecnológico, sino cultural, la inteligencia artificial requiere que las organizaciones desarrollen una comprensión clara de su alcance, sus limitaciones y sus implicaciones.
Actualmente, en Renal Care Services estamos enfocados en educar a nuestros equipos, identificar necesidades reales y analizar de forma crítica en qué procesos la IA puede generar valor.
Este proceso de apropiación es fundamental, especialmente en un sector donde cada decisión impacta directamente la vida de los pacientes.
2. Datos y estructura: Estrategia
A diferencia de otros contextos donde la adopción de IA se ve limitada por la falta de información organizada, nuestra organización cuenta con un ecosistema digital robusto y datos estructurados que representan una base sólida para el futuro.
Sin embargo, tener los insumos no es suficiente. El reto está en transformar esa información en capacidades analíticas y operativas que permitan implementar soluciones de inteligencia artificial con propósito y resultados medibles.
3. Identificar dónde el aporte valor podría generar un diferencial
No todos los procesos en salud deben ni pueden ser automatizados. Parte de nuestra estrategia actual consiste en evaluar de manera rigurosa qué oportunidades realmente justifican la implementación de IA.
Un ejemplo claro es la optimización de procesos administrativos y clínicos, como la redacción de historias clínicas, donde la inteligencia artificial podría contribuir a reducir cargas operativas y mejorar la eficiencia. Esto permitiría que los profesionales de la salud dediquen más tiempo a la atención directa del paciente. Sin embargo, mantenemos una postura clara: la IA debe complementar, no reemplazar, el criterio clínico ni el componente humano del cuidado.
4. Seguridad y regulación: un camino necesariamente más exigente
El manejo de datos en salud implica estándares elevados de seguridad y cumplimiento normativo. En este contexto, el uso de modelos abiertos o soluciones en la nube presenta limitaciones importantes debido a la sensibilidad de la información de los pacientes.
Por esta razón, en Renal Care Services estamos explorando alternativas que se alineen con nuestros principios de confidencialidad, priorizando entornos controlados y desarrollos que garanticen la protección de los datos y el alineamiento a todas las políticas tanto internas como externas.
Este enfoque, aunque más exigente y lento, es indispensable para avanzar de manera responsable.
5. Impacto en el paciente y sostenibilidad del sistema
La implementación de inteligencia artificial en salud no debe evaluarse únicamente desde la eficiencia operativa, sino desde su impacto en la calidad de la atención.
Una organización más eficiente, con procesos optimizados, tiene la capacidad de ofrecer servicios más oportunos, reducir tiempos de espera y mejorar la experiencia del paciente. En este sentido, la IA se convierte en un habilitador de valor, no solo para la operación, sino para el resultado clínico.
Adicionalmente, su adopción representa una inversión estratégica para garantizar la competitividad y sostenibilidad de las organizaciones en un entorno cada vez más exigente.
En conclusión, en Renal Care Services creemos que la inteligencia artificial no es una meta en sí misma, sino una herramienta que debe implementarse con criterio, preparación y responsabilidad, donde se enfoquen todos los esfuerzos en la mejora de los procesos para la calidad de vida de nuestros equipos, como también de nuestros pacientes y sus familias/cuidadores.
El sector salud no puede darse el lujo de adoptar tecnologías por tendencia. Requiere procesos estructurados, decisiones informadas y una visión de largo plazo.
Hoy, nuestro enfoque está en entender, estructurar y prepararnos. Porque cuando se trata de salud, no se trata de ser los primeros en implementar, sino de hacerlo de la manera correcta, alineado al sentido humano que per se, implica el cuidado y el servir.
El presente artículo fue elaborado con base en una entrevista al Dr. Manuel Huérfano, Médico Internista y Nefrólogo, especialista en Inteligencia Artificial y Director Médico de Nefrología Hospitalaria de RCS en Colombia.
Abril 2026