Transformación social del sector esmeraldífero hacia el desarrollo sostenible - Business Mail Digital

Edición 208 - Sostenibilidad y Responsabilidad Social Empresarial 2025          


Transformación social del sector esmeraldífero hacia el desarrollo sostenible

Por: The Colombian Emeralds


Las esmeraldas siempre han maravillado a la humanidad. Hoy son adquiridas por famosos y personas de alto poder adquisitivo. Su atractivo no es sólo su belleza, sino también su excelente potencial de inversión: su valor siempre aumenta, son duraderas, heredables y portátiles.

Colombia representa el 55 % del mercado global de esmeraldas con aproximadamente el 70 % de las reservas internacionales. Exporta oficialmente esmeraldas desde 1538, de las minas de Chivor hacia Europa. Sin embargo, ya eran comercializadas por las culturas prehispánicas desde el 500 D.C. A pesar de esto, las zonas productoras aún son marginadas, carentes de infraestructura y poseen grandes retos en temas sociales y medioambientales.

Después de la independencia en 1810, la explotación de las minas pasó a manos privadas y las guerras civiles causaron una producción intermitente. En 1980 se dio la “tercera Guerra Verde”, donde carteles de droga y familias mineras compitieron por el control de los territorios.

En 1991 se firmó un proceso de paz, mediado por la Iglesia Católica, y las minas fueron operadas por barones locales. El más famoso, Víctor Carranza, conocido como el “zar de las esmeraldas”, que controló el 40 % del comercio hasta el 2013. Su fallecimiento facilitó el regreso de la inversión extranjera en 2017, marcando un paso decisivo hacia la modernización.

La historia de conflicto social e inestabilidad política no ha permitido el desarrollo de las regiones; sin embargo, el sector esmeraldífero busca hoy la competitividad global y el desarrollo sostenible. Para ello, trabaja por obtener la denominación de origen “Colombian Emeralds”, un nombre con más de 300 años de reconocimiento. La formalización de la inversión extranjera implica licencias de explotación, seguridad social para trabajadores e inversión en educación, salud y bienestar comunitario. Se ha erradicado el trabajo infantil y se promueve la inclusión laboral de mujeres, además de alianzas con la Policía Nacional para mejorar la seguridad y el fomento del turismo.

A nivel ambiental, se pasó de la explotación a cielo abierto, hacia la excavación de túneles. También, se ha legislado sobre el manejo de los desechos.

Hay que reconocer que la inversión extranjera ha traído avances en la formalización, tecnificación y sostenibilidad. Sin embargo, persisten problemáticas sociales, medioambientales y se sigue exportando materia prima, perdiendo valor en la cadena productiva.

Los “guaqueros” ahora enfrentan dificultades para encontrar gemas, lo que ha causado descontento social e incremento del precio de mercado de las piedras.

Por otro lado, las tecnologías de las multinacionales aceleran la extracción de un recurso no renovable y exportan gemas en bruto para ser talladas en centros como Jaipur (India) o Estados Unidos (con tecnología láser israelí). Esto ha afectado a los talladores artesanales y joyeros colombianos, que enfrentan escasez, mayores costes y dificultades para competir con la industrialización.


Bibliografía

Agosto 2025